"Y hubo tanto ruido, que al final llegó el final" canta Sabina. Pero lo cierto es que, a pesar de "tanto, tanto ruido", hay un tipo de situaciones para las que no llega el final y se repiten con asiduidad. Quizá porque no se hace lo suficiente, quizá porque no se hace nada pero, lo que es seguro, es que ya vamos tarde, y lo que puede ser peor, que solo lo sepamos después.
"Perdón por llegar tarde, perdón por no avisar y por no haber sido capaces de transmitir de manera eficiente que sin respeto nada de esto tiene sentido", señala la FGBM en su comunicado, en el que también pide disculpas por "no lograr que quien legisla y regula, por lo menos intuya que lo que hay no llega". Así se expresa el presidente de la Federación Gallega de Balonmano por el fallecimiento del abuelo de un joven árbitro tras 2 meses en coma, luego de sufrir una caída por un empujón durante un partido de cadetes o juveniles (que más da eso ya) que su nieto arbitraba y cuya labor no gustó a algún desalmado.
"Ruido mal nacido, ruido tan oscuro, puro y duro ruido..." Eso es lo que debió escuchar y sentir una chica cuyo único delito es ser árbitra de futbol, y cuya pena fue ser silbada e insultada de manera ruin por aceptar el compromiso de intentar hacer su labor de la mejor manera posible, de la mejor manera que sabe hoy, porque todavía está aprendiendo, porque todavía tiene 13 años.
Nada nuevo de todos modos. Pero las cotas de mezquindad están alcanzando niveles demasiado altos porque hemos normalizado lo que a todas luces no se puede normalizar. Un puñetero partido de prebenjamines en el que responsables del equipo, ¡¡¡jugadores!!!, y padres, menoscaban vilmente la autoconfianza de una niña de 13 años infundiéndole un miedo atroz. Por favor, que a un partido de estas características los únicos que van a verlo son precisamente padres y familiares, que deben ser el espejo en el que los hijos, que están en el campo, se vean reflejados. ¿Cómo era la palabra? Ah, sí... RESPETO.
Hace un par de semanas expulsaban a Roberto Iñiguez, entrenador del Uni Girona de Liga Femenina Endesa, por protestar de manera desmedida, furibunda diría yo, las decisiones del árbitro en el partido contra Valencia Basket. Asustados quedaron en el pabellón al verlo saltar a la cancha y encararse con el colegiado, tanto, que a una atónita Laia Palau le costó pararlo, porque de calmarlo no fue capaz. Siete partidos de sanción le han caído, que a los dirigentes del club le parecen desproporcionados por los hechos que incluye el acta, que no recoge insultos ni agresión que justifiquen la sanción. Pues lo siento señores pero, a buen entendedor pocas palabras bastan y, si han visto las imágenes, pocos partidos me parecen. Penosa justificación la suya tirando del mismo reglamento que no se ha tenido a bien respetar. Lo único y honorable que queda es acatar la sanción y, como declara Roberto Iñiguez más tarde: "la reacción es totalmente inadecuada. Pido excusas, sobre todo, al equipo, con el que ya he hablado, a mi staff, al club y a la gente, al público, porque es algo que debo controlar, porque creo que tengo la experiencia para hacerlo" Ahí tenía que haberlo dejado y no intentar justificarse a continuación en el arbitraje, a su entender, favorable a Valencia Basket. Una acción así no tiene justificación alguna, precisamente porque experiencia entrenando la tiene y porque no es la primera vez que, como narra el comentarista, pierde los estribos. "Es un tema para aprender" Con estas palabras termina su intervención Roberto Iñiguez analizando el partido y los fallos que su equipo había cometido. Y yo me pregunto, ¿qué hemos aprendido de todo esto? Si veis el video que os dejo más abajo con los hechos, podréis observar en la publicidad dinámica a pie de pista la campaña Basket Girlz, una acción que la FEB pone en marcha para evitar que las chicas dejen la práctica deportiva del baloncesto a una edad temprana. Cierto es, que hablamos en este caso de baloncesto de ganar, que es el baloncesto al que los chicos y chicas sueñan en algún momento con llegar, por lo que con arrebatos como este más bien desaprendemos aquello que ya debería estar grabado a fuego desde hace tiempo, y que probablemente, el mismo Roberto Iñiguez haya trasmitido a sus jugadoras de una manera que no es la que él ha expresado en la cancha. Seguimos, como no, hablando de RESPETO.
No hace mucho, leí un artículo de opinión en la voz de Galicia que decía que en el fútbol de niños lo más importante no es pasarlo bien. Con lo de niños se refiere al fútbol base, aunque también hace mención a la estatura de los mismos y pone algunos ejemplos que dan a entender que habla de niños muy pequeños, los cuales solo imitan lo que ven; en casa, en la calle, en la tele... Con 7 u 8 años nada es lo más importante y, al mismo tiempo, todo lo es para que el aprendizaje sea lo más significativo posible.
Claro que pasarlo bien es importante, y a estas edades, si me apuras, lo más importante, porque lo único que tienen estos chavales es ilusión y tenemos que contar con ella para que aprendan. Y cuando aprendan y dominen los fundamentos técnicos, tácticos y reglamentarios, más se divertirán ganen o pierdan, porque a ganar y a perder también se aprende y uno puede divertirse independientemente de que pase una cosa o la otra (curiosamente creo que empatando nadie acaba contento). Por lo tanto, para mí, la mejor manera de aprender es divertirse con lo que uno hace, y si para ello hay que unirse a un chaval que se pone a bailar una canción de Rosalía en el campo en lugar de atender al juego, pues adelante. El compromiso, la actitud y la intensidad, ya vendrán después cuando el nivel de madurez de los chavales alcance a entender que su deporte, ese que los enganchó a base de pasarlo bien, requiere de unos aspectos hasta ahora desconocidos pero que marcarán la diferencia a partir de entonces. Y en ese momento, también le encontrarán el gustillo de pasarlo bien a base de nuevos retos. Conozco a una chica que ha dejado un deporte que le encantaba (y que se le daba muy bien) por las exigencias que le suponía, exigencias tempranas que han hecho que se anime con otra disciplina, que seguro también le exige pero le permite seguir divirtiéndose.
Oye, va a ser que estos árbitros a los que silban tanto para que "silben mejor", no deben tener derecho a divertirse y por eso lo hacen tan mal. ¿Sabéis cuál es la manera que los árbitros tienen de divertirse en el deporte base? Enseñando su deporte, el respeto por su deporte de todas las maneras posibles: por las reglas, por los rivales, por los compañeros, por el público... Hay un árbitro en la máxima categoría española, imagino que no será el único (pero como ya sabéis hablo de lo que sé y lo que la experiencia me enseña) que cuando lo llaman para arbitrar partidos de niños, algo que suele ser habitual porque no sabe decir que no, su manera de actuar es un espectáculo digno de ver; es un ole, ole y oooole!!! El que no aprende en uno de sus partidos, además de pasarlo bien, por supuesto, es porque no quiere. Espectacular Jacobo Rial Barreiro, árbitro de basket, pero eso es lo de menos. Podría ser árbitro de cualquier otra cosa que, me apuesto lo que sea, actuaría de la misma manera. Supongo que de pequeño le enseñaron bien el deporte y ahora él hace lo mismo, a su manera, y cada vez que tiene oportunidad.
"Lo bueno de leer libros antes de enfrentarte a la vida es que luego, cuando la vida llega, todo te suena de algo" escribe Pérez Reverte en su última columna del XLSemanal. Noticias, redes sociales, artículos de periódicos... blogs, para nada son como los libros pero sí creo que pueden prepararnos para que, cuando la vida llegue, todo nos suene de algo, para que cuando nos encontremos en la tesitura de situaciones como las que denunciamos hoy aquí, pensemos todo siempre antes de actuar porque somos libres de decidir marcar la diferencia comportándonos como personas o energúmenos. Nuestra conducta puede conseguir "que no haya una epidemia de tristeza en la ciudad, que no se borren las pisadas, que no se apaguen los latidos...", que no haya pérdidas personales que lamentar, que valientes chavales no terminen su carrera de colegiados antes incluso de empezarla. Un poquito más de empatía estaría fenomenal, ponernos en el lugar del otro. Pensad que al contrario que la mayoría de jugadores de balonmano, fútbol o baloncesto, que trabajan con un índice de éxito bajo o muy bajo, los árbitros aciertan más que fallan, pero claro, solo nos acordamos de ellos cuando nos perjudican. El problema no lo tienen los árbitros, lo tienen aquellos que los pitan al mínimo fallo, ese que tienen derecho a cometer porque somos humanos y tomar decisiones en un instante es muy complicado, ese que analizan más tarde y trabajan sobre él para que no se vuelva a repetir. Es una cuestión de... sí, eso es, de RESPETO.
Los chavales tienen que entender y respetar el papel que cada uno cumple en el desarrollo de nuestro deporte favorito y, para ello, los que enseñamos tenemos que hacerlo mucho mejor.
"Los niños árbitros son imprescindibles para los partidos y son el futuro del fútbol. Son valientes, muy valientes. Estudian y van a clase todo el año para sacar el titulo y seguir aprendiendo, son unos apasionados del fútbol y del deporte y son extraordinarios, defiende. Y las niñas, si me apuras, más extraordinarias todavía, añade. Debería haber en los campos de fútbol una autoridad. Ya sea policía o personal de la Federación que vele por el correcto desarrollo de los partidos desde el respeto y la educación. Porque en los partidos (de mayores) hay policía, pero energúmenos hay en todos los campos. ¿Por qué en unos sí y en otros no?
A mi hija le digo que la quiero ver sonreír cuando saca una tarjeta roja igual que cuando se alegra porque un equipo que está arbitrando marca un gol y se revuelcan como cachorritos por el suelo. Te quiero feliz y te quiero valiente. Sigue Raquel, sigue. Mi obligación y la de papá es la de cuidarte y protegerte y ayudarte a cumplir tus sueños. Y ahí estaremos siempre"
Para enmarcar el valiente alegato de la madre de esta árbitra. "Y las niñas, si me apuras, más extraordinarias todavía..." Y no porque hoy sea 8 de marzo, día de la mujer, sino por todas aquellas barreras que han tenido y aún tienen que derribar, desafíos que Sara García Alonso, bióloga molecular y candidata a astronauta, aborda en su libro Órbitas y casan perfectamente con el paisaje que las mujeres se encuentran en un mundo masculinizado como el del arbitraje en el fútbol: "búsqueda de la identidad, la libertad para tomar decisiones, la valentía de desafiar lo establecido, la expansión de los límites físicos y mentales, y el peso de las tradiciones" Revista YES.
Termino con algo que no tenía planificado pues la entrada estaba lista, pero como dice un buen amigo entrenador de basket: "si tienes el balón toca libertad, si no lo tienes toca disciplina" Así que agarro el balón, las teclas en este caso, y con la libertad que ello me otorga, voy a decidir incluir parte de la letra de la última canción de Leiva que canta con Robe Iniesta. Sé que el tema habla de la importancia de cuidar la salud mental, de la depresión, "el que la lleva la entiende" dice Leiva. Su título define de alguna manera, al menos para mí, la situación decadente que cada fin de semana se vive en los campos y canchas de juego del deporte que sea, y que los árbitros entienden porque la llevan consigo y la sufren en soledad. Difícil ser optimista y pensar que las cosas van a mejorar cuando vamos en "Caída libre"
"Hoy, hasta las moscas me pasan de largo
¿Será que algo les huele mal?
El griterío de mis pensamientos a toda velocidad
Hasta los huevos de esperar un milagro
Cansado de avanzar marcha atrás"
Raquel, joven colegiada de tan solo 13 años, a tope con lo tuyo y los demás que influyan en tus decisiones lo que tú libremente decidas dejarles. Optimistas quizá no, pero positivos podemos serlo quedándonos con lo bueno; de lo malo, nada.
Nota: Todas y cada una de las veces que de diferentes formas utilizo la palabra diversión, en realidad hablo de disfrutar, que me parece más adecuado en lo que a deporte se refiere.
Ruido: canción de Joaquín Sabina.