Hoy estamos por aquí para charlar sobre una noticia que ha salido en el periódico. Lo que me habría gustado es que no hubiera salido, que lo acontecido fuera lo normal, pero no lo es... es excepcional.
Veréis, tengo un compañero de Inef (hacía tiempo ya que no escribía en esta sección, jejeje) David Gil Porteiro, que hace 15 años creó un movimiento de ayuda para hacer crecer el registro de donantes de médula ósea (su hermano murió de leucemia en 2005). David, unió 7 hospitales de Galicia donde se formalizan los registros de donantes completando el recorrido durante 10 días. En cada uno de ellos entregaba 100 camisetas para los donantes de médula. Nacía así el movimiento "700 Camisetas contra la Leucemia". El movimiento creció y, tras esos 15 años en la vanguardia de la lucha; al frente de la avanzadilla, asegurando el terreno para la llegada de esas 700 camisetas, David ponía fin a la aventura con una condición, un último gesto, una promesa más: si conseguía 70 nuevos donantes registrados más, haría 700 km en bici. Parece mentira David, que no sepas que a la gente lo que le va son los retos, eso del: ¿a qué no hay huevos de...? Se apuntaron 150. Yo creo que sí lo sabías, jejeje. Buena estrategia. La gente respondió y tú estuviste encantado de pagar el envite.
Sé que proyectos como este no terminan nunca David, que eres de los que luchan siempre para que otros ganen la batalla de la vida, de esas personas de las que te sientes orgulloso, de los imprescindibles... un referente.
Todo ese trabajo... no, no me gusta la palabra trabajo en este caso. Cuando alguien lucha por todas aquellas personas que no pueden hacerlo por si mismas (algo que es excepcional) será cualquier otra cosa que se os ocurra pero trabajo, para mí, no. Y aunque David sea la cabeza visible, hay todo un equipo arropando tras él; porque un equipo no es algo donde vayas a destacar, es un sitio al que perteneces, y cuando te sientes parte das lo mejor de ti, lo que nos lleva a la noticia de hoy, un artículo de La Voz de Galicia (el niño que corría contra la leucemia dona su médula para salvar una vida) que deja claro que el mensaje, y el "trabajo" desarrollado por estas personas cala hondo haciendo que otras personas sumen de la manera que pueden, personas como Alejandro Narciso que lo único que pide a cambio de su sangre es que otros lo hagan por un familiar en caso de necesidad. Alejandro es un chaval que, tras acabar la EBAU y cumplir los 18 años, no se fue de marcha a Mallorca, Malta o de Interrail por Europa (que seguro que también y está bien) pero antes se apuntó en el registro de donantes de médula porque en su casa siempre se habían volcado con la iniciativa de David.
La Voz de Galicia
Siempre he dicho que la suerte no existe, que hay que levantar el culo y salir a por ella. Y que de existir, que te pille trabajando porque las cosas no suceden cuando a nosotros nos viene bien. Entonces, la suerte es una combinación de estar preparados y encontrar la oportunidad. ¿Sabéis aquello que dicen sobre que los chavales de ahora no están preparados...? Alejandro, has salvado una vida y, con ello, le has dado una nueva oportunidad a otra persona que ha de prepararse bien para encontrar su propia suerte y hacer lo que toca: aprender de lo que otros como tú han hecho antes. Gracias.
Estoy leyendo un libro de Pino Aprile, "Nuevo elogio del imbécil". En una ocasión Pino Aprile, periodista de profesión, entrevistó a Konrad Lorenz, padre de la Etología (el comportamiento de los animales) Hay un pasaje del libro que dice así: "pero lo que más me impresionó de aquella conversación fue el sentido, la idea básica de lo que decía Lorenz: en el ser humano, la selección cultural es muy poderosa y quizás más decisiva que la selección natural; la conducta social, o en cualquier caso la conducta socialmente inducida, tiende a condicionar y orientar las decisiones individuales..." El "trabajo" de David, la decisión que Alejandro ha tomado libremente por influencia del mismo, no son lo normal, son individualidades que, ojalá, condicionen la conducta colectiva a través de esa selección cultural en la que lo excepcional sea lo normal. "La Educación no cambia el mundo, cambia a las personas que van a cambiar el mundo" Paulo Freire.
Oye Alejandro, labor de David aparte, algo bueno se ha debido hacer por Arcade cuando has demostrado esa empatía de ponerte en el lugar del otro, esa solidaridad verdadera que tanto se necesita. Por cierto, no sabes donde te has metido al escoger la carrera esa de la "Gimnasia" para seguir formándote. Cultura de la buena llena de valores, te lo aseguro. Bueno, nada que no te hallan dicho en casa ya, ¿me equivoco? A propósito de este tema, y si me lo permites, con orgullo me gustaría tratarte de compañero al igual que a David, porque en Inef (lo de las Ciencias de la Actividad y el Deporte vino después) somos así.
La Voz de Galicia
Y sí compañero, aunque a ti te dé igual el reconocimiento, esto había que contarlo.
Como cada septiembre, a la par que la programación de las tareas escolares del día a día, pensamos en actividades puntuales susceptibles de poder llevarse a cabo. Entre los criterios para elegir estas actividades está, por supuesto, el que toque contenidos que estén incluidos en el currículum escolar. Una de las propuestas era organizar una charla sobre primeros auxilios para 3º y 4º de la ESO. Hablando con el Departamento de Ciencias nos pusimos en marcha y buscamos la manera de poder llevar a cabo la actividad. Bueno, lo cierto es que la idea se puso sobre la mesa de manera común porque son contenidos que ambas materias incluimos en el temario, pero siendo deportivos, lejos de atribuirnos méritos, los reconocemos, y la labor de Fredi en todo el proceso ha sido fenomenal para que la actividad haya podido hacerse realidad. En el cole somos un equipo, y lejos de lo que pasa en casi todos los deportes, aquí practicamos el tercer tiempo que es cuando todos, ganadores o no, celebramos juntos el haber competido. Gracias Fredi.
En la Universidade da Coruña (UDC) ofrecen una serie de charlas de divulgación científica, la mayoría de ellas presenciales, lo que significa que vas a poder escuchar, ver, tocar y sentir aquello que te están contando. No hay nada mejor que auténticos especialistas en la materia impartan sus conocimientos sobre contenidos específicos porque lo van a hacer mucho mejor que yo, además de contar con material adecuado con el que poder practicar. Charlas de Divulgación Científica 2022-23
La actividad solicitada lleva por título: RCP básica y utilización del desfibrilador: técnicas sencillas que salvan vidas. "El 60% de las muertes “súbitas” de origen cardíaco ocurren en el domicilio o en el lugar de trabajo. El verdadero problema se plantea fuera del hospital. La evidencia científica avala la importancia de la activación precoz de la cadena de supervivencia para intentar revertir la parada cardiaca súbita y el comienzo inmediato de la RCP básica y el uso precoz del desfibrilador. La RCP es una técnica muy sencilla y vital, que debería comenzar a aplicarse antes de la llegada del personal médico, "debería ser divulgada en todas partes, ya que incrementa significativamente la probabilidad de un buen resultado” (Organización Mundial de la Salud, 2008)"
La persona responsable de la charla, Pepe Palacios, fue profesor mío en Inef. Es por tanto, parte, de esa otra importantísima parte de mi vida que fue el paso por la universidad. 5 maravillosos años en los cuales, parafraseándome a mí mismo, "años en los que hice amigos, de esos que se dice se cuentan con los dedos de una mano y a mí no me llegan las dos para contarlos" El caso es que con la visita de Pepe, nos pusimos un poco al día y pude recordar y volver a disfrutar de alguna manera aquellos maravillosos años.
Total, que minutos antes de las 9.30 de la mañana, hora programada para el inicio de la charla con los terceros, Pepe y Juan clavados en el cole. Puntualidad suiza oye, y son de Guadalajara. De Juan, consultadas mis fuentes para contrastar algunos datos, me dicen que, textualmente: "Juan es un buenazo" Como no se debe decir el origen de las fuentes de información, tan solo cantaré que también es de Guadalajara (con esto creo que Pepe y Juan me han pillado, jejeje) y como pudimos constatar razón no le falta.
Yo tuve la oportunidad de compartir la charla con los cuartos. Empezaron con una pequeña introducción sobre el tema, aportando razones por las cuales es importante saber qué hacer y cómo intervenir en circunstancias vitales para otros. Luchan por visibilizar, por hacernos ver un problema que está ahí y cuyas estadísticas son claras al respecto. Hecho esto, pasamos rápidamente a la práctica. Pepe y Juan son dos personas que acumulan muchos años de experiencia, experiencia que no dudan en compartir y poner a disposición de todo aquel que esté dispuesto a escuchar con atención y concentración a la hora de ponerse manos a la obra. Ambos transmiten pasión por lo que hacen y alcanzan un nivel altísimo de comunicación con los chavales, tanto, que la puntualidad suiza se fue al carajo pues, la hora y media prevista para la charla se alargó resolviendo las dudas o planteándolas ellos mismos con el propósito de que el mensaje llegara fuerte y claro. Y lo hizo.
Anécdotas nos quedamos con unas cuantas: Xian, remero fuerte de la Esteirana, atragantado y aguantando la recia maniobra de Heimlich de Pepe, César convulsionando antes de mostrar como se actúa en un ataque epiléptico, Rubén, batiendo con holgura el récord de puesta en marcha del desfibrilador de Laura, dándole a la víctima un 12% más de probabilidades de salir de la parada cardíaca...
Yo conduzco un coche de una determinada marca. Cada vez que lo llevo a revisión, al finalizar, me dicen que me van a enviar una encuesta de satisfacción. Tú lo sabrás Pepe que pude ver que conduces un coche de esa marca y te habrá pasado. Con lo de la encuesta, también te dicen que solo valoran las puntuadas con 9 o 10 y que si no te importa lo tengas en cuenta a la hora de cubrirla. He de decir que el trato siempre ha sido muy bueno y no he tenido problema alguno en poner esas puntuaciones que se me pedían. No sé si en la UDC envían encuestas de satisfacción, pero si lo hacen, la valoración no puede ser otra que 10, porque de diez ha sido la experiencia.
Teniendo en cuenta la importancia de la labor que desempeñáis, enseñar a salvar vidas, espero que no os haya parecido mal el tono desenfadado de la entrada y hayáis disfrutado de la experiencia del mismo modo que nosotros. Solo me queda daros las gracias y decir que esperamos repetir en otra ocasión.
Una historia de España. Así comienza una serie de artículos, hasta 92, que Arturo Pérez Reverte publicó durante cuatro años en su sección, Patente de Corso, del suplemento XL Semanal. De hecho, se ha publicado un libro que recoge la serie entera. En ella, repasa la historia de España desde los orígenes hasta la Transición contando la verdad de lo ocurrido a su manera, es decir, diciendo lo que piensa pero pensándolo todo siempre. Y al contrario que Groucho Marx con aquel: "estos son mis principios, y si no le gustan, tengo otros" yo creo que Pérez Reverte es más de: "estos son mis principios, y no, no tengo otros" Coherencia, coherencia siempre con argumentos, o con fundamento, que diría Arguiñano. Quiero pensar que también con una pizca de flexibilidad si los argumentos del que tiene enfrente son convincentes, porque el diálogo debería ser un principio inquebrantable presente en el repertorio de principios de todos y cada uno de nosotros.
Me gusta Pérez Reverte. Me gustan sus libros, su manera de escribir y que, pese a quién le pese, llame a las cosas por su nombre porque crea que eso es lo correcto, aunque políticamente no lo sea tanto. En eso se parece mucho a un triatleta o multideportista, reconvertido a periodista, que no deja indiferente a nadie en sus retransmisiones en Eurosport sobre ciclismo, atletismo, triatlón, biatlón... y cuya pasión queda patente en las apreciaciones que hace, la mayoría de las veces, en mi opinión, correctas. Antonio Alix escribía una columna en la desaparecida revista Finisher Triatlón que llevaba por título: "Con pelos en las piernas, sin pelos en la lengua" Cristalino.
Tanto uno como otro, demostrado queda, son hombres de acción. No son de aquellos que van por el mundo sin enterarse de nada; tampoco son de los que se enteran pero no hacen nada, sino que son de los que se enteran, por experiencia personal e investigación en la materia, y toman cartas en el asunto. Yo quiero ser de estos últimos pero no me dejan, más bien no me dejo yo mismo por las consecuencias que puedan afectar a terceras personas. Sin embargo, no creo que nada pase por dar una opinión fundamentada, correcta y aportando soluciones, implicándose de alguna manera en el cambio que creo se necesita porque, si yo cambio, todo cambia, o al menos, intentarlo con la perspectiva que los que tienen la capacidad de actuar puedan tener del problema.
Debate no es lo mismo que diálogo. En el debate hay dos posturas enfrentadas donde cada una de las partes intenta imponer a la otra su manera de ver las cosas. Hay que ganar e imponerse porque mi manera es mejor que la tuya. En el diálogo sin embargo, hay un objetivo común al que se puede llegar de diferentes formas y se ponen sobre la mesa las distintas opciones, sus ventajas e inconvenientes, diseñando un plan de acción que aúne lo mejor de ambos caminos buscando el éxito.
El título de la entrada de hoy, por el que espero no me acusen de plagio sino de querer rendir un pequeñito homenaje al buen hacer de Pérez Reverte, me viene perfecto porque no es la primera vez que tocamos el tema, tampoco la número 93, pero seguro que no ha de ser la última. De hecho, últimamente nos da en casa más de un quebradero de cabeza.
Este sábado leía en el diario As un artículo sobre un integrante del cuerpo técnico del equipo de fútbol Fundación Málaga CF que disputa la Liga Genuine Santander. Esta liga, donde este chico presta sus servicios de manera desinteresada, es para jugadores con algún tipo de discapacidad. No me gusta el significado que se le da a la palabra en estos casos porque se refiere a que no cobra por sus servicios, como si el fin de todo fuera monetario. José Ángel Romero tiene muy claro cuál es la recompensa, las muestras de cariño de los jugadores con los que comparte su pasión por el fútbol y por el Málaga: "si me pagaran por esto no lo haría. Estas cosas tiene que salir del corazón"
Después de leer el artículo cambié mi estado del whatsapp: "el fútbol de la Liga Genuine Santander tiene sus propios valores. El principal, la solidaridad... hay chavales con menos discapacidad que juegan mejor. Nuestra tarea es intentar que ayuden a los que no pueden llegar a un pase o hacer gol, es en lo que más hincapié hacemos... esto se trata de seguir sumando siempre, y es lo que yo trato de hacer" Además de escribir esto, lanzaba una pregunta: ¿por qué no hacemos esto mismo en el deporte, digamos, "normal"? Es curioso que los que menos tienen o, los que más dificultades presentan, sean en ocasiones los que nos muestren el camino a seguir, aquella senda que posibilita que todos tengan la opción de cumplir sus sueños. David Casinos es un atleta paralímpico lanzador de peso y disco que dice que "todos los días sale el sol y si no lo hace ya me encargo yo de que salga" David Casinos es ciego, pero vaya si lo tiene claro. Mi hijo viene de "jugar" en un "equipo" de baloncesto donde solo jugaban 6 a los cuales se les permitía errar, y los demás jugadores estaban para que esos 6 pudiesen entrenar durante la semana y jugar el finde porque necesitas al menos 8 fichas. Y cuidadín con fallar eh, que al fondo del banquillo siempre hay sitio. Sí, es mi hijo y claro, quiero que juegue me dijo el entrenador cuando le pedí que tratara a todos de la misma manera para que crecieran como deportistas y como personas válidas y seguras de sí mismas, sacando el máximo partido del talento y habilidad de cada uno de ellos, aprovechando la actitud, corazón y voluntad que traían de serie porque amaban su deporte como nadie. Como dice Denzel Washington en una escena de "Titanes, hicieron historia": "tratándolos así los mutilas"
En las jornadas de puertas abiertas para la cantera de un club que milita en Liga Endesa, me encontraba con esta coletilla final:
Bueno, puedo llegar a entenderlo porque se trata de baloncesto, pero me cuesta, muuucho!. Venga, que tontos no somos y sabemos lo que queréis decir. Tenemos un problema de altura que mutila a todos aquellos que no se sientan lo suficientemente "especiales". Y tenéis un problema de altura porque os estaréis perdiendo a muchos chavales que sin ser, "altos", sean especiales en fundamentos, actitud y pasión por el juego. Si es jornada de puertas abiertas, ¡abrirlas de par en par ca----!, y ya luego veremos. Estos últimos días se están disputando las famosas ventanas Fiba para la clasificación del próximo Mundial de baloncesto. Sergio Scariolo, entrenador de la selección, ha llamado a Ferrán Bassas con su escaso 1.80. Scariolo ha demostrado altura de miras conocedor del potencial de Bassas. ¿Y si la escasa altura de Bassas es la fortaleza y el carácter diferenciador que lo hace gran jugador?
Víctor Wembanyama es lo que en la NBA, donde será el número 1 del próximo draft seguro, llaman el gran unicornio, aquel jugador que todos los equipos quieren tener en sus filas. Algunos incluso están dispuestos, aunque no lo digan, a perder partidos para tener una mejor opción de elección en el draft. 2,21 y 2,31 de envergadura, 18 añitos, un junco de lo flaco que está; pero los juncos son flexibles, fuertes y resistentes, dominio excepcional de los fundamentos, del juego en todas sus vertientes... un crack. ¿Recordáis aquello de "Si quieres, puedes" de hace un par de entradas? Con Wembanyama tenemos una nueva versión, "si quieres, y te dejan, puedes" Ha demostrado en la cancha que puede, que quiere, y se ha ido por elección propia a un equipo más modesto donde le van a dejar seguir creciendo como jugador y exigirle lo justo y necesario para un chico de su edad y talento. Cuando comprenden las necesidades individuales dentro de un colectivo, se alimentan la ilusión y las ganas de devolver el esfuerzo que hacen por ti. No va a jugar competición europea, solo un partido por semana con pocos desplazamientos, lo que implica más días de entrenamiento que es lo que necesita. Ha dado un paso atrás para calzarse las botas de siete leguas y crecer firme como jugador. Va a hacer mejores a sus compañeros porque sabe que los necesita para crecer él también. Es una simbiosis perfecta porque todos ganan, Ubuntu! Y todo el mundo alaba su decisión entendiéndola como correcta aunque, a la hora de la verdad donde priman otros intereses, seguro que pocos estarían dispuestos a tomarla por él o de común acuerdo con él. En España tenemos el ejemplo de Juan Núñez que cumplidos los 18 años se ha ido a Alemania, ha dejado el Real Madrid donde no era seguro que fuera a tener minutos (menos con el fichaje del Chacho, las especulaciones de la vuelta de Campazzo y la recuperación de Alocén) y se ha enrolado tres años en un club donde le garantizan seguir evolucionando. Chapeau! chaval, la madurez no se demuestra solo en la cancha de juego, también en la cancha de la vida.
Víctor Wembanyama
Desgraciadamente, en la historia reciente de España o, en la que a mí, como padre de jugador de baloncesto me ha tocado vivir, lo importante es ganar el próximo domingo. Es una pena que en el deporte "normal", en el que muchos trabajan "desinteresadamente", los logros se midan por los partidos ganados en lugar de jugadores formados de los cuales el próximo entrenador que los prepare diga: "que maravilla de trabajo han hecho con este chico" La recompensa debería estar, como dice José Ángel Romero, en "las constantes muestras de cariño de los jugadores" Pero no hay número capaz de medir el cariño. El cariño se siente, se palpa en el ambiente, en la complicidad de los entrenamientos, en preocuparse por los demás, en ser un equipo. Ubuntu!
Luka Doncic. Otro crack de la cantera del Madrid. Sale hasta en la sopa con jugadas impresionantes todos los días, todas las semanas... aburre ya de lo bueno que es. Pero tío, es que juegas tú solo. Casi 40 minutos de media en lo que va de temporada. Te lo juegas todo y más, algo tiene que salir de eso para salir en las mejores jugadas de la jornada una y otra vez. A Doncic lo entrena otro crack, uno de los mejores bases de la historia, Jason Kidd, integrante de la selección USA en los Juegos de Pekín donde ganaron el oro ante España en una final alucinante. Estados Unidos venía de perder en los juegos de Atenas 2004 contra Argentina y en los Mundiales del 2006 contra Grecia, a la que barrió España en la final en Japón. Humillante que le comieran las papas otros equipos en teoría inferiores. Esa fue la clave, los americanos entendieron que los otros eran un equipo y ellos tan solo una banda donde cada uno desafinaba, entendieron que tenían que cambiar y arremangarse, dejar el ego a un lado y ayudar allí donde el compañero no llegaba. Y ganaron. Jason, tienes un documental en Netflix, "El Equipo Redentor" en el que admites que cuando fuisteis todos a una los planes salieron bien. No has aprendido nada en 15 años tío, rodea a Luka de un equipo donde él sea la punta de la lanza que todos empujan en la misma dirección.
Luka Doncic y Jason Kidd
Bueno, no todo va a ser malo. De hecho, incluso de las malas experiencias, acabas sacando cosas positivas por lo que no es malo del todo. En la corta carrera deportiva de mi hijo, corta por lo que lleva no por lo que espero le quede todavía si es que le dejan, ha tenido la suerte de tropezarse con grandes entrenadores que le han mostrado el deporte como debe ser. Uno de ellos es Dan Petts que viene de un país, Inglaterra, con poca solera en esto del basket si nos atenemos a los resultados del fin de semana. Sin embargo, él ha entendido perfectamente cuál es el modo correcto de transmitir su pasión a los chavales y lo hace de maravilla, los chavales lo siguen y aceptan su modo de entrenar porque es el correcto. Y como a todos nos gusta que nos digan también lo bueno, así se lo transmitía un día que fui a visitar al hospital a Luis Forés, otro gran coach que sufrió un accidente de tráfico del cual se recupera bien. Como no podía ser de otro modo, después de un poco de charla hospitalaria y de algún bombón, Dan, Forés y yo sacamos la vena deportiva que es donde nos sentimos cómodos y, después de arreglar un poco el mundo, les dije que mi hijo había tenido la suerte de disfrutar de dos grandes entrenadores como ellos, por conocimientos y metodología humana. De hecho, a la pregunta de Dan de sí Matías seguía en el equipo, le contesté que no, que habían hecho las cosas muy mal y que el único modo de seguir era si al pasar a junior él iba a ser su entrenador. No puedo entender que en los equipos grandes, donde se supone hay materia prima de calidad y entrenadores versados en la tarea, no se hagan las cosas correctamente. Los patrocinadores deberían exigir más por sus aportaciones que el mero hecho de salir en la camiseta, y comprobar que los valores y objetivos por los cuales se unen al nombre de un determinado club, se cumplen más allá de los resultados deportivos.
Os voy a poner dos ejemplos, chicas, de grandes entrenadoras sin ellas saberlo porque no se dedican al deporte, pero que atesoran todas las características que para mí tiene que reunir un buen entrenador. Gloria regenta una zapatería en Santiago, esquina de Doutor Teixeiro con Plaza de Galicia. Con nosotros tiene buena relación de hace tiempo y nada más entrar te saluda afectuosamente, nos ponemos un poco al día y luego ya viene el que necesitas, que estás buscando, tengo esto que no se ajusta pero te puede ir bien... no te sientes obligado a nada, no sientes la presión del tener que comprar que transmiten en otros lados, estás cómodo y disfrutas de la experiencia de comprarte unos zapatos. Si estás un rato en la zapatería y entran clientes, ves como la atención que les presta es exactamente la misma que contigo a pesar de que la relación entre nosotros sea diferente. Gloria sabe que a Matías le tira el basket y siempre nos pregunta cómo le va, y es que su hijo es entrenador de baloncesto en Inglaterra en el Leicester Riders desde hace unos cuantos años. Estoy seguro que parte de lo buen entrenador que sea es influencia de su madre porque, sin saberlo, el ejemplo de gestión humana lo tuvo en casa. Los conocimientos sobre la materia ya fueron solo cometido suyo y, por lo que veo, supo aprovecharlo, Go Riders!!!
Segundo ejemplo. Cuando pasamos por el Corte Inglés de Santiago nos gusta comprar en EDC y en Esprit. Pero no decimos vamos a EDC, decimos: ¿pasamos por donde Marta? Con Marta no hay fallo nunca, sabe lo que quieres incluso antes de tú saberlo porque te conoce, sabe que estilo prefieres, te invita a probar cosas que en principio no te pondrías, esa talla no te va, esto te va con esto otro, para salir eso y para informal esto, te saca la tienda entera si hace falta y, al igual que Gloria, sin compromiso de ningún tipo, tan solo el de que te marches satisfecho y convencido. Yo incluso voy solo de compras, no tengo más que decirle: Marta, ¿qué tienes para Ana que le pueda gustar? Eso se llama confianza. Una entrenadora del copón, vamos.
Dicen que se compite como se entrena pero, ¿cómo competir con ilusión si entrenas sin ella? Os dejo una canción de BB King, How blue can you get? porque me gusta mucho BB King, me gusta el Blues, y blue en inglés es, además de azul, triste. Y así andamos de momento; un poco tristes, perdidos, faltos de ilusión pero buscando siempre el norte, que brujulear no se nos da mal en casa.
Scariolo, tengo un junco en casa de 1,80 escaso con unas ganas tremendas de que le dejen demostrar el corazón enorme que le late dentro. En las próximas ventanas pásate por Noia, que la fortaleza de carácter, si se cultiva bien, es lo que hace especiales a los grandes jugadores.
Invito a café en el Manducka si alguien sabe quién era apodado el Junco de Bérriz. Pista: no es jugador de baloncesto.
En la entrada anterior hablamos de un libro para mí muy interesante, y aprovechamos, como no, para adentrarnos en temas de valores, principios, actitudes... que ya sabéis que yo prefiero que sobren y no que falten. Hoy voy a hablar de dos libros a modo de introducción, para acabar haciéndolo de un tercero que leí durante los primeros meses de pandemia, y cuyo recuerdo viene por un artículo leído en la revista Gigantes del Basket
"El sueño de mi desvelo" es un libro de Antoni Daimiel que, junto al desaparecido Andrés Montes, metían en nuestras vidas de madrugada un baloncesto que venía de más allá de los mares. Dice Marc Gasol en el prólogo del libro que, menos dormir, todo es posible. Dormir es de cobardes se diría después cuando las retransmisiones de estos partidos de la NBA causaban el desvelo de los sueños de miles de personas para alimentar otro tipo de sueños menos terrenales, pues las hazañas que veíamos a través del televisor no estaban a nuestro alcance. Al menos no al de todos, solo al de algunos talentosos jugadores como el propio Marc. Marc Gasol es un yogurín de los grandes, más parecido al primo de zumosol con 2,11 de altura. Digo lo de yogurín, a pesar de los 37 tacos que tiene, comparándolo con un "veterano" como yo, cuyos sueños se desvelaban desde mucho antes con Corbalán, Brabender, Luyk, Llorente, Iturriaga, Romay... Delibasic.
Fuente: Marca
Lo reconozco, soy del Madrid de baloncesto, lo que no me impide admirar a Villacampa, Andrés Jímenez, Epi, Sibilio, Margall, Arcega, Solozábal y tantos otros que nos hicieron disfrutar con el basket. Ah! como odiaba a Nacho Solozábal de lo bueno que era y lo mal que nos lo hacía pasar en los derbis con el Barcelona. Mis sueños, como podéis comprobar, eran más de andar por casa hasta que llegó Ramón Trecet en 1988 con "Cerca de la Estrellas", el primer programa orientado hacia el baloncesto americano, con el que abrió un mundo diferente a nuestros ojos y nuestra mente.
Hay una tienda de basket en Santiago de Compostela. Claro, te preguntarás: ¿solo de basket? Pues sí, solo de baloncesto y funciona de maravilla. Tiro libre, al frente de la cual están Pío y su mujer, unos locos del basket que siempre están apoyando cualquier tipo de iniciativa y fomentando su deporte, más allá y mejor que aquellos cuya función se supone es esa misma. Bien, al principio de la pandemia, tras el confinamiento, nos hicimos con dos libros y un muñeco de Kyrie Irving, por entonces en los Boston Celtics. Antes de tener el muñeco de Kyrie, ya habíamos adquirido el de Larry Bird, mítico 33 de los Celtics. De hecho, para entrar en la meca del basket de nuestra casa, allí donde se desvelan los sueños, has de franquear una puerta tras la cual ya sabes lo que te espera si quieres ver cumplidos tus deseos. Y si no lo sabes, ahora te lo explico. Larry lo tiene claro.
En el libro "Cuando éramos los Mejores" de Jackie MacMullan, se narra la historia de Bird y Magic Johnson contada por ellos mismos. Dicen los expertos que el impulso definitivo para que la NBA sea hoy la mejor liga de baloncesto viene de la mano de estos dos magníficos jugadores, enemigos acérrimos hasta que el deporte por fin los unió cuando se dieron cuenta que no eran iguales pero tampoco tan diferentes.
Por aquel entonces, finales de los 70 y comienzos de la década de los 80, los Celtics eran considerados un equipo de blancos en una ciudad de blancos. Cuenta Cedric Maxwell, exjugador de los Celtics por aquella época, que "no había un solo negro que nos apoyase, ni siquiera en nuestra propia ciudad" Sin embargo, para Larry Bird, un blanco de Indiana, cuna del baloncesto y centro de actividades del Ku Klux Klan, el color de la piel jamás fue un problema. "Bird no era muy consciente del trasfondo racial. A él no le preocupaba de qué color fueses mientras cortases hacia el sitio correcto, controlases a tu hombre y te lanzases a por los balones divididos. Era un adalid de la igualdad de oportunidades: tanto daba si eras negro o blanco, iba a ir a por ti si no lo dabas todo"
Ese muñeco de Kyrie pasó a ocupar su lugar junto a Bird. Si Kyrie hubiera tenido la fortuna de coincidir en el tiempo con aquellos fantásticos Celtics de los 80, acabaría demostrando toda su valía una noche sí y otra también porque es un jugador tremendo, siempre envuelto en la polémica por decir lo que piensa pero sin pararse a pensar siempre lo que dice. Con Bird en el equipo, acostumbrado a zanjar las polémicas a su manera pero siempre en beneficio del colectivo, siendo un líder de palabra y también con su ejemplo en la pista, se le iban a acabar las tonterías por las cuales se ha perdido muchos partidos en los equipos por los que ha pasado. "Chaval! Si estás con el equipo, quiero actitud, intensidad, concentración... Ya puedes prepararte para bajar el culo, defender la línea de pase y darlo todo porque sino voy a ir a por ti". Con tonterías no me refiero en absoluto a su decisión de no vacunarse, que para eso vive en un país con libertad de elección, lo cual es un privilegio en sí mismo. Por cierto, en estos momentos no puede jugar los partidos de casa con los Nets porque en el estado de Nueva York no se permite jugar a los no vacunados, pero si puede ir a verlos sin ningún tipo de restricción, incluso sin mascarilla y rodearse de 15 o 20.000 aficionados. Aquellos que abogan porque Kyrie se vacune, con este tipo de tontos e incoherentes razonamientos, se están quedando sin argumentos. "Todo está muy claro pero no lo entiendo, ¿quién está ganando y quién está perdiendo?" Con esta cita de Fito aprovecho para asegurar que ni los unos ni los otros, solo pierde el basket. Dicen que hay una guerra en Ucrania, como si Ucrania estuviera tan lejos y no nos tocara de cerca . Todos lo tenemos claro pero nadie lo entiende y en este caso nadie gana, nadie, todos perdemos. Porque Ucrania somos todos y Rusia, excepto unos cuantos interesados y desalmados, también.
"Quisiera salir de aquí e ir por ahí y decirle a la gente que está pasando. Esto no es una guerra étnica. Sé que me pueden escuchar. No soy un político, soy un hombre sincero que no sabe mentir" Mirza Delibasic. Vivió en primera persona la guerra de la antigua Yugoslavia porque no quiso marcharse de Sarajevo donde se encontraban aquellos que eran lo más importante para él, su familia y amigos.
En diciembre pasado se cumplían 20 años de la muerte de uno de los mejores jugadores de baloncesto de la historia, del cual no tengo demasiados recuerdos pero sí los suficientes como para otorgarle merecidamente ese adjetivo. Recuerdos, que si bien son pocos, se alimentan con los comentarios de otros grandes de la época, compañeros y rivales, despertando el interés por conocer más de un grande del deporte. Mejor, que tiene calidad superior a otra cosa de la misma especie o que sobresale en una cualidad. Mejor es un adjetivo que probablemente Mirza Delibasic no consentiría que se le pusiera porque, si en algo sobresalía de verdad, era en la calidad humana para con los demás. "La humildad no es ser discreto, modesto, sencillo, la humildad no es hacerse de menos, sino pensar menos en uno mismo para pensar más en los demás y ponerse a su servicio para satisfacer sus necesidades que no sus deseos" Imanol Ibarrondo.
"A un amigo que además había sido uno de los mejores jugadores de la historia del baloncesto europeo. Y lo fue sin darse importancia, solamente con su mirada" Este es un pequeño párrafo del artículo de Piti Hurtado "20 años sin la mirada de Mirza Delibasic" en la revista Gigantes del Basket. Que importante hacer las cosas cuando nadie nos ve simplemente porque es importante para nosotros. Esto mismo lo hablaba con un amigo el otro día, un amigo de los que no se dan importancia pero están cuando la importancia de la ocasión lo requiere. Hacemos lo que hacemos porque nos gusta, porque nos satisface y no necesitamos que otros nos vean para sentirnos motivados o reconocidos. ¿Recuerdas Fernando? Hay una canción de Sidecars en la que colabora Carlos Tarque de Mclan, Dinamita, en la que dicen: "cien maneras de mentir y mil formas de pillarme... ¿cómo habré llegado aquí?" Creo que ya sabes por donde voy... ese compañero que llevas en la muñeca que nunca te engaña, esa bicicleta a la que tienes que dar pedales porque sola no anda, el postureo no va con los de la vieja escuela como nosotros. Oye, perfecta la canción para la guitarra. Ahí lo dejo, ya tienes deberes.
"Y por supuesto, las asistencias no recibidas, los pases no agarrados. Los momentos de falta de entendimiento, de no saber ofrecerse. Mirza imaginaba espacios que no eran bien ocupados. Sin esas pérdidas de balón, sin los errores no habría genios pasadores. Y que no falten nunca"
Al leer el artículo de Piti Hurtado me vino a la memoria el tercer libro del que quiero hablaros, ese que llegó con el muñeco de Kyrie y una biografía de Ricky Rubio, y que me encantó, "Conversaciones con Mirza" de Juan Antonio Corbalán, genial base del Madrid de mis desvelos. Me encantan los libros que, sin ser autobiográficos del todo, utilizan la propia experiencia y las vivencias personales para adentrar al lector a un mundo en el cual puede sentirse un poco protagonista e identificarse haciendo suyas, o tomando como ejemplo, circunstancias personales del autor. Es evidente el gran recuerdo que Corbalán guarda de Delibasic, una amistad que trasciende el deporte y de la cual echa mano el protagonista del libro para jugar las cartas que la vida le va presentado. No hay manera mejor de recordar a alguien que tenerle siempre presente.
Iniciamos nuevo curso y retomamos el blog con una entrada que nace al final del anterior cuando todas aquellas fiestas de celebración, con todos aquellos chavales confinados en los hoteles de Mallorca y el repunte de los contagios por el cachondeo desmedido de unos cuantos.
Me decía un amigo que la música es a la mente lo que el deporte es al cuerpo. Razón no le falta, pero todos sabemos que la mente no puede separarse del cuerpo (así debieron entenderlo los de Asics cuyo acrónimo significa: Anima sana in corpore sano, mente sana en cuerpo sano) y es por ello que la música va muy unida también al deporte, consiguiendo en ocasiones sacar ese tan necesario plus de rendimiento en la actividad que estemos desarrollando. En cuanto a la dualidad mente-cuerpo, recomiendo la lectura de "Sócrates en bicicleta" de Guillaume Martin (ciclista profesional y doctorado en Filosofía) un libro destinado al público en general, para cuya lectura no hace falta ser ni deportista, ni filósofo, ni deportista-filósofo. O ciclósofo, como llama el autor a los protagonistas del libro.
En una entrada anterior decía que la cultura musical que tiene mi hijo nace a partir de las influencias que sus padres le hemos mostrado y que luego él ha ido ampliando a través de su experiencia y de sus propios gustos. Decía que esa enseñanza, ese aprendizaje, va en ambas direcciones y que nosotros también hemos recogido esa influencia suya para conocer y apreciar otros ámbitos de la música que creíamos más alejados a nuestros gustos. Un buen ejemplo de ello podría ser Extremoduro, que a mí personalmente nunca me había llamado la atención porque como dice Fito: "ni del todo negro, ni del todo blanco, entre los extremos siempre hay más espacio". Y yo nunca he sido de los duros sino que más bien he tirado a blandito. El caso es que, hacia el final de curso iba en coche oyendo varios temas y me paré a escuchar -algo que lamentablemente cada vez hacemos menos- las letras. Y si además de escuchar te paras a pensar en lo que escuchas y ves cada día; las noticias sobre la situación social y política, sobre la pandemia y sus repercusiones... las letras cobran sentido. Así que escuchas a Robe Iniesta de Extremoduro decir en La vereda de la puerta de atrás:
"y muere gente a todas horas dentro de mi televisor,
quiero oír alguna canción
que no hable de sandeces y que diga que no sobra el amor
y que empiece en sí, no en no"
"Dices que a veces no comprendes qué dice mi voz
¿Cómo quieres que yo sepa lo que digo?"
Y luego viene Fito con "Nada de nada" y parece que enlaza con Robe con aquello de:
"De lo que me digas nada de nada
¿ cómo voy a entrar en razón
si nunca salgo de mi asombro
si cada vez que buscan la solución
es para cargarla sobre nuestros hombros?"
Sigue Fito con "Entre dos mares", preciosa canción que comienza así:
"No puedo concebir que tú seas tan idiota
el triunfo del poder siempre es una derrota
y te has quedao colgao y la verdad es otra
el mundo es de papel y con papel se compra...
Si no me gusta así tiro de la cadena"
Ojalá se pudiera tirar de la cadena y dejar ir por el retrete tanta mediocridad de unos pocos. Y sigues escuchando y viene Macaco con una versión fantástica de una fantástica canción del más que fantástico Sabina, Ganas de...
"Y la mentira vale más que la verdad
y la verdad es un castillo de arena
y por las autopistas de la libertad
nadie se atreve a conducir sin cadenas"
Lo cierto es que la vida no se para, siempre va hacia delante y lo que te pierdes no se recupera. Para algunos, incluso "por la calle pasa la vida como un huracán donde el hombre del traje gris saca un sucio calendario del bolsillo y grita: ¿quién me ha robado el mes de abril? Lo guardaba en el cajón donde guardo el corazón..."
Abril, mayo, junio, julio... muchos meses robados ya, muchas vidas que se pararon a pesar de que la vida sigue. "Salir, beber, el rollo de siempre..." canta Extremoduro. Más de un año después y no aprendemos. "Hierven los clubs, y los adolescentes..." -canta Sabina- se van a Mallorca de fiestón de fin de curso, niños jugando a ser adultos con el permiso de los "adultos" que luego no dan su permiso para que guarden una cuarentena de una enfermedad que muestra síntomas entre la semana y los 14 días, una cuarentena cuyo objetivo es asegurar que uno está sano. Va en contra de sus derechos dicen. Y un juez, dicta sentencia alegando a esos derechos de unos pocos, coartando los mismos derechos de unos cuantos más a sentirse seguros, confirmándose más tarde positivos a todo tren. A todo ferry más bien, que la culpa fue del ferry de vuelta porque venían un poco apiñaditos. Yo creo que, como dice Jaime Urrutia: "la culpa fue del cha- cha-chá, sí fue del cha-cha-chá, que me volvió un caradura por la más pura casualidad"
El corazón, ese que el hombre del traje gris tenía guardado en el cajón, hay que sacarlo y darle vida, hay que "apretar el corazón y aflojar de la cabeza los tornillos" -Fito- para pensar un poquito más allá de mi ombligo. Claro que, "a veces he pensao pero me da agujetas" -Fito-
Imanol Ibarrondo, coach deportivo, dice que la esencia del coaching se resume en dos palabras que son: consciencia y responsabilidad. Con ellas muy presentes y a través de conversaciones, que él llama "convers-acciones", se generan acciones con las cuales abrimos nuevas realidades y futuros posibles que no éramos capaces de ver ni de pensar antes. Por tanto, no demos por sentado que tenemos unos derechos porque podemos perderlos tan solo por pensar que los teníamos. No podemos olvidar que esos mismos derechos, van ligados a una serie de responsabilidades que también hay que ejercer. No podemos olvidar que ciertas conductas, no dan sentido a los derechos de los que disfrutamos.
All Star de la NBA del año 1997. Kobe Bryant es elegido en el quinteto titular del equipo del oeste en su seguna temporada en la liga. Kobe, con 19 años, está realizando un fantástico partido, a la altura de un gran Jordan ya con 35. Sin embargo, el último cuarto se lo pasa en el banquillo cuando tenía posibilidades de lograr el MVP del partido que finalmente va a parar a manos de Jordan. George Karl es el entrenador del combinado del oeste. Cuando le preguntan por la decisión de dejar a Bryant en el banquillo dice: "un partido de All Star es una mezcla de entusiasmo, fundamentos y entretenimiento. Y me ha parecido que nos estábamos pasando con la parte del entretenimiento". Respecto al enfrentamiento entre Bryant y Jordan también se expresó de la siguiente manera: "me resulta díficil visualizar un desafío individual. Es un deporte de equipo" Kobe había sido demasiado egoísta con su entusiasmo y fundamentos al enfrentarse a Jordan y no dejaba que los demás se divirtieran. En esa época era demasiado individualista. Tenía un talento innegable y una capacidad física y ética de trabajo que lo llevaron a niveles altísimos de juego, pero no los ponía a disposición del equipo y eso los perjudicaba. Nadie puede ganar siempre y menos hacerlo solo en un deporte colectivo. El talento no se puede frenar, pero lo que sí se puede es encauzarlo.
Kobe lo aceptó, aunque yo creo que no. Dijo que estar en el banquillo absorbiéndolo todo fue bueno, que el quería aprender y mejorar. De escucharlo, Imanol Ibarrondo le aconsejaría que no dijese mejorar, que eso lo dicen todos pero que no todos están dispuestos a pagar el precio que suponen la mejora y el aprendizaje. La historia dice que Kobe sí pagó, que se esforzó hasta el infinito y más allá para llegar a la cima de su deporte.
En España sabemos un rato largo en lo que a entretenimiento se refiere, lo cual no está mal. El entretenimiento y estar a gusto con uno mismo y los demás es muchas veces el germen de nuevas ideas y mejoras. Sin embargo, no ponerle freno a cierto tipo entretenimiento y encauzarlo hacia algo más sano es síntoma de dejadez y falta de empatía. Pero claro, enséñale tú lo que es sano y correcto a quien no está dispuesto a pagar el precio de aprender.
Dice Guillaume Martin, acerca de aquello de la dualidad cuerpo-mente, que el deporte le ayuda a pensar, y pensar le ayuda a relativizar los resultados conseguidos, tanto si son buenos como si no. Aquellos de Mallorca, sin saber si eran deportistas o filósofos, o las dos cosas, o bien pensaron poco o relativizaron demasiado. Quizá imbuidos por la dinámica de los acontecimientos siguieron a rajatabla aquello que dice la canción: "hoy puede ser un gran día, imposible de recuperar... duro, duro con él" Lo que nos lleva a aquello otro que cantaba Alaska: "tengo el cuerpo muy mal, pero una gran vida social..." Yo creo que el contexto les llevó a una idea equivocada de lo que debe ser un gran día y para cuando quisieron darse cuenta ya era demasiado tarde pensando: "quisiera haber querido lo que no he sabido querer" -Fito- Esto es lo que yo quisiera haber querido creer, pero... Dice Guillaume que somos muy de poner etiquetas; fulanito es así, el otro de esa manera, que nos quejamos del deportista que no sabe decir dos frases seguidas pero luego en el terreno de juego lo que queremos es que la ponga en la escuadra, y para eso claro, sobran las palabras. El ser humano evoluciona y no se debe catalogar a nadie solo por lo que es sino también por lo que podría llegar a ser, "el ser humano se inventa cada día" -Sartre- Guillaume considera que tendemos a considerar a los deportistas personas poco inteligentes porque pensar no entra dentro de sus funciones de deportista, pero que olvidamos que también son seres humanos cuya vida no está resumida en el dorsal, que cuando se bajan de la bici también tienen que vivir y tienen pasiones más allá de la bicicleta. Hay un extracto del libro, cuando habla de los componentes sociales en el mundo del ciclismo que me gusta mucho y, que me perdone Guillaume, pero eso no es etiquetar, es hacer una categoría aparte!: "naturalmente, los componentes sociales entran en juego, y sin duda hay más hijos de agricultores que hijos de jefazos en la gran familia de la bicicleta. No voy a ocultar que también hay tipos sin interés. Y también, como en cualquier otro lugar, gilipollas: la gilipollez es, como sabemos, la cosa mejor repartida del mundo"
Si Charles Darwin viviera en estos tiempos estoy seguro que le daría una vuelta de tuerca a la teoría de la Selección Natural. Ya no sobreviven los más fuertes, sino los más gilipollas, que a fuerza de gilipolleces debilitan a los demás. Ya lo decía Forrest Gump: "tonto es el que hace tonterías" Mourinho, con el que no comulgo para nada, dijo en una ocasión que en un mundo de hipócritas él era el más grande porque no compensa ser correcto y buena persona. Razón no le falta. Hoy en día si eres correcto y buena persona te acaban tildando de gilipollas de todos modos. Bueno, bueno, bueno... vaya fiestón que nos perdimos en Mallorca por gilipollas, pensando que lo correcto era quedarse en casa.
"Es tan fácil perder
la vista como la mirada
si nadie nunca recordara
si todo hubiera sido nada...
¡Eh! Vosotros que me veis
decidme quién soy yo"
Como no, Fito, poniendo letra y música a aquello de que no nos definen nuestras palabras sino nuestras acciones, que no podemos apartar la vista para fingir que algo no ha pasado, que no está pasando todavía. Así que: "Vamos a hacer el camino con decisión y coraje... no quiero hablar pero hablo y empiezo a estar ya cansado de muy buenas intenciones sin entregar nada a cambio... basta de palabras, busquemos remedio... quiero tener tu presencia, quiero que estés a mi lado" -Seguridad Social-
El éxito no te da la felicidad porque cada vez que lo alcanzas dura un rato y se escabulle de nuevo. Por el contrario, es la felicidad la que te lleva al éxito. No hay una receta de la felicidad que sirva para todos porque cada persona la alcanza por diferentes caminos. Un ingrediente indispensable, sin embargo, es una cucharada grande de Educación... Física a poder ser, porque despeja la mente y te ayuda a pensar mejor. Y ya luego de pensar, lo que es de personas inteligentes, relativiza en términos absolutos, porque tus acciones casi siempre afectan a un gran número de gente.
Para terminar, y adelantándome al nuevo diseño educativo que se quiere poner en marcha el próximo curso donde crece la optatividad, propongo una asignatura de nuevo cuño que podría llevar por título: "Fitología Aplicada a las Ciencias Sociales" Voy a ir pidiendo la habilitación porque créditos debo tener de sobra, aunque cierto es que "lo que en octubre es verdad, era mentira en septiembre" Así que "no te creas todo lo que piensas pero piensa todo siempre" Bueno, ahí os dejo unos pequeños apuntes de reciente elaboración para ir adelantando temario. En vídeo, que la competencia digital la tenemos adquirida, jejeje.
*Lo expresado aquí tan solo es una opinión y para nada se trata de generalizar ni demonizar a una parte de la población de algo de lo que todos somos culpables, unos por hacerlo y otros por permitirlo.
"Nada aprendemos. Non hai futuro" Página 30 del libro "Silencio" de Agustín Agra.
En la presentación del libro, luego de una acertada y divertidísima introducción de Antonio Piñeiro, Agustín comenzaba su intervención con una cita de Euclides de Alexandría, "lo que es afirmado sin prueba puede ser negado sin prueba" Y la terminaba diciendo más o menos lo siguiente, "si me vas a criticar, hazlo, pero con fundamentos en los que basarte" Que nos leyéramos el libro, vamos.
Bien, después de haberlo hecho he de admitir que, aunque quisiera, non hai por onde collerche! Bo traballo!
Esas simples cinco palabras de la página 30 me han servido como fuente de inspiración e impulso para esta entrada, para cuestionarlas a pesar de estar de acuerdo porque lamentablemente, pruebas rotundas de que nada aprendemos, las hay. Sin embargo, haciendo enorme gala del carácter positivo, que no optimista de Sofía, creo que podemos atisbar una pequeña y tenue luz al final del túnel que alumbre un poco de conocimiento, de esperanza, de responsabilidad, de ilusión... de futuro.
En la presentación del libro, Antonio Piñeiro decía estar cansado de ese tipo de literatura plana, esa narrativa donde, desde la introducción, ya adivinas por donde van a ir los tiros y hace que pierdas el interés por la lectura. Calificaba "Silencio" como algo distinto, como un soplo de aire fresco, "unha boa lectura a carón do mar en verán ou a carón do lume en inverno" Comparaba ese tipo de literatura, que poco tiene que ofrecer, con la música machacona de estribillos repetitivos y poco elaborados que nos asola a diario.
En esta ocasión, han sido las palabras de este libro y lo vivido en su presentación, lo que me ha hecho reflexionar y buscar pruebas sobre si se puede aprender. Como siempre, recuerdo que hablo por lo que sé, desde la experiencia y por las experiencias que voy acumulando.
En casa tratamos siempre de esforzarnos por hacer lo correcto y con la educación, más si cabe. Tratamos de transmitir las cosas como son y también aportar lo que nos gusta, lo que lleva implícito aquello que no. Hemos tratado de orientar, que no adoctrinar, a nuestro hijo, para que recorra su propio camino y adquiera ese carácter diferenciador que aporte bagaje, riqueza, a su vida. En alusión al tema de la música, en casa hemos tratado de mantenernos alejados de ciertos géneros y tipos de música por no considerarlos precisamente eso... música, y porque el mensaje que pudieran transmitir no nos parecía correcto. Que quede claro que mi intención no es menospreciar ningún género de música. Simplemente hay tipos que, a mí personalmente, me aportan más. Más allá de eso, escuchamos de todo y de todo se aprende. La prueba es que, este verano nuestro hijo, con 13 años, se compraba el libro: "El pequeño libro de la Black Music"
Tiempo más tarde, compartía con nosotros a través de Whatsapp (haciendo buen uso de las redes sociales y "nuevas" tecnologías) una lista de reproducción de Spotify que titulaba de esa manera: "Black Music" B.B.King, Taj Mahal, Muddy Waters, James Brown, Otis Redding, Ray Charles, Gloria Gaynor, Etta James, Aretha... pedazo de playlist!!! A propósito de la música negra, esto me lleva a lo del Black or White (no el de Michael Jackson) tan de actualidad siempre, desgraciadamente, del cual hablaremos un poco más adelante.
Varios días a la semana nos desplazamos a Santiago para entrenar a baloncesto y durante el viaje escuchamos música de todo tipo: ACDC, Queen, Bob Dylan, Springsteen, Boston, U2, Fito y Fitipaldis, Creedence Clearwater Revival, Police, Kiss, Dire Straits, Pink Floyd, Van Morrison, Janis Joplin, MClan, Seguridad Social... playlist que hemos ido confeccionando con el tiempo. Este último viernes sonaba Guns N´Roses con November Rain que pertenece al álbum Use your Ilusion I. Después empezó a sonar Manolo García con Nunca el tiempo es perdido, canción que dice así:
"Nunca el tiempo es perdido
tan solo un recodo más
en nuestra ilusión
ávida de olvido
Nunca el tiempo es perdido
tan solo un recodo más
en nuestra ilusión
ávida de cariño"
Creo que la ilusión a la que hace referencia es vital mantenerla para aprender y para no dar por perdido este tiempo de pandemia. Yo he aprendido muchísimo de la música que le gusta a mi hijo y quiero pensar que él ha aprendido inicialmente de la que nos gusta a nosotros porque el aprendizaje va en ambos sentidos, no puede ser de otra manera. Hablaba antes de la música negra, llamada así, evidentemente, porque está hecha por negros. Y cuando decimos negro parece que es algo malo, como de segunda categoría. Sin embargo ser negro no es bueno ni malo, es solo un color. La música y el deporte son de todos los colores, como la bandera arcoiris, lo que no quiere decir que sean gays o lesbianas, que también podría ser, en cuyo caso el problema no sería de ellos sino de los que no lo aceptan porque lo que importa es lo que llevas dentro y la manera que tengas de sacarlo, que seas buena persona desde el respeto, Respect que diría Aretha Franklin. Si escuchas tocar la guitarra a Gary Moore; irlandés de Belfast, blanco por supuesto, te costaría diferenciarlo de B.B.King. Y si se juntan, como en Since I met you baby, no ves un color, escuchas, sientes la música y disfrutas con ella
Mi hijo juega al basket. En su grupo de entrenamiento, reducido por las restricciones de la pandemia a 9 más el entrenador, hay dos negros. Más allá del color, lo que ve son dos tíos enormes que comparten su misma afición por el deporte, por su deporte. Sabe que con su ayuda y compromiso, con el compromiso de todos, crecerá como jugador y como persona. Y lo hará de la mejor manera posible; desde el respeto, disfrutando y esforzándose cada día por conseguirlo.
Estos días hay un mallorquín que juega al tenis, Rafa Nadal creo que se llama, que ha hecho un anuncio para un banco. Dicen las malas lenguas que ha ganado no sé cuantas veces un torneo que se juega en París sobre tierra batida. Bueno, el caso es que mantiene una conversación con un chavalín que le dice que quiere ser como él. Rafa le dice que no, que tiene que ser el mismo, que debe proteger lo que le hace diferente, lo que le hace único. Gran lección. Si tienes la valentía de buscar tu propio camino, aunque sea apoyándote y dejándote guiar en los inicios, serás capaz de hacer grandes cosas, marcarás la diferencia con lo que ya hay establecido. Quién sabe, quizá algún día podría convertirse en una gran lectura junto al mar en verano o junto al fuego en invierno.
Sí podemos aprender. Así quiero creerlo, aunque... Fijaos que importante es el deporte en todos los aspectos; mental, social, físico. No dejan, en estos tiempos de pandemia, de resaltar sus bondades. Hay una distancia de seguridad que aquellos que montamos en bicicleta tenemos interiorizada porque nos va la vida en ello, algunos incluso hemos probado lo que se siente cuando no se respeta y no es de buen gusto, os lo puedo asegurar. Es una medida de seguridad que lleva instaurada muchos años ya, 1,5 METROS de distancia para adelantar a un ciclista en carretera. Es un gesto de respeto y responsabilidad hacia el ciclista, que será el más perjudicado en caso de accidente, y un gesto de respeto y responsabilidad hacia ti mismo, conductor, que estarás haciendo lo correcto. Pues a veces, también os lo puedo asegurar, cuesta respetar esta distancia. Por eso no me extraña que, en esta sociedad que nos ha vuelto cómodos o directamente ...................... (autocompletar), no seamos capaces de mantener esa misma distancia en nuestras relaciones sociales; cuando nos han dicho por activa y por pasiva que es una medida válida junto con otras (también sencillas) que están en nuestra mano y no aplicamos siempre que debemos, esperando una vacuna que no sabemos cuando llegará ni si estará a disposición de todos. Es un simple gesto de respeto hacia los demás y hacia nosotros mismos que salva vidas. Pero quizás los demás no nos importen, o quizás tampoco nosotros seamos importantes. Creo, de verdad, que sí podemos aprender.
Por cierto, la mejor solista española de todos los tiempos, sin ningún género de dudas, María Dolores Pradera. Me lo enseñó mi madre hace mucho tiempo.
El día después de publicar la última entrada, tras ver las noticias desayunando con mi mujer y ante las cifras que se barajan de nuevos contagios, aceptamos resignados que no podremos alcanzar la "normalidad" en una fecha próxima. El caso es que, zapeando, di con una de esas películas que no puedo pasar por alto porque despierta en mí sensaciones y emociones positivas tan necesarias en estos momentos. Me ayuda a pensar que todavía es posible, con ayuda de todos, revertir la situación en la que nos encontramos.
Fuente: Filmaffinity.
Hay películas que, por una u otra razón, no puedo dejar de ver. Películas que deben tener algo que decir, que transmiten y el mensaje llega: Cantando bajo la lluvia, El Hombre Tranquilo, Notthing Hill, Pretty Woman, Golpe de Efecto, Coach Carter, Descubriendo a Forrester, Titanes, hicieron historia, El hombre que susurraba a los caballos. La escena final de La boda de mi mejor amigo, con la canción "I say a little prayer" me parece fantástica (evidentemente, la versión de Aretha Franklin es inigualable) Cuando Julia Roberts renuncia a su plan maquiavélico de torpedear por amor la boda de su mejor amigo, cuando se siente sola y deprimida, descubre el verdadero valor de la amistad y sabe que la vida sigue y siempre habrá... baile.
Begin Again es, desde que la descubrí, una de esas películas que tampoco puedo dejar de ver. Me parece muy apropiada para la situación que vivimos porque habla de volver a la normalidad, de reconciliarse con la persona que habíamos sido y de retornar al camino correcto, camino del que nos habíamos apartado por diferentes circunstancias de la vida. Hay un término de nuevo cuño del que todos hablan, la nueva normalidad. La vida, como la habíamos vivido hasta ahora, ha cambiado y quizás ya no regrese. En realidad hay que, como reza el título de la película, Empezar de Nuevo. Si no das con la tecla adecuada, hay que empezar de nuevo.
Trailer en español
Begin Again es un canto a la amistad, amistad basada en el amor por la música y en mantenerse fiel a unos principios y leal a los amigos. Con los principios y valores hay que ser fiel, flexible quizás, pero fiel. Con los amigos y personas que nos importan hay que ser leal precisamente por eso, porque nos importan, y por ello no debemos tener temor a ir con la verdad por delante. Hay una cafetería a la que solemos ir donde, además del menú, escriben mensajes y frases en la pizarra. Una de estas últimas es: "hay tres cosas que no se pueden ocultar: el sol, la luna... y la verdad".
Begin Again habla de confianza, de creer en las personas, de mostrarnos tal cómo somos realmente y no cómo a los demás les gustaría, de segundas oportunidades, de dejarnos sorprender por lo que los demás tienen que ofrecer y no habíamos sido capaces de ver, de compartir...
Las cosas más sencillas y banales se tornan las más importantes si las compartes
Begin Again es una película honesta, sincera y sencilla, donde los sonidos de la calle encuentran su lugar en la grabación de un disco sin artificios que engañen al que lo escucha. Honradez, honestidad, sinceridad... son palabras sinónimas que no esconden su significado pero que, sin embargo, algunos sectores de la sociedad se empeñan en ocultar simplemente por la dejadez voluntaria de su ejercicio.
Tengo un amigo cuya amistad perdura desde hace más de 30 años. Es una amistad forjada en la pista de atletismo, en el asfalto y en el barro de multitud de carreras y experiencias. En el esfuerzo, perseverancia, valentía y el conocimiento de lo duro y difícil, pero tremendamente satisfactorio, que es llegar arriba con la lección aprendida y la humildad del trabajo bien hecho. Me mandaba un audio de Whatsapp el otro día donde me calificaba de "señor", y he de reconocer que por las connotaciones y el contexto de la conversación, me encantó que lo hiciera. El audio era una Masterclass sobre récords del mundo, zapatillas, tecnología y entrenamiento. Empleó varias palabras para calificar la técnica de carrera correcta que se pueden equiparar a la honradez, honestidad y responsabilidad que necesitamos en nuestra conducta diaria en estos momentos: "limpio, fluido, fácil..." Y no, no es fácil llegar a correr de esa manera. Pero tampoco creo que sea tan difícil hacer las cosas bien. Por cierto, el secreto del paso de los obstáculos no es otro que entrenar con vallas del 110 que son 15 cm más altas después de pulir la técnica con las del 100 que son 19 cm más bajas. Esto entre tú y yo eh, no vayan a mejorar marcas que la Federación Gallega de Atletismo no acaba de reconocer después de llevar 6 años insistiendo.
A veces hay que mirar más allá de lo que tenemos delante y dejar volar la imaginación
En la entrada anterior decía que los mejores lo son porque se preparan para ello cada día, pero incluso estos, a lo único que pueden aspirar es a ser lo mejores que puedan. El resto de los mortales también podemos, debemos, aspirar a ello. Por eso mismo, la pregunta que debemos hacernos es si hemos sido todo lo buenos que podíamos. O quizás no haga falta porque, a la vista de la situación, la respuesta está clara. Como dirían Mulder y Scully, "la verdad esta ahí fuera" Y la verdad no miente ni se puede ocultar.
No hemos sido capaces de hacer las cosas bien y lo cierto es que, aunque todo el mundo merece una segunda oportunidad, si hay que explicar las cosas tantas veces (y está en nuestra mano hacerlo a la primera) entonces, ya no merece la pena.
Winston Churchill dijo que: "el precio de la grandeza es la responsabilidad", y Miguel Ríos en su canción Año 2000 vaticinaba de alguna manera lo que nos queda por vivir ¡¡¡Que poco hemos aprendido!!!
"Me hacen sentirme pequeño aquí
impotente y sin salvación
y sé que pensar en un orden nuestro
es utópico y de ciencia ficción.
Pero hay que cambiar el sistema
entramos en la cuenta atrás
si no ponemos remedio el ser humano nunca vencerá"
En Begin Again, uno de los productores que conoce la protagonista, rapea unas estrofas y termina las mismas con un:
"Eres tan fuerte como tu próximo paso"
En algunos ámbitos se habla ya de generaciones perdidas, "No a la generación perdida" Personalmente, no creo que se haya perdido ni podemos dejar, de ninguna manera, que lo haga. Son demasiado jóvenes para que la culpa sea suya, han heredado un problema que no les correspondía pero del cual tienen mucho que decir y hacer. Tan solo tienen que conocer cuál va a ser el próximo paso y comenzar a andar aprendiendo de los errores pasados, dejándose llevar por la emoción de lo que les apasiona y la seguridad de saber que es el camino correcto.