Seguro que muchos os habréis dado cuenta que el título de la entrada coincide con el de un libro de un conocido escritor, Haruki Murakami. La verdad es que no se me ocurría mejor manera de resumir aquello de lo que quiero hablar aquí y que, sin ninguna duda, es el mejor deporte del mundo.
Murakami cuenta como su interés por correr se convirtió con el tiempo en una actitud vital y describe, con diferentes anécdotas, la influencia que este deporte ha ejercido en su vida y en su obra. Aurora Pérez, gran atleta y escritora de una columna en la desaparecida revista Runners World que lleva por título "La Vida a Zancadas" dice: "corriendo aprendí que pese a quedar sin aliento no se escapaba mi vida sino que, más bien al contrario, cobraba mayor valor"
Bien, correr como deporte, entendiendo deporte como una actividad reglada y con fines competitivos, ya no es algo que me interese como practicante, y si me apuras tampoco demasiado como espectador. Digamos que ya no me interesa tanto el deporte que hagan los demás y que lo importante es el deporte que pueda hacer yo, entendiendo ese deporte, en este caso correr, como un juego que me mantiene alerta, despierto, feliz, vivo... Sin embargo, no renuncio para nada a esa parte competitiva que tanto me ha dado en el pasado pero, como bien dice Fito: "lo que me llevará al final serán mis pasos, no el camino..." y el camino ahora es otro. Y sí, desde luego que compito, conmigo mismo cuando las sensaciones acompañan porque, como canta María Dolores Pradera en "Amanecí en tus brazos", "han pasado los años pero el tiempo no ha logrado que pase lo nuestro"
Cuenta Aurora Pérez en una entrevista que una idea, una frase o en ocasiones tan solo una palabra es lo que necesita para dar forma a un artículo, cosa que a veces hace mientras disfruta de un trote. En mi caso, que ni por asomo me considero escritor y de serlo sería mediofondista, la palabra correr es la clave que me anima a contar lo que para mí significa, y me repito, el mejor deporte del mundo. Al igual que Aurora le vamos dando forma a la carrera, no con prisa sino corriendo. Y como Murakami, echaremos mano de anécdotas pasadas y presentes.
Correr para mí es de esas cosas que, cuando algo te gusta mucho, el mucho te sabe a poco e intentas que nada te impida disfrutar de ello. Aquello que cuando estás... raro, y te preguntan qué te pasa, mientes como un bellaco diciendo que nada porque sabes perfectamente el motivo... no has podido salir a correr.
He contado ya alguna vez que Iván Raña dice que la mejor salida en bicicleta es aquella en la que no tienes prisa por volver a casa. Cuanta razón tiene... esos días en que sales a correr sin reloj, sin prisa, dejándote llevar por el camino, por el ritmo, disfrutando de ambos, percibiendo detalles que a pesar de haber pasado por allí otras veces no habías sido capaz de discernir. Hay días en que miro la hora cuando salgo de casa y vuelvo a mirarla al regresar. Esos son los mejores y son todos diferentes porque de alguna manera improvisas al liberarte de las ataduras del tiempo.
Correr es eso que, en estos tiempos de pandemia, puedes hacer tú solo y no por ello dejas de disfrutarlo. Es una actividad para la cual cualquier momento es bueno (aunque tus biorritmos te digan que mejor por la tarde) durante la cual tienes tiempo de pensar en tus cosas... a no ser que sea miércoles, día de series largas, y en lo único que eres capaz de pensar es en que por favor se acaben ya.
Cuando hablo de correr hablo de sentirme satisfecho todas y cada de las veces que me calzo las zapatillas. Dice Carlos David Prieto, entrenador de Javier Gómez Noya, que Javi es el mejor también cuando las ganas no animan a salir; cuando hace frío, cuando llueve, cuando el cuerpo te dice que mejor hoy no... esos días en que una vez consigues levantarte del sofá y estás a ello durante los primeros minutos, que con los años cada vez son más, te preguntas: ¿qué car--- hago yo aquí? La respuesta la obtienes al llegar a casa. La sonrisa que se dibuja en tu cara es visible a lo lejos y tu mujer al verla te pregunta, ¿qué, hoy bien no? Pues sí, hoy bien.
Yo no soy de salir a correr con música pero hay ocasiones en que una canción se te mete dentro y vas canturreándola en la cabeza durante todo el trote. Hoy en día hacen playlist para todo; para salir a correr, para el gimnasio... las redes sociales están en auge. Fijaos que correr es casi gratis; unas zapatillas, un pantalón corto y, si tienes Instagram, ya no te hace falta ni camiseta...
Cuando hablo de correr hablo de conocer sitios, y no me refiero solo al nombre del lugar al que te desplazas para competir, de vacaciones o por trabajo, sino a identificar las ciudades y pueblos a través de los caminos y senderos por los que corres. Hablo de conocer gente nueva y maravillosa... y no tan maravillosa, que de todo se aprende.
Hablo de dejarte olvidadas tus zapatillas favoritas bajo la cama de un hotel de Barcelona de camino al centro de alto rendimiento de Font Romeu, y no darte cuenta hasta que quieres volver a calzártelas. Unas zapatillas con, como diría Pepe, unas lonchas de jamón como suela (vaya voladoras aquellas). Los watios, que ahora si no mides las cosas en watios pareces tonto, estaban producidos directamente por el empuje de las piernas contra el suelo. Ahora la peña te mira a los pies, y como no lleves placa de carbono en las zapas ya no entras en la pomada: "Bah, no lleva carbono. A este le gano fácil..." ¿Seguimos hablando de correr no? Cálzate unas zapatillas que se adapten bien a tus pies y tira millas, ¡que si no se entrena no se anda macho!
Cuando hablo de correr hablo de hacer series de 600 a 1´48´´ a 1.800 metros de altitud cuando lo normal era hacerlas a 1´30´´/1´35´´ sobrado... vaya pesadez de piernas y agónica respiración, anaeróbico total. Esos primeros días a tanta altitud son el precio a pagar para, una vez bajas al nivel del mar, volar sobre la pista de atletismo y ganar un Campeonato de España de obstáculos corriendo por la calle 3 para que no te molesten, sabedor de que la preparación ha sido buena y no importa cómo estén los demás, habiendo quedado 4º en la semifinal a 50 metros del primero porque pasaban cuatro. Y es que tan importante como correr es saber cuándo hay que hacerlo.
Correr es pasar la línea de meta e irte directo a celebrar la victoria con tu entrenador, que para entonces es mucho más que eso, porque aunque corres tú hay un equipo detrás que comparte ilusiones, esfuerzos y sacrificios. Incluso el más individual de los deportes se hace en equipo.
Cuando hablo de correr hablo de hacer series de 1.000 a 2´40´´ pelados en esa maravillosa pista azul del Inef Galicia con el gran José Ramón Rey, "Jota", tirando yo el primer 500 y obligándome él a aguantar en el segundo. O un 8´+6´+4´+2´ con Jota y Andrés Díaz a pesar de que a ti no te tocaba ese entrenamiento, pero claro, ¿quién dice no a compartir una sesión con dos monstruos de la carrera?
Correr es meterte en un tren y llegar a tu destino 20 horas más tarde para pasar 10 días (de tus vacaciones de Semana Santa) haciendo doble sesión compartiendo el esfuerzo con compañeros que te animan y te apuran a ser un poquito mejor. Y claro, luego súmale las 20 horas de vuelta aunque, con el cansancio que llevas en el cuerpo lo único que aciertas a decir al llegar a Santiago es: "caray, ¿ya estamos?"
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Campeonato de España de Campo a Través. Selección Gallega Cadete. Oviedo 88? |
Correr es, después de 36 años de haber empezado a hacerlo, seguir teniendo a Sebastian Coe como referencia de estilo, elegancia y técnica a la hora de llevar una pierna tras otra a la máxima velocidad.
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Sebastian Coe ganando el 1.500 en Moscú 1980 |
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Trail de Muros. Precioso. |
Dice Manolo García en una de sus canciones que no tiene sentido añorar lo que nunca sucedió. Yo cambiaría la última parte y diría que no tiene sentido añorar lo que nunca se ha ido. Hay personas que añoran el pasado, que buscan un futuro donde todo sea como antes y se olvidan con ello del presente, que es donde de verdad hay que pisar firme y mostrarse tal como somos. Yo sigo siendo la misma persona que era hace años cuando empecé a correr. El sentimiento quizás ya no se muestre de la misma manera porque el tiempo pasa, pero la esencia es la misma de siempre y correr es para mí emoción, compromiso, ilusión, sentimiento y actitud que dan sentido a la vida.
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