lunes, 24 de agosto de 2026

HAZ LO QUE TE GUSTA O ENCUENTRA SENTIDO A LO QUE HACES

En la entrada anterior hacía mención a unas palabras de José Antonio Marina relativas a la felicidad. Decía que es algo que acompaña, que tiene que ver con los hábitos y las ocupaciones, que no es algo que se pueda ir a buscar. Uno de los hábitos que trato de mantener, por esa felicidad que acompaña el simple hecho de poder hacerlo, es el de la lectura. Y ya si el libro gusta, doble felicidad. Requiere tiempo y no siempre puede uno dedicarle el que quisiera, pero por poco que sea, como esos nocturnos minutos antes de caer rendido al sueño, canta Manolo García aquello de "nunca el tiempo es perdido, tan sólo un recodo más en nuestra ilusión..."

Otro de los hábitos que trato de mantener, que necesito más que la lectura y que me proporciona una felicidad infinita, es el de salir a correr. Últimamente solo lo hago por el monte o senderos de tierra porque todos los apoyos son diferentes y no se me cargan tanto las piernas. En verano lo hacía con las zapatillas de asfalto por estar el terreno más duro y ser estas mas amortiguadas, sin los tacos característicos de las zapas de trail que me machacaban las plantas de los pies. Hace un par de meses, al inicio del verano, decidí probar unas zapatillas nuevas con poco taco, 3.5mm, que tenían muy buena pinta. A ver qué tal me dije. A la tercera salida, en menos de una semana, ya me estaba comprando otro par más debido a las buenas sensaciones desde el primer momento. Hacía mucho tiempo que unas zapatillas no me sorprendían tanto. 

Con la lectura me pasa lo mismo, cuando algo me gusta mucho me dejo guiar por la pasión del momento, ¡que poder tienen las pasiones!, y voy a por más. "El hombre que paseaba con libros" de Carsten Henn es uno de los últimos libros leídos y la causa de que, antes de terminarlo, me pasara por la Librería Blanco a por otra obra del mismo autor que recordaba haber visto en la estantería, "El panadero que horneaba historias". Blanco es mi librería de referencia, además de por la lectura, porque tienen cochecitos de Hot Wheels y suele caer alguno. No sé si a comprar cochecitos de juguete se le puede llamar hábito, aunque supongo que en mi caso sí.

Además de estos dos libros, andaba yo detrás de la "Sociedad del Pelotón" de Guillaume Martin, ciclista profesional y Licenciado en Filosofía, del cual ya había leído "Sócrates en bicicleta". No daba con él y, sin buscarlo, me encontré con otro libro de Guillaume, "La gente que sueña".


Fuente: Bikezona.com

Con un índice escueto, tan solo tres partes, desgrana la vida de tres personas en tres épocas diferentes con el hogar de La Boderie, en la Suiza normanda, como nexo de unión. Como si de un verso de Fito se tratase; "nada es igual, tampoco tan diferente", Guillaume mezcla la tipografía, profesión de su padre Daniel que "hacía" libros hasta que tuvo que reinventarse, con la escritura de Guy de Lefevre, intelectual francés del siglo XVI, y su propia experiencia con el ciclismo y la escritura. Diferentes personas, distintas actividades, una misma manera de afrontarlas; con trabajo y perseverancia. "Cualquiera que no fuera Daniel se habría enfadado o hubiera perdido el interés por la profesión después de ver tantas horas de trabajo reducidas a la nada en un abrir y cerrar de ojos. Pero el joven no se queja, no es su carácter ni su educación. Además, sabe bien que si no hubiera experimentado por sí mismo los errores que no debe cometer, nunca habría pasado de la aproximación. Incluso se considera afortunado: dedican tiempo a enseñarle, le dejan practicar, le tienen en cuenta..." Guillaume Martin.

Dicen que la voluntad es la capacidad de posponer la recompensa. Fito en cambio canta aquello de: "quizá es mejor así, si nunca más prometo nada. La voluntad es una vía demasiado larga" Lo dice en el sentido malo, en ese sentido en que se abandonan proyectos por creer que no se puede, por creer que no somos capaces, por darnos por vencidos a las primeras de cambio.

"Cada vez que estoy perdido, en la noche oscura, sé que todo lo que escribo, a veces me mata y a veces me cura" Fito.

En el sentido bueno de la voluntad, ese en el que no es que no puedas, es que no sabes (pero puedes aprender), si trabajas la voluntad y pospones la recompensa, si te preparas bien y no te conformas con el resultado fácil e inmediato, con trabajo y perseverancia, a veces, la voluntad te cura. Y no, visualizar no es soñar como dice Marcelinho Huertas, "es entrenar a tu mente para que sepa exactamente a dónde va. Y cuando lo sabe, te lleva"

Guillaume disfraza en un primer momento a la voluntad de juventud porque esta todo lo puede. Agradecida por tener una oportunidad, quiere devolver con esfuerzo infinito la apuesta que han hecho por ella. Más adelante, a medida que te vas curtiendo, te da por reflexionar y la voluntad se disfraza ahora de sabiduría y experiencia. La realidad es que envejeces y te lo cuestionas todo, pero sigues perseverando porque eres profesional y tu trabajo es importante y te importa.

Dice José Antonio Marina que "el pensamiento crítico y la libertad son difíciles porque cansan mucho". Estas palabras me dan pie a plantearte una pregunta: qué te parece más difícil y cansado, ¿los Alpes a rueda de Pogacar o reflexionar sobre temas importantes, cuestionarte a ti mismo y la realidad que te rodea? ¿En qué prefieres perseverar? Yo lo tengo claro. Subir a rueda de Pogacar me encantaría, quiero pero no puedo, de hecho, nadie puede, jejeje. Reflexionar sobre lo que me rodea, como dice Marina, cansa mucho, cada vez más. En este caso puedo pero cada vez quiero menos y, aún así, persevero.


Fuente: Like To Learn

Trabajo y perseverancia son las palabras que aparecían en la entrada a la imprenta de Christophe Plantin en Amberes en 1567, lugar donde Guy de Lefevre desarrollaría, a lo largo de 5 años, su obra más importante. Pound The Rock (picar piedra) es lo que te encuentras en la entrada al pabellón de entrenamiento de los San Antonio Spurs hoy en día. 460 años después la filosofía de trabajo, el secreto del éxito, no ha cambiado.

"El deporte es, por definición, fútil, no esencial. Es el arte del gasto gratuito. Lo cual, si lo pensamos bien, es un hecho social sorprendente... el desarrollo del deporte moderno es todo menos un gasto calculado de energía, todo menos algo económico. Al contrario, la idea es quemar calorías por placer. ¡Que idea tan descabellada, que vanidad, que aberración! El propio De Coubertin lo escribió: "el deporte no es natural para el ser humano. Está en contradicción formal con la ley animal del mínimo esfuerzo" ¿Por qué hemos llegado a inventar este sufrimiento voluntario? ¿Por qué nos gusta hacernos daño en una bicicleta, bajo el frío o con un calor extremo cuando nada nos obliga a ello? Mi hipótesis es que, a través del deporte, buscamos precisamente demostrar (a los demás y a nosotros mismos) que no nos reducimos a nuestras necesidades vitales, que somos capaces de la locura, del sinsentido..." Guillaume Martin.

"Ima iru" Guillaume, "es como es". Kilian Jornet, a quien debo el descubrimiento de esas zapatillas que tanta felicidad me están dando, dice que no hay una razón para correr, si te gusta, ¡hazlo! La razón debe callarse en cierto momento y dejar paso a la locura, al sinsentido porque para nosotros tiene todo el sentido del mundo. Maneras de vivir, que diría Rosendo. Recuerda esa anécdota de Daniel que tras cientos de kilómetros en bicicleta contra los elementos, llegó a su destino entalado de frío y con la vista medio perdida por el desteñido de la visera. Tardó varias horas en entrar en calor, una semana en recuperar la vista, pero solo unos minutos en olvidar el dolor que acababa de padecer.

La vida no es un problema que haya que resolver, es una realidad que hay que experimentar. Haciendo mención a una plataforma de música en streaming, "las actuaciones pueden ser mejorables, el entusiasmo no". Por ello, cada vez que estés perdido, cuando dudes, has de saber (ya lo sabes de hecho) que el ciclismo que a veces te mata, también te cura. Te digo más: a un ganador no se le mide por las victorias sino por las ganas de ganar. Dicho esto, piensa en lo felices que somos con el hábito fútil de montar en bicicleta simplemente por el placer de dar pedales, como cuando eras pequeño en La Boderie y recreabas el Infierno del Norte, las batallas de Merckx y Ocaña o las de Anquetil y Poulidor.

Bueno, a estas alturas creo que es evidente que echo mano de letras de canciones para expresarme. Escuchar música de la buena es otro hábito que me define. Me encanta Van Morrison de siempre, y tiene una canción muy adecuada porque ya está bien por hoy de cuestionarse y justificarse: Why Must I Always Explain? 

"Para explicar la obsesión que Dani siente hoy por su taller, donde pasa la mayor parte de sus días, podríamos invocar todos estos análisis y encontrar otros más. Pero, en realidad, ¿es necesario explicarlo? ¿Es necesario explicar lo que nos gusta? La tipografía es la pasión de Daniel, punto" Guillaume Martin.

Si tras la Vuelta te apetece pasarte por Noia, subiremos Vilacoba a las 2 en punto. El ciclismo pasará a un segundo plano y disfrutaremos de la conversación. Gracias por otro libro maravilloso.