miércoles, 4 de marzo de 2026

CAMBIAR AUNQUE NADA CAMBIE

"Este juego es generoso con los que lo respetan". Hace unos años me apropiaba de esta frase, la hacía mía y la ponía en lo alto de una entrada como título de la misma. Es de Sergio Scariolo, entrenador en aquellos momentos de la selección española de basket, apodada "La Familia" por el sentimiento de pertenencia que los integrantes tienen cuando acuden a su llamada, y por la sensación que los nuevos experimentan en el trato recibido nada más ingresar.

Me gusta mucho esta frase. No por que la haya dicho Scariolo, sino por la explicación que da a continuación: "refleja perfectamente la manera en la que me siento entrenador", y también por el momento que escoge para hacerlo; en el vestuario tras la semifinal del Mundial de 2019 en que España se proclama campeona. Un entrenador de un deporte de competición, con todas las normas y reglas que un deporte como el baloncesto tiene, cuyo fin último es ganar, hablando de juego y de respeto. No puedo estar más de acuerdo, todo deporte es un juego al que hay que jugar y, si lo respetas (que es algo que va implícito pero no siempre se hace) dignificas al deporte que amas y te haces tú mismo digno de jugarlo o enseñarlo. Importante esto de enseñar... ya sabéis que un entrenador hace mucho más que enseñar, ¿verdad?

En aquella entrada de hace años, haciendo referencia a unas declaraciones de Steve Kerr, entrenador de los Warriors, sobre el trabajo de los entrenadores en categorías inferiores, yo escribía lo siguiente: "a los entrenadores de categorías inferiores hay que dejarlos trabajar. Totalmente de acuerdo. Ni por asomo se me ocurriría meterme a discutir de aquello sobre lo que no tengo control ni los conocimientos suficientes, ni siquiera teniéndolos. Con una salvedad, hay que dejarlos trabajar mientras hagan correctamente el trabajo que se les ha encargado y para el cual han de estar preparados. Y con preparados no me refiero a los conocimientos necesarios sobre el deporte en si, que es algo que no se discute, sino a la gestión humana, que por algo trabajamos con personas. Y este aspecto, al que no prestamos la atención que sin duda merece, me mata".

El baloncesto, al igual que todas las actividades en las que compartes el terreno de juego y disputas un móvil con el rival, son deportes en los que se establecen relaciones de cooperación-oposición con los compañeros y los rivales. Hay que tratar de escapar de la vigilancia del contrario y el contrario intentar robar el balón siempre dentro de unas normas. ¿Hay contacto?, sí, por supuesto. Pero no son deportes de combate o de lucha, e incluso en estos existen unos límites que no deben cruzarse. En cualquier definición de táctica que hagas, esta debería acabar con la frase: "siempre dentro de los límites del reglamento". Pues bien, o la comprensión lectora es pobre, o los límites del reglamento están difusos y entonces lo que debemos es ir al oculista. Ya, dicen las malas lenguas que las normas están para no cumplirlas, incluso hay lenguas peores que las malas que incitan a engañar al árbitro, y que si este no pita vayamos más al límite. ¿Quiénes se ven perjudicados con esta forma de actuar? Aquellos que juegan por el placer de jugar, aquellos para los que el deporte es una lección de vida y la han aprendido bien. Recientemente Mick Cronin, entrenador de UCLA, retiró voluntariamente (agarrándolo de la camiseta) a uno de sus jugadores tras una falta flagrante cuando el jugador rival estaba en el aire y no tenía control sobre su cuerpo. Había faltado a clase el día que explicaron ese límite y lo aprendió por las malas de la mano de su entrenador que, en ese momento, dejó de enseñar el juego para educar en valores. ¿Sabéis lo malo de todo esto, de faltar al respeto al deporte?, pues que los que se ven perjudicados por esta concepción equivocada del deporte y no hallan apoyo en aquellos que tienen el poder de actuar y, por lo tanto, la responsabilidad y la obligación de hacerlo, corren el riesgo de parecer tontos. Lo bueno de los tontos, sin embargo, es que se equivocan porque no entienden aquello a lo que se enfrentan; pero con paciencia, compromiso y tiempo, pueden aprender. A la pregunta de si queremos que aprendan a jugar con malas artes, desprecio por el rival y por el deporte, la respuesta, para mí, es evidente... ¡NO!

Cuenta Marc Márquez en una entrevista, a propósito de la famosa patada de Rossi que lo sacó de la pista en una carrera, que no es bueno vivir con rencor porque es una pérdida enorme de energía y concentración. Estoy de acuerdo, se perdona pero no se olvida, por ello no hay que dar la mano a alguien que ya te la mordió. Hay un protocolo de choque de manos en algunos deportes al inicio y final de los partidos, en plan buen rollo y que gane el mejor. Me parece perfecto al inicio, pero no lo comparto al final si me has estado dando caña todo el partido y, por protocolo, tengo que darlo por bueno. Si el entrenador puede firmar el acta bajo protesta, contra el resultado o contra un hecho ocurrido durante el encuentro, ¿por qué no pueden los jugadores mostrar lo mismo renunciando a ese choque de manos cuando está plenamente justificado? Dice Eileen Gu, esquiadora acrobática nacida en Estados Unidos pero que compite por China, una crack cuya manera de pensar y transmitir sus reflexiones me flipa (obligatorio escuchar sus ruedas de prensa en las últimas olimpiadas) que "el deporte es muy honesto porque se trata de la evidencia y no de la autoafirmación". O del autoengaño. ¡Hala!, a reflexionar sobre esto que el algodón no engaña.

En ocasiones, cuando me da por escribir sobre las personas, me da también por hacer clasificaciones de estas. En esta entrada en concreto voy a clasificarlas en dos tipos: las que toman y las que dan. Las que toman quizá vivan mejor, pero las que dan duermen mejor porque juegan con sus propias reglas y viven de acuerdo a dos principios inquebrantables: la integridad y la honestidad. La integridad para decirse la verdad a uno mismo, y la honestidad para decirle a los demás las verdades que quizá no quieran oír. ¿Cuándo hay que echar mano de la honestidad? Cuando las cosas van bien. ¿Por qué cuando las cosas van bien? Veréis, cuando uno piensa y se marca un propósito, tiene que hacerlo también pensando en los escenarios donde todo va ir bien y no solo en aquello que puede ir mal. ¿Por qué?, porque en esos casos estás dispuesto a hacer lo necesario para conseguirlo; "haz lo que hay que hacer, cuando hay que hacerlo, tan bien como puedas hacerlo y hazlo todo el tiempo" (definición de disciplina de Bobby Knight). Cuando todo va mal no quieres oír un "ya te lo dije", lo que quieres es el cariño necesario para que la motivación encienda el motor de nuevo y la disciplina se ponga a trabajar. Marc Márquez, Rafa Nadal, Pau Gasol, todos ellos hablan de la importancia del entorno, de rodearte de personas a las que no le tiemble el pulso para contarte las verdades que no quieres escuchar. Que importante esto de escuchar, ¿verdad?. No hay mayor muestra de respeto que decirle a alguien lo que está haciendo mal, que no está dando lo que se espera de él, bajarlo del pedestal al que se haya subido, ponerle los pies en la tierra aunque en el olimpo de las estrellas se viva mejor. Todo ello es una muestra de que te importa.

Mike Krzyewski, Coach K, entrenador de Duke y uno de los más laureados y respetados de la historia, cuenta una anécdota de cuando empezó la secundaria con 14 años. Su madre le dijo: "rodéate de buenas personas que te hagan crecer. El éxito no es el azar, está construido por quién dejas que te rodee".

En aquella entrevista de Marc Márquez de la que hablaba antes, le preguntaban por qué dejar Honda (esto estaba claro, la moto no era buena y pasaba más tiempo sobre el asfalto que sobre la moto) e ir a un equipo pequeño cuando podía haber ido a cualquier otro más potente, con más medios y cobrando bastante más. Su respuesta fue que el dinero no lo puede comprar todo y, lo más importante, que no puede vivir con una pregunta, con el ¿y si...?, que si algo está en su mano, piensa que es lo correcto y puede hacerlo, adelante sin importar el que dirán. Que su vida la vive él acompañado de la gente de la que, él, decide rodearse.

Por todo ello, cuando las cosas se tuerzan de alguna manera y puedas ser parte del cambio que quieras ver, cambia. Cambia y dile a las personas que te importan que hay algo que no está funcionando. Si no te compensa lo que hay, ¿qué estás dispuesto a hacer para que la situación cambie? Si las cosas ya están mal, ¿qué importa que se pongan peor intentando que vayan mejor? Al menos, de esa manera, todos seremos conscientes que algo falla y las cartas estarán sobre la mesa esperando a quién tenga agallas para jugar. ¿Y si nada cambia? Si yo cambio todo cambia porque lo veré de otro modo y me quedará la satisfacción de haberlo intentado. El problema lo tendrán otros o yo si estoy equivocado, pero tanto de una u otra manera, habré aprendido.

Para terminar ahí va otra reflexión de Eileen Gu: "entreno como si nunca hubiera ganado y compito como si nunca hubiera perdido". Disciplina para seguir teniendo hambre de victoria, volviendo a lo básico a pesar de las medallas, y confianza para que no te afecten los errores o las expectativas ajenas. Por cierto, Eileen es una muestra de que los que hacen deporte sacan buenas notas. Estudia física cuántica en Stanford. 


jueves, 12 de febrero de 2026

HOY NO IMPORTA

Que peligro las redes sociales, ¿no? Y que buen recurso cuando el uso es el adecuado, tanto por el que sube el contenido (por la calidad del mismo) como por el empleo que uno decida darle después. El caso es que, buceando un poco el otro día en una conocida red social, una publicación me hizo pensar. Pensar de reflexionar eh, que es la manera correcta de hacerlo y es eso que ocurre cuando el dedo deja de ir frenéticamente, como por impulsos, de arriba para abajo y de izquierda a derecha a través de la pantalla del teléfono móvil. Esa es la razón de estar ahora aquí intentando dar forma a través de las palabras a ese, para mí, fundamental mensaje del director de cantera del Bilbao Basket, Mikel Torre, sobre la importancia de la vida académica del jugador: "no puede ser que un jugador que esté con nosotros empeore las notas"


Instagram Bilbao Basket

En un vídeo de apenas un minuto de duración, Mikel Torre desgrana esa filosofía académico-deportiva con la que trabajan. Y además lo hace en un escenario importante, durante una charla en Lezama, ¡en Lezama!, cuna de una de las  canteras más importantes en lo que a fútbol se refiere, la del Athletic de Bilbao, ejemplo de buen hacer. Ávidos por mejorar hacen algo que cada vez cuesta más, escuchar lo que otros tienen que decir.

Hace poco, compartí con mi tutoría una entrevista de Marc Márquez en el programa El Objetivo de La Sexta. En ella hablaba, entre otras cosas, de la educación recibida en su infancia, tanto por parte de la familia como de alguno de los equipos en los que había estado. "No hay notas, no hay moto" Esa era la consigna; clara, concisa. Esa es la consigna del Método Bilbao Basket que busca, para mí, no la excelencia sino el mismo desempeño tanto en la pista como en las aulas, el mismo esfuerzo, la misma actitud que cree hábitos duraderos porque, como decimos siempre, gestionamos personas. Hay estudios que corroboran que los que hacen deporte son los que mejores notas obtienen porque son caminos complementarios. ¿Habéis visto Coach Carter? ¿No? Dicen que el cine es ficción, pero esta película se aproxima bastante a la realidad que a mí me gustaría ver.


El gran objetivo de la educación es la formación integral, pero ahora resulta que la educación es en casa y que la función de la escuela es enseñar...  "ah! como hemos cambiado, que lejos ha quedado, aquella amistad. Y así con los años unidos a la distancia, fue así como tú y yo perdimos la confianza"canta Sole Giménez con Presuntos Implicados. Ni tanto ni tampoco. Cierto que hay valores que han de venir de serie, pero no se puede compartimentar así sino complementarse. De hecho, si me apuras, enseñar ahora mismo lo que se puede o lo que te dejan porque pasas más tiempo "intentando" educar y forjar personalidades que otra cosa (sí,  eso también se enseña y se entrena) Y no te olvides de motivar, claro, que si no la cosa no funciona. ¿Sabéis ese dicho de que la motivación te pone en marcha y la disciplina te mantiene en movimiento? Pues esta, la disciplina, sí que debe venir de serie. En cuanto a lo que concierne a la disciplina, hay una historia que tiene a Michael Jordan como protagonista. Cuentan que había tres palabras que nunca decía porque si lo hacía ese día no entrenaba: "hoy no importa". Jordan jugó 15 temporadas y ganó 6 anillos. ¿Quiere eso decir que las otras 9 fracasó? Manu Ginóbili dice que no y yo también lo digo. Incluso para quién quiera verlo como un fracaso, decirle que en esas 9 temporadas no hubo un solo día que no importara. Por cierto, Manu Ginóbili aprendió de Greg Popovich que con rigor, propósito y... disciplina, se llega al éxito. 5 anillos de la NBA con los Spurs de San Antonio lo atestiguan.

Bien por Bilbao Basket entonces porque su función sería, en teoría, la de enseñar un deporte pero, y volvemos a repetirnos, gestionamos personas y no solo jugadores de basket.


Pep Marí. Un entrenador no es un dispensador de instrucciones técnicas

Para ir terminando ya, cuentan que Adrian Newey, que es muy de jugar al despiste, andaba apurado para terminar el coche (Aston Martin) de esta temporada en la que cambia la reglamentación de la F1. Mandó calibrar de nuevo el túnel del viento porque los datos no corroboraban los suyos. Tomó una decisión basada en la experiencia y dijo que había que elegir un camino y seguir adelante. Los resultados dirán si Newey acertó o no, pero la experiencia hasta ahora me dice que sí lo hará. Se lo conté a una amiga hace poco porque se encontraba en una tesitura similar que necesitaba también de un cambio valiente y decidido. ¿Qué me dice la experiencia en este caso? Pues me acojo a mi derecho a declarar y declaro aquello que me recuerda un amigo que dejó la carrera de letrado por enseñar triatlón a un grupo de chavales: "los buenos siempre ganan"

Urko Madariaga, en rueda de prensa tras debutar con el primer equipo de Bilbao Basket, dijo lo siguiente: "ojalá pueda ser profesional algún día, ser el mejor jugador que pueda ser, pero los estudios están ahí, hay que estudiar. Yo mañana tengo examen de física"

En Bilbao han tomado la decisión correcta y deben seguir adelante. Sin duda.



jueves, 22 de enero de 2026

SENTIDO COMÚN Y RESPONSABILIDAD PERSONAL

El año pasado no fue demasiado bueno en lo realmente importante, la salud, y este 2026 ha comenzado bastante mal. Toca remontar. Pues vale, no nos da miedo y lo haremos. ¿Sabéis lo que sí me da miedo? El medio ambiente en que uno se mueve, y con medio ambiente no me refiero a la naturaleza sino a quienes la habitan, que hacen de este mundo un lugar inhóspito y desapacible.

Cada vez es más común ver y sentir conductas que nada tienen que ver con la vida en sociedad, conductas que, en mi mundo, si no tonto o estúpido, pardillo al menos debo ser, no tienen cabida. Pero las hay, lo cierto es que las hay y la cosa tiende a normalizarse. Maneras de ser y de actuar que me resisto a incluir en mi repertorio porque no son las mías, están mal, y hay que penalizarlas porque corremos el riesgo de entrar en un estado del todo vale, un estado en el que las consecuencias desaparecen o directamente no las hay... excepto para el que las padece.


Instagram Valentí Sanjuan

Como profe de Educación Física el 40% de la nota viene dado por la actitud, el interés, el esfuerzo, la participación y el comportamiento. Y con eso en mente trato de fomentar el trabajo en equipo, el compromiso, la solidaridad o la empatía. Sin embargo, en ocasiones me sorprendo a mí mismo, cada vez menos, pensando si quizá me estoy equivocando y voy en la dirección contraria, que hacer lo correcto nada bueno trae, que los que triunfan son los cabronazos que en cuanto tienen lo suyo listo el bien común les importa un pepino. Acabamos de salir de una pandemia de la que hemos aprendido poco o nada, tal cual los propósitos de año nuevo que duran lo que la cuesta de enero, que si no trabajas la fuerza (de voluntad) se hace empinada de más. Mourinho dijo una vez que en un mundo hipócrita el más grande sería él, y mal no le va al Special One, estoy por probar... pero resistimos, perseveramos ante las situaciones difíciles, keep on pushing!!!

En una ocasión, tras grabar un álbum, el mánager le dijo a Bruce Springsteen que necesitaban una canción más para petarlo en las radios. El mánager poco debía saber de música porque ese álbum era Born in the USA y cualquiera de sus canciones es un gran éxito. El bueno de Bruce se sacó de la manga una canción más y lo petó, Dancing in the Dark, en la que habla de la frustración que sentía en ese momento. Esta entrada nace de un momento de frustración mío, de sentirme defraudado con aquello a lo que apelábamos hace unos años y seguimos sacando a la palestra cuando la ocasión lo requiere, el sentido común, que de común (corriente, recibido y admitido por todos o la mayor parte, que permite tomar decisiones razonables y actuar adecuadamente en la vida diaria) poco tiene. No hablemos ya de responsabilidad personal si el sentido común no aparece.

Cuanto más en paz estás, menos toleras el caos. Para salir de las situaciones que te reconcomen por dentro, Meryl Streep tiene una receta: "primero te duele, después te da rabia, y termina dándote risa. Así se cierran las etapas"


A mí en estos momentos me duele y me da rabia al mismo tiempo, voy quemando etapas raudo para ver si me da la risa, pero me temo que en esta ocasión no va a ser. "Si ya no puede ir peor, haz un último esfuerzo, espera a que sople el viento a favor. Ya solo puede ir mejor, y está cerca el momento, espera a que sople el viento a favor"


Bunbury: El viento a favor