viernes, 9 de junio de 2023

Y, SOBRE TODO, NUNCA UN DEPORTISTA DEFENDIÓ MEJOR MI ORGULLO DE AFICIONADO

Hay un par de frases de Arturo Pérez Reverte que ya he utilizado en alguna ocasión y que me voy a dar el gustazo de volver a hacerlo: "no es lo mismo caminar sin libros que con libros en la memoria" y "somos lo que somos porque leímos lo que leímos"

No es que yo sea un lector empedernido pero se hace lo que se puede, y lo cierto, es que después uno acierta a ver las cosas desde un ángulo de visión más amplio. Se sueña diferente, más alto, mejor, creces como persona y como deportista y luego, quizás, tomes las decisiones correctas... o no, depende de ti. Cuenta Larry Bird que, "hagas lo que hagas, si trabajas en una fábrica enroscando tuercas y tornillos, si lo haces todos los días, acabarás siendo uno de los mejores... si tú quieres" Y si no quieres teniendo todo a tu favor, como cuenta Fernando Romay que le dijeron a él de joven, "si no triunfas por tu culpa te meto una hostia que haces noche en el aire" A la vista está que Romay aprendió. Algo aprendemos.

El caso es que compraba este fin de semana dos libros. Uno sobre el que no puedo decir nada pues será un regalo de cumpleaños, y otro sobre Rafa Nadal de Alejandro Ciriza de reciente publicación. Confieso, que tras ojear la contraportada y ver quiénes son los autores del prólogo y el epílogo, tuve la imperiosa necesidad de empezar por el principio y por el final, porque sabía que así me iban a dar un subidón extra a las ganas enormes que ya tenía de leer el libro. Toni Nadal al comienzo y Juan Carlos Unzué como colofón, llegan con fuerza a través de sus palabras. Dos personas que comprenden perfectamente el deporte y aquello que lo rodea con las que no puedo más que estar de acuerdo y refrendar ese amplio ángulo de visión que poseen y comparten con todos nosotros. "No quiero escaparates, quiero la vida entera" canta Fito para animarnos a ver más allá de lo que tenemos delante.

Ona Carbonell y Jorge Valdano, en esa misma contraportada, realizan ambos una reseña en la cual enumeran algunas de las virtudes, por todos conocidas, de Rafa Nadal. Mentalidad, ética de trabajo, bravura, humildad... ¡Me encanta la frase con la que Valdano termina! 

"Y, sobre todo, nunca un deportista defendió mejor mi orgullo de aficionado" 

¡Vaya elogio! Y que envidia sana me da porque me apropiaría de esa frase ya mismo. No creo que haya unas palabras más adecuadas para describir lo que un deportista, cuando asiste a un evento como aficionado, espera encontrarse en la cancha de juego. Hay que tener en cuenta, por supuesto, qué tipo de deportista y aficionado quieres ser. Y yo lo tengo muy claro, porque solo hay una manera correcta de ser ambas cosas. Cuando describen la carrera de Larry Bird y las razones por las cuales es considerado uno de los grandes, cuentan que hacía en la pista todo aquello que como aficionado querías que hiciera tu mejor jugador. Eso hace Rafa, pero sin el célebre "trash talking" con el que Larry fulminaba, además de con los triples y asistencias, a sus rivales. Reconozco que ese "trabajo mental" no va conmigo, pero también he de confesar que Larry es mi jugador preferido. Es mi contradicción oculta, jejeje.

Esa amplia visión de la que hablábamos antes es lo que nos vamos a encontrar en este libro que ahonda en temas que van más allá de lo deportivo y que son las razones por las que para mí Rafa defiende mi orgullo como aficionado. Cuenta Clemente Alonso que, "cuando pienso en mi deporte, casi me da igual quién es el mejor si no valoro que aporta fuera de lo estrictamente deportivo. Las figuras que son ejemplo para los más jóvenes, comprometidas y que atraen a nuevos deportistas, no ya al triatlón, si no a una vida más sana, me importan mucho más que el "crack" que es un absoluto engreído que carece de valores y no sirve de ejemplo más que para ver cómo no hay que ser, por muchas carreras que gane"

Estas dos últimas semanas he podido asistir como aficionado, desde el sofá de casa, a unos cuantos partidazos de tenis del torneo de tierra por excelencia, Roland Garros. Holger Rune es un chaval de 20 años, un crack del tenis, 6 del mundo, que, o no le han enseñado bien o él lo ha aprendido mal porque suspende una y otra vez en aspectos tan o más importantes que el tenis en si. El trabajo de tenista va mucho más allá que el simple hecho de pasar bolas al otro lado de la red. No vale solo con dar el máximo, sino que hay que querer dar lo mejor de uno mismo; están la actitud, el respeto, el comportamiento en la pista que dignifica sobremanera lo bueno deportivamente que puedas llegar a ser... Rune se calló un doble bote en octavos contra Cerundolo que el juez de silla no acertó a ver (¿habéis visto "La leyenda de Bagger Vance" de Robert Redford con Will Smith y Matt Damon? Es una película sobre golf en la que Matt Damon no se calla un movimiento de la bola que rueda de una posición a otra cuando limpia la zona para golpear, lo que implica un golpe de penalización. Nadie lo vio y podría haberse callado, pero no lo hace. Igualito que Rune) en cuartos contra Ruud, hizo una mala elección de juego tras un segundo saque y pagó su frustración con el juez de silla que había hecho bien su trabajo. El entendido y aficionado público de París le abucheó, como no podía ser de otra manera, en buena medida por no ser la primera vez que se comporta de ese modo y no dar la sensación de esforzarse lo más mínimo en intentar corregirse. Hace un año, también ante Ruud y también en cuartos, su madre abandonó el estadio ante el comportamiento inexcusable de su hijo que supongo haría que el orgullo de madre y aficionada se le cayera a los pies. Mal defendido el orgullo y bien pitado por parte del público. No podemos normalizar comportamientos y actitudes que a todas luces no son normales y, al menos yo, no quiero ver en una cancha del deporte que sea. No veo que piten a Nadal, Ruud, Auger-Aliassime, Alcaraz, Federer... creo que todos sabemos por qué y nada tiene que ver con la calidad de su tenis. 


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