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lunes, 24 de agosto de 2026

HAZ LO QUE TE GUSTA O ENCUENTRA SENTIDO A LO QUE HACES

En la entrada anterior hacía mención a unas palabras de José Antonio Marina relativas a la felicidad. Decía que es algo que acompaña, que tiene que ver con los hábitos y las ocupaciones, que no es algo que se pueda ir a buscar. Uno de los hábitos que trato de mantener, por esa felicidad que acompaña el simple hecho de poder hacerlo, es el de la lectura. Y ya si el libro gusta, doble felicidad. Requiere tiempo y no siempre puede uno dedicarle el que quisiera, pero por poco que sea, como esos nocturnos minutos antes de caer rendido al sueño, canta Manolo García aquello de "nunca el tiempo es perdido, tan sólo un recodo más en nuestra ilusión..."

Otro de los hábitos que trato de mantener, que necesito más que la lectura y que me proporciona una felicidad infinita, es el de salir a correr. Últimamente solo lo hago por el monte o senderos de tierra porque todos los apoyos son diferentes y no se me cargan tanto las piernas. En verano lo hacía con las zapatillas de asfalto por estar el terreno más duro y ser estas mas amortiguadas, sin los tacos característicos de las zapas de trail que me machacaban las plantas de los pies. Hace un par de meses, al inicio del verano, decidí probar unas zapatillas nuevas con poco taco, 3.5mm, que tenían muy buena pinta. A ver qué tal me dije. A la tercera salida, en menos de una semana, ya me estaba comprando otro par más debido a las buenas sensaciones desde el primer momento. Hacía mucho tiempo que unas zapatillas no me sorprendían tanto. 

Con la lectura me pasa lo mismo, cuando algo me gusta mucho me dejo guiar por la pasión del momento, ¡que poder tienen las pasiones!, y voy a por más. "El hombre que paseaba con libros" de Carsten Henn es uno de los últimos libros leídos y la causa de que, antes de terminarlo, me pasara por la Librería Blanco a por otra obra del mismo autor que recordaba haber visto en la estantería, "El panadero que horneaba historias". Blanco es mi librería de referencia, además de por la lectura, porque tienen cochecitos de Hot Wheels y suele caer alguno. No sé si a comprar cochecitos de juguete se le puede llamar hábito, aunque supongo que en mi caso sí.

Además de estos dos libros, andaba yo detrás de la "Sociedad del Pelotón" de Guillaume Martin, ciclista profesional y Licenciado en Filosofía, del cual ya había leído "Sócrates en bicicleta". No daba con él y, sin buscarlo, me encontré con otro libro de Guillaume, "La gente que sueña".


Fuente: Bikezona.com

Con un índice escueto, tan solo tres partes, desgrana la vida de tres personas en tres épocas diferentes con el hogar de La Boderie, en la Suiza normanda, como nexo de unión. Como si de un verso de Fito se tratase; "nada es igual, tampoco tan diferente", Guillaume mezcla la tipografía, profesión de su padre Daniel que "hacía" libros hasta que tuvo que reinventarse, con la escritura de Guy de Lefevre, intelectual francés del siglo XVI, y su propia experiencia con el ciclismo y la escritura. Diferentes personas, distintas actividades, una misma manera de afrontarlas; con trabajo y perseverancia. "Cualquiera que no fuera Daniel se habría enfadado o hubiera perdido el interés por la profesión después de ver tantas horas de trabajo reducidas a la nada en un abrir y cerrar de ojos. Pero el joven no se queja, no es su carácter ni su educación. Además, sabe bien que si no hubiera experimentado por sí mismo los errores que no debe cometer, nunca habría pasado de la aproximación. Incluso se considera afortunado: dedican tiempo a enseñarle, le dejan practicar, le tienen en cuenta..." Guillaume Martin.

Dicen que la voluntad es la capacidad de posponer la recompensa. Fito en cambio canta aquello de: "quizá es mejor así, si nunca más prometo nada. La voluntad es una vía demasiado larga" Lo dice en el sentido malo, en ese sentido en que se abandonan proyectos por creer que no se puede, por creer que no somos capaces, por darnos por vencidos a las primeras de cambio.

"Cada vez que estoy perdido, en la noche oscura, sé que todo lo que escribo, a veces me mata y a veces me cura" Fito.

En el sentido bueno de la voluntad, ese en el que no es que no puedas, es que no sabes (pero puedes aprender), si trabajas la voluntad y pospones la recompensa, si te preparas bien y no te conformas con el resultado fácil e inmediato, con trabajo y perseverancia, a veces, la voluntad te cura. Y no, visualizar no es soñar como dice Marcelinho Huertas, "es entrenar a tu mente para que sepa exactamente a dónde va. Y cuando lo sabe, te lleva"

Guillaume disfraza en un primer momento a la voluntad de juventud porque esta todo lo puede. Agradecida por tener una oportunidad, quiere devolver con esfuerzo infinito la apuesta que han hecho por ella. Más adelante, a medida que te vas curtiendo, te da por reflexionar y la voluntad se disfraza ahora de sabiduría y experiencia. La realidad es que envejeces y te lo cuestionas todo, pero sigues perseverando porque eres profesional y tu trabajo es importante y te importa.

Dice José Antonio Marina que "el pensamiento crítico y la libertad son difíciles porque cansan mucho". Estas palabras me dan pie a plantearte una pregunta: qué te parece más difícil y cansado, ¿los Alpes a rueda de Pogacar o reflexionar sobre temas importantes, cuestionarte a ti mismo y la realidad que te rodea? ¿En qué prefieres perseverar? Yo lo tengo claro. Subir a rueda de Pogacar me encantaría, quiero pero no puedo, de hecho, nadie puede, jejeje. Reflexionar sobre lo que me rodea, como dice Marina, cansa mucho, cada vez más. En este caso puedo pero cada vez quiero menos y, aún así, persevero.


Fuente: Like To Learn

Trabajo y perseverancia son las palabras que aparecían en la entrada a la imprenta de Christophe Plantin en Amberes en 1567, lugar donde Guy de Lefevre desarrollaría, a lo largo de 5 años, su obra más importante. Pound The Rock (picar piedra) es lo que te encuentras en la entrada al pabellón de entrenamiento de los San Antonio Spurs hoy en día. 460 años después la filosofía de trabajo, el secreto del éxito, no ha cambiado.

"El deporte es, por definición, fútil, no esencial. Es el arte del gasto gratuito. Lo cual, si lo pensamos bien, es un hecho social sorprendente... el desarrollo del deporte moderno es todo menos un gasto calculado de energía, todo menos algo económico. Al contrario, la idea es quemar calorías por placer. ¡Que idea tan descabellada, que vanidad, que aberración! El propio De Coubertin lo escribió: "el deporte no es natural para el ser humano. Está en contradicción formal con la ley animal del mínimo esfuerzo" ¿Por qué hemos llegado a inventar este sufrimiento voluntario? ¿Por qué nos gusta hacernos daño en una bicicleta, bajo el frío o con un calor extremo cuando nada nos obliga a ello? Mi hipótesis es que, a través del deporte, buscamos precisamente demostrar (a los demás y a nosotros mismos) que no nos reducimos a nuestras necesidades vitales, que somos capaces de la locura, del sinsentido..." Guillaume Martin.

"Ima iru" Guillaume, "es como es". Kilian Jornet, a quien debo el descubrimiento de esas zapatillas que tanta felicidad me están dando, dice que no hay una razón para correr, si te gusta, ¡hazlo! La razón debe callarse en cierto momento y dejar paso a la locura, al sinsentido porque para nosotros tiene todo el sentido del mundo. Maneras de vivir, que diría Rosendo. Recuerda esa anécdota de Daniel que tras cientos de kilómetros en bicicleta contra los elementos, llegó a su destino entalado de frío y con la vista medio perdida por el desteñido de la visera. Tardó varias horas en entrar en calor, una semana en recuperar la vista, pero solo unos minutos en olvidar el dolor que acababa de padecer.

La vida no es un problema que haya que resolver, es una realidad que hay que experimentar. Haciendo mención a una plataforma de música en streaming, "las actuaciones pueden ser mejorables, el entusiasmo no". Por ello, cada vez que estés perdido, cuando dudes, has de saber (ya lo sabes de hecho) que el ciclismo que a veces te mata, también te cura. Te digo más: a un ganador no se le mide por las victorias sino por las ganas de ganar. Dicho esto, piensa en lo felices que somos con el hábito fútil de montar en bicicleta simplemente por el placer de dar pedales, como cuando eras pequeño en La Boderie y recreabas el Infierno del Norte, las batallas de Merckx y Ocaña o las de Anquetil y Poulidor.

Bueno, a estas alturas creo que es evidente que echo mano de letras de canciones para expresarme. Escuchar música de la buena es otro hábito que me define. Me encanta Van Morrison de siempre, y tiene una canción muy adecuada porque ya está bien por hoy de cuestionarse y justificarse: Why Must I Always Explain? 

"Para explicar la obsesión que Dani siente hoy por su taller, donde pasa la mayor parte de sus días, podríamos invocar todos estos análisis y encontrar otros más. Pero, en realidad, ¿es necesario explicarlo? ¿Es necesario explicar lo que nos gusta? La tipografía es la pasión de Daniel, punto" Guillaume Martin.

Si tras la Vuelta te apetece pasarte por Noia, subiremos Vilacoba a las 2 en punto. El ciclismo pasará a un segundo plano y disfrutaremos de la conversación. Gracias por otro libro maravilloso. 


sábado, 24 de agosto de 2024

QUE 20 AÑOS NO ES NADA

Dicen que las vacaciones son ideales para leer porque tenemos más tiempo y estamos mas relajados. El tema es que tengo varios libros a medias: "Supérate" de  Lorena Torres, directora de rendimiento en los Spurs y los Sixers de la NBA además de en la selección española de basket. "Por si las voces vuelven" de Angel Martín, que no viene mal en estos tiempos locos que corren. Y el que me ocupa hoy y del que me apetece hablar es de José Manuel Calderón, "20 años entre dioses", del que Quique Peinado, que colabora en el manuscrito, dice que es el mejor cronista de la historia reciente de la NBA.

Me encanta el enfoque que le han dado al libro de hablar de uno mismo hablando de los demás porque, al final, somos lo que somos gracias en buena parte a las personas que nos vamos encontrando. Aparcando el ego a un lado, porque así es él, Calderón demuestra el espíritu de equipo enorme que atesora y que deja patente con anécdotas impensables en los tiempos egoístas que vivimos: asentado como base titular en los Raptors de Toronto por lesión de T.J. Ford, pidió al entrenador volver a salir desde el banquillo porque la segunda unidad del equipo no funcionaba. Cedió su puesto de titular porque T.J. Ford no se sentía cómodo siendo suplente y el equipo lo sufría. Gestos como este quizá te hagan parecer blando,  pero Calderón se ganó el respeto de los compañeros, del público y de la NBA en general con su juego y acciones como esta.

Crecer con el equipo, crecer como persona sin dejar de ser uno mismo con tres valores por bandera cuyas iniciales lleva tatuadas en la espalda a modo de letras japonesas; Humildad, Sacrificio y la Familia por encima de todo, tres valores que Calderón ejerce permanentemente: "poniendo en práctica estos tres valores, deseo transmitir a mis hijos que lo mas importante es que sean buenas personas, respeten a los demás y contribuyan a una sociedad cada día mejor". Bueno, los que me conocéis sabéis que con lo del sacrificio no estoy muy de acuerdo, que soy más de decisiones que tomar, que cuando algo te gusta mucho no hay sacrificio que valga, y que el "entourage", el entorno del que habla Calderón en el libro en varias ocasiones (con mención especial a su mujer Ana), si te quiere bien y te respeta y acepta, te animará a remar en la decisión que hayas tomado.

El caso es que Mr. Catering, como el desaparecido Andrés Montes solía llamarle en las retransmisiones de la NBA, no para de repartir asistencias a medida que transcurre el libro, o el partido si queréis. Una en la que coinciden todos los jugadores de su cinco inicial y los siete del banquillo, es el descomunal talento que atesoran, pero que de nada serviría sin el aún más descomunal trabajo y mentalidad ganadora que ponen de manifiesto en todos y cada uno de los entrenamientos, partidos, charlas de equipo... "Con los años vas desarrollando la capacidad de intuir, más o menos, cómo les va a ir en la NBA a los rookies. Esto lo ves más por su actitud que por su calidad. Hay gente que te sorprende por el talento, pero luego pasa un poco el tiempo y te dices: lo va a pasar mal en esta liga si no cambia de actitud... Una carrera como la suya demuestra que el talento es de gran ayuda, pero la clave es el trabajo. Por mucho talento que tengas, si no eres capaz de mejorar, te pasan por encima, porque estás en una liga en la que hay talento a raudales. La única diferencia es que el talento te da un poquito de ventaja, pero en esta liga es el trabajo lo que da la verdadera medida de tu nivel"

Dice que para él, que ha pasado 20 años entre dioses, Lebron James es el mejor jugador de la historia. Respeto enorme hacia la opinión tremendamente experimentada de Calderón, pero a mí me es muy difícil decir quién es el mejor. Sí quién lo es un momento dado, por eso hay tantos mejores jugadores de la historia para mí. El otro de la terna en la discusión sobre el mejor, un tal Jordan, dijo una vez: "Larry era un tema de debate. De hecho, aún lo es. La gente me pregunta quiénes son para mí los cinco mejores jugadores de la historia, y cuando empiezo nombrando a Larry me interrumpen y dicen: ¿estás de broma o qué? ¡No puede compararse con Lebron James! Y yo les contesto: no lo pilláis. Larry es mucho mejor que cualquier otro alero de la historia y, para ser sincero, aún no tengo claro si era alero o ala-pivot. En cualquier caso, para apreciar por completo a Bird hay que entender de baloncesto. Tienes que ser una persona del mundo del baloncesto para estar en condiciones de darle todo el reconocimiento que merece. No saltaba por encima de la canasta, no machacaba por encima de nadie, no era rápido. Por eso algunos no pueden apreciar el valor de su juego. Si entras en el Madison Square Garden, la meca del baloncesto, y preguntas ¿qué piensa usted de Larry Bird?, la respuesta sería que era un gran jugador porque hacía de todo en la pista" Fragmento del libro "Cuando éramos los mejores". Palabra de Jordan, palabra de Dios. Todos tenemos nuestras preferencias y Larry Bird es, para mí, uno de los mejores.

De Lebron, del que dice Calderón que no parece que pasen los años excepto, si me lo permitís, por las canas de la barba que le dan, si cabe, un aspecto más fiero, 20 años no es nada como cantaba Gardel en "Volver".  La fortuna para Lebron, que es una bestia en lo que a condición física se refiere, es que ganas no le faltan y se retirará cuando quiera, no cuando el cuerpo le diga que ya no más, que "mientras el cuerpo aguante, mientras que el swing arda por dentro, mientras que huir le dé tanto placer, bailará sobre sus recuerdos" Miguel Ríos

Para ir terminando ya, llega a casa mi mujer del fisio el miércoles y me cuenta que dice Jaime que va a dejar la suscripción al blog por no escribir nada sobre las olimpiadas. Que sepas que no lo voy hacer excepto sobre la humildad de la que hace gala Calderón y que le falta a Ingebrigtsen, algo en lo que creo estamos de acuerdo. Cuentan que su padre lo machacó mucho de joven (que todavía lo es, 23 años) incluso se habla de malos tratos, pero nada excusa la prepotencia y arrogancia mal expresadas. Tonto es el que hace tonterías decía la madre de Forrest Gump... a los hechos me remito. Dicho esto, corre que se las pela el cabronazo!!! Es un fenómeno deportivamente hablando pero ha crecido poco como persona.

De la cara amable de las olimpiadas me quedo con lo que me contó Joselo y su experiencia en París con la family. Estar viendo el waterpolo, semifinal Croacia - Hungría, rodeado de franceses y cantar los goles de España en la final de fútbol, contra Francia, a todo pulmón. Yo pensando que vaya locura en esas circunstancias y me dice que respeto exquisito por parte francesa dando la enhorabuena por la victoria. ¡Guau! Así es como tiene que ser, celebrar la victoria sin temor y reconocer la misma como lo que es, un deporte al que se juega más allá de ganar o perder. Un árbitro de basket hablaba así de este tema: "me gustaría que el animar a un equipo fuera en esa línea, no hace falta descalificar y a todos nos iría mejor quitarnos un poco de tensión en el apartado insultos. También te digo que, como norma general,  los entrenadores y jugadores son bastante correctos. El baloncesto es un deporte donde la educación está a un nivel óptimo"

Este es el deporte que queremos, el deporte del que habla Calderón en el libro y el deporte con el que crecer como personas. Ingebrigtsen, toma nota y honra más, mucho más, al mejor deporte del mundo que ya te han dado un par de buenas lecciones y te está costando aprender. 


lunes, 21 de marzo de 2022

DE LIBROS, SUEÑOS Y RECUERDOS

En la entrada anterior hablamos de un libro para mí muy interesante, y aprovechamos, como no, para adentrarnos en temas de valores, principios, actitudes... que ya sabéis que yo prefiero que sobren y no que falten. Hoy voy a hablar de dos libros a modo de introducción, para acabar haciéndolo de un tercero que leí durante los primeros meses de pandemia, y cuyo recuerdo viene por un artículo leído en la revista Gigantes del Basket 

"El sueño de mi desvelo" es un libro de Antoni Daimiel que, junto al desaparecido Andrés Montes, metían en nuestras vidas de madrugada un baloncesto que venía de más allá de los mares. Dice Marc Gasol en el prólogo del libro que, menos dormir, todo es posible. Dormir es de cobardes se diría después cuando las retransmisiones de estos partidos de la NBA causaban el desvelo de los sueños de miles de personas para alimentar otro tipo de sueños menos terrenales, pues las hazañas que veíamos a través del televisor no estaban a nuestro alcance. Al menos no al de todos, solo al de algunos talentosos jugadores como el propio Marc. Marc Gasol es un yogurín de los grandes, más parecido al primo de zumosol con 2,11 de altura. Digo lo de yogurín, a pesar de los 37 tacos que tiene, comparándolo con un "veterano" como yo, cuyos sueños se desvelaban desde mucho antes con Corbalán, Brabender, Luyk, Llorente, Iturriaga, Romay... Delibasic.

Fuente: Marca

Lo reconozco, soy del Madrid de baloncesto, lo que no me impide admirar a Villacampa, Andrés Jímenez, Epi, Sibilio, Margall, Arcega, Solozábal y tantos otros que nos hicieron disfrutar con el basket. Ah! como odiaba a Nacho Solozábal de lo bueno que era y lo mal que nos lo hacía pasar en los derbis con el Barcelona. Mis sueños, como podéis comprobar, eran más de andar por casa hasta que llegó Ramón Trecet en 1988 con "Cerca de la Estrellas", el primer programa orientado hacia el baloncesto americano, con el que abrió un mundo diferente a nuestros ojos y nuestra mente.

Hay una tienda de basket en Santiago de Compostela. Claro, te preguntarás: ¿solo de basket? Pues sí, solo de baloncesto y funciona de maravilla. Tiro libre, al frente de la cual están Pío y su mujer, unos locos del basket que siempre están apoyando cualquier tipo de iniciativa y fomentando su deporte, más allá y mejor que aquellos cuya función se supone es esa misma. Bien, al principio de la pandemia, tras el confinamiento, nos hicimos con dos libros y un muñeco de Kyrie Irving, por entonces en los Boston Celtics. Antes de tener el muñeco de Kyrie, ya habíamos adquirido el de Larry Bird, mítico 33 de los Celtics. De hecho, para entrar en la meca del basket de nuestra casa, allí donde se desvelan los sueños, has de franquear una puerta tras la cual ya sabes lo que te espera si quieres ver cumplidos tus deseos. Y si no lo sabes, ahora te lo explico. Larry lo tiene claro. 


En el libro "Cuando éramos los Mejores" de Jackie MacMullan, se narra la historia de Bird y Magic Johnson contada por ellos mismos. Dicen los expertos que el impulso definitivo para que la NBA sea hoy la mejor liga de baloncesto viene de la mano de estos dos magníficos jugadores, enemigos acérrimos hasta que el deporte por fin los unió cuando se dieron cuenta que no eran iguales pero tampoco tan diferentes.
Por aquel entonces, finales de los 70 y comienzos de la década de los 80, los Celtics eran considerados un equipo de blancos en una ciudad de blancos. Cuenta Cedric Maxwell, exjugador de los Celtics por aquella época, que "no había un solo negro que nos apoyase, ni siquiera en nuestra propia ciudad" Sin embargo, para Larry Bird, un blanco de Indiana, cuna del baloncesto y centro de actividades del Ku Klux Klan, el color de la piel jamás fue un problema. "Bird no era muy consciente del trasfondo racial. A él no le preocupaba de qué color fueses mientras cortases hacia el sitio correcto, controlases a tu hombre y te lanzases a por los balones divididos. Era un adalid de la igualdad de oportunidades: tanto daba si eras negro o blanco, iba a ir a por ti si no lo dabas todo"


Ese muñeco de Kyrie pasó a ocupar su lugar junto a Bird. Si Kyrie hubiera tenido la fortuna de coincidir en el tiempo con aquellos fantásticos Celtics de los 80, acabaría demostrando toda su valía una noche sí y otra también porque es un jugador tremendo, siempre envuelto en la polémica por decir lo que piensa pero sin pararse a pensar siempre lo que dice. Con Bird en el equipo, acostumbrado a zanjar las polémicas a su manera pero siempre en beneficio del colectivo, siendo un líder de palabra y también con su ejemplo en la pista, se le iban a acabar las tonterías por las cuales se ha perdido muchos partidos en los equipos por los que ha pasado. "Chaval! Si estás con el equipo, quiero actitud, intensidad, concentración... Ya puedes prepararte para bajar el culo, defender la línea de pase y darlo todo porque sino voy a ir a por ti". Con tonterías no me refiero en absoluto a su decisión de no vacunarse, que para eso vive en un país con libertad de elección, lo cual es un privilegio en sí mismo. Por cierto, en estos momentos no puede jugar los partidos de casa con los Nets porque en el estado de Nueva York no se permite jugar a los no vacunados, pero si puede ir a verlos sin ningún tipo de restricción, incluso sin mascarilla y rodearse de 15 o 20.000 aficionados. Aquellos que abogan porque Kyrie se vacune, con este tipo de tontos e incoherentes razonamientos, se están quedando sin argumentos. "Todo está muy claro pero no lo entiendo, ¿quién está ganando y quién está perdiendo?" Con esta cita de Fito aprovecho para asegurar que ni los unos ni los otros, solo pierde el basket. Dicen que hay una guerra en Ucrania, como si Ucrania estuviera tan lejos y no nos tocara de cerca . Todos lo tenemos claro pero nadie lo entiende y en este caso nadie gana, nadie, todos perdemos. Porque Ucrania somos todos y Rusia, excepto unos cuantos interesados y desalmados, también. 

"Quisiera salir de aquí e ir por ahí y decirle a la gente que está pasando. Esto no es una guerra étnica. Sé que me pueden escuchar. No soy un político, soy un hombre sincero que no sabe mentir" Mirza Delibasic. Vivió en primera persona la guerra de la antigua Yugoslavia porque no quiso marcharse de Sarajevo donde se encontraban aquellos que eran lo más importante para él, su familia y amigos.

En diciembre pasado se cumplían 20 años de la muerte de uno de los mejores jugadores de baloncesto de la historia, del cual no tengo demasiados recuerdos pero sí los suficientes como para otorgarle merecidamente ese adjetivo. Recuerdos, que si bien son pocos, se alimentan con los comentarios de otros grandes de la época, compañeros y rivales, despertando el interés por conocer más de un grande del deporte. Mejor, que tiene calidad superior a otra cosa de la misma especie o que sobresale en una cualidad. Mejor es un adjetivo que probablemente Mirza Delibasic no consentiría que se le pusiera porque, si en algo sobresalía de verdad, era en la calidad humana para con los demás. "La humildad no es ser discreto, modesto, sencillo, la humildad no es hacerse de menos, sino pensar menos en uno mismo para pensar más en los demás y ponerse a su servicio para satisfacer sus necesidades que no sus deseos" Imanol Ibarrondo. 


"A un amigo que además había sido uno de los mejores jugadores de la historia del baloncesto europeo. Y lo fue sin darse importancia, solamente con su mirada" Este es un pequeño párrafo del artículo de Piti Hurtado "20 años sin la mirada de Mirza Delibasic" en la revista Gigantes del Basket. Que importante hacer las cosas cuando nadie nos ve simplemente porque es importante para nosotros. Esto mismo lo hablaba con un amigo el otro día, un amigo de los que no se dan importancia pero están cuando la importancia de la ocasión lo requiere. Hacemos lo que hacemos porque nos gusta, porque nos satisface y no necesitamos que otros nos vean para sentirnos motivados o reconocidos. ¿Recuerdas Fernando? Hay una canción de Sidecars en la que colabora Carlos Tarque de Mclan, Dinamita, en la que dicen: "cien maneras de mentir y mil formas de pillarme... ¿cómo habré llegado aquí?" Creo que ya sabes por donde voy... ese compañero que llevas en la muñeca que nunca te engaña, esa bicicleta a la que tienes que dar pedales porque sola no anda, el postureo no va con los de la vieja escuela como nosotros. Oye, perfecta la canción para la guitarra. Ahí lo dejo, ya tienes deberes.

"Y por supuesto, las asistencias no recibidas, los pases no agarrados. Los momentos de falta de entendimiento, de no saber ofrecerse. Mirza imaginaba espacios que no eran bien ocupados. Sin esas pérdidas de balón, sin los errores no habría genios pasadores. Y que no falten nunca" 

Al leer el artículo de Piti Hurtado me vino a la memoria el tercer libro del que quiero hablaros, ese que llegó con el muñeco de Kyrie y una biografía de Ricky Rubio, y que me encantó, "Conversaciones con Mirza" de Juan Antonio Corbalán, genial base del Madrid de mis desvelos. Me encantan los libros que, sin ser autobiográficos del todo, utilizan la propia experiencia y las vivencias personales para adentrar al lector a un mundo en el cual puede sentirse un poco protagonista e identificarse haciendo suyas, o tomando como ejemplo, circunstancias personales del autor. Es evidente el gran recuerdo que Corbalán guarda de Delibasic, una amistad que trasciende el deporte y de la cual echa mano el protagonista del libro para jugar las cartas que la vida le va presentado. No hay manera mejor de recordar a alguien que tenerle siempre presente. 


martes, 24 de noviembre de 2015

PABLO FERNÁNDEZ BARBA GANADOR DEL PREMIO VICENTE RISCO DE LITERATURA

        En ocasiones anteriores, hemos hecho referencia en el blog de obras literarias que entre sus párrafos contenían pasajes que hacían mención a temas relacionados con el deporte, sus  valores y sus múltiples beneficios. 

          En esta ocasión, la mención es obligada por la relación que nos une con el autor y por la relevancia del premio obtenido recientemente con una de sus obras. Pablo es Licenciado en Física y profesor del colegio, por lo que el reconocimiento a su trabajo es motivo de orgullo y de sorpresa en mi caso, pues tengo que reconocer que a pesar de saber que es un lector empedernido, desconocía su faceta de escritor.

        La obra premiada es la segunda en el haber de Pablo y lleva por título "Transición". La define como una obra de intriga que gira en torno a la historia reciente, desde la guerra cívil hasta los años 80, y que se desarrolla en varios lugares como Madrid, Sanabria o Galicia. Además de la dotación económica, la editorial Sotelo Blanco, organizadora del certamen en colaboración con el Concello de Ourense, premiará al autor con la publicación de 150 ejemplares. Espero poder hacerme con uno y a ser posible, dedicado.

        Aquí tenemos la prueba de que las letras no son sólo para los de letras. Los de ciencias también saben hacer buen uso de ellas y transmitir con ello su pasión por la lectura, pues creo firmemente, que para ser un buen escritor primero hay que ser un gran lector. 

        Se acercan las Navidades. Ya sabéis..."Transición"...de Pablo Fernández Barba.




jueves, 26 de enero de 2012

KILIAN JORNET. EL PLACER DE CORRER.

Correr o morir 

         "Besa la gloria o muere en el intento. Perder es morir, ganar es sentir. La lucha es lo que diferencia una victoria, a un vencedor. El secreto no está en las piernas, sino en la fuerza de salir a co­rrer cuando llueve, hace viento y nieva; renun­ciar a unas horas de fiesta, a unas décimas de nota, decir «¡no!» a una chica, a las sábanas que se te pegan en la cara. No vale no luchar, no vale no sufrir. Porque perder es morir. Y uno no puede morirse sin haberlo dado todo".
       
       Las palabras que acabáis de leer son un extracto de lo que Kilian Jornet llama "Manifiesto del Skyrunner", y con el que comienza el libro "Correr o Morir" de reciente publicación en castellano (y ya van por la cuarta edición. Ocho en catalán). Este manifiesto es también una filosofía de vida, que si  extrapolamos a otros ámbitos más allá del deportivo se torna perfectamente válida. Dice Kilian que con la lectura de estas palabras, colgadas en la puerta del apartamento, se levantaba por las mañanas durante aquellos años para salir a entrenar ... . Cuando uno lee, "durante aquellos años", podría pensar en algo remotamente lejano, pero luego ves que no es así porque tiene 24 años y ya es toda una leyenda en el mundo del trail running y del ski de montaña, deportes de resistencia donde lo normal es destacar a partir de los 30-35.
        Hace poco leí en una revista especializada, una entrevista en la que le preguntaban cómo puede convivir con dos maneras de ver las cosas: el chaval que disfruta descubriendo caminos nuevos y paisajes fascinantes en contacto con la naturaleza, y luego hable de correr o morir. Lo explica diciendo que a veces necesitas correr por el mero hecho de hacerlo y encontrarte contigo mismo y la naturaleza. Para esto tiene el entrenamiento, para estar con la montaña. Pero también es una persona muy competitiva y un "matador" en este sentido, y para eso tiene la competición. Yo lo explicaría diciendo que ha sabido encontrar el placer de correr y con eso es suficiente para él. Disfruta de verdad con lo que hace. Los que somos corredores y nos calzamos las zapatillas con frecuencia sabemos cuan díficil es llegar a ese estado en el que las sensaciones y no el cronómetro te dicen...hoy has estado bien. Y es que correr no siempre es un placer.
        Como otras veces, me gusta utilizar el blog para dar a conocer personas, hechos, libros...que creo tienen la capacidad de transmitir principios y actitudes importantes, porque son estos los que de alguna manera van a marcar el desarrollo de nuestro camino por la vida. Kilian Jornet es una de esas personas, admirable en lo deportivo, indiscutiblemente es el mejor y ha batido todos los records que se ha propuesto. El periodista Roberto Palomar dice de él :
"Si Kilian se hubiera dedicado a un deporte olímpico o a una disciplina con mayor repercusión en los medios de comunicación, probablemente sería una leyenda".
       Y por algunas frases suyas, también en lo personal, pues demuestra tener los pies en el suelo y disfrutar con lo que hace:
A veces la gente sobrevalora demasiado a los deportistas. Al fin y al cabo hacemos lo que nos gusta, y gracias al trabajo y a la genética lo hacemos bien, pero nada más. No deberíamos ser más conocidos que un buen profesor, un científico o un constructor” .
        La siguiente me gusta especialmente:
"Corremos porque nos proporciona emociones y sensaciones que no se encuentran en ningún otro sitio. No debemos buscar el porqué de correr. No hay un porqué, si te gusta, hazlo".

       Si navegáis un poco por la web hay multitud de vídeos de Kilian a través de los cuales podéis conocerlo un poco más. Hay uno, donde al final del mismo dice que a veces, aunque la clasificación muestre que has ganado, las sensaciones son de no haberlo hecho. Y que horas después, cuando se acerca a la línea de meta para ver llegar a otros competidores, con sus caras de satisfacción y alegría por haber sido capaces de terminar lo que era un reto para ellos, como terminar una carrerita de nada de 160 kilómetros como el Ultra Trail del Mont Blanc, pensar en voz alta, "..der". Éstos sí que han ganado. Pues yo te digo que no, que mientras mantengas ese placer por correr, esa ilusión con la que emprendes cada nuevo reto, ilusión que transmites a todo tú equipo y a todos los que se acercan a correr contigo una parte del camino, si como tú dices lo has dado todo, has ganado incluso antes de salir. Así, de esa manera, no es posible perder.
     

lunes, 19 de diciembre de 2011

LA SABIDURÍA DE LA TOSCANA

 

        La Toscana es una región italiana. Nunca he estado allí. Pese a ello sé que debe ser un lugar maravilloso porque intento ver y leer todo lo que puedo sobre ella, y aunque las tramas de libros o películas sean diferentes, todos la describen de la misma manera; una región donde lo que prima es la calidad de vida, una vida al aire libre entre bosques, prados, campos y viñedos, con unos paisajes impresionantes y gente amable que se preocupa de lo que le sucede al vecino, al que se le ayuda en lo que necesite sabiendo que el hará lo mismo, donde los niños pueden salir a jugar tranquilos porque todos los conocen y entre todos cuidan de ellos evitando que hagan o les ocurra algo malo y porque todavía tienen lugares donde poder hacerlo, donde los coches están prohibidos en el casco de algunos pueblos porque se utilizaban hasta para ir a por el pan y con ello se perdía el contacto diario entre la gente, el decir buenos días o que tal te va.
       La Sabiduría de la Toscana es el título de un libro, que me ha regalado una persona que sabe bien de mi pasión por la Toscana, escrito por Ferenc Máté. Es un libro en el que reflexiona sobre sus vivencias y da su punto de vista acerca de como cambian las circunstancias de la vida con el tiempo y que no siempre lo hacen  para mejor. Tener más o mejores cosas no necesariamente nos hace más felices. A veces nos vuelven más egoístas y nos hacen encerrarnos en nuestro espacio más próximo, de algún modo nos exiliamos y perdemos el contacto con el mundo que nos rodea porque ya lo tenemos todo en el nuestro propio. O eso creemos.
        En este libro habla sobre deporte, naturaleza, sobre los vecinos y el vecindario, sobre las personas y sus valores y principios, habla de costumbres, de la recompensa al trabajo bien hecho, de comida y de vino..., habla de cosas simples, sencillas, cosas que nos hacían felices y que se han ido quedando por el camino, cosas que nos hacen ver la vida de otro modo y nos ayudan a sobrellevar el ajetreo de hoy en día que tanto nos agobia. Dice que todavía hay lugares donde todo es como debiera, lugares donde los sueños pueden hacerse realidad, lugares donde aquello que una vez tuvimos y quisiéramos recuperar todavía existe porque nunca se ha perdido. Lo mejor. Que no hace falta irse hasta Italia.Aquí también tenemos sitios así.
        Hay libros cuya lectura nos hace reflexionar, y algunos como éste, también recordar. Y después de un día duro, leer un par de capítulos reconforta, hasta el punto de que el ánimo mejora aunque lo tengas por los suelos.
        Ahora que es tiempo de alegría y de hacer regalos, y si un buen libro era una de las opciones, no lo dudéis pues con este seguro que vais a acertar.