viernes, 10 de mayo de 2019

ENTONCES SI PIERDES, ¿NO HAS GANADO NADA?

Dicen que el segundo es el primero que empieza a perder. De ello, podemos deducir que ganar es el objetivo último y más importante en una contienda deportiva. Sin embargo, en mi opinión ganar no es tan importante, aunque es evidente que nadie juega para perder. Por lo tanto, podemos dar por supuesto que la victoria sí es un objetivo lícito. Pero entonces si pierdes, ¿no has ganado nada?. Como buen gallego vamos a decir que, depende.

Llegados a este punto, quizá tendríamos que diferenciar entre el deporte de élite y profesional, donde existen muchas variables que sí hacen de la victoria algo indispensable, y las categorías inferiores o de formación y el deporte aficionado, donde aprender y disfrutar con ello es lo verdaderamente esencial. De todos modos y en ambos casos, yo creo que el objetivo, por encima del resultado, es competir, aprender con la contienda, ser un poquito mejores mañana y mucho mejores tiempo después (tomándonos a nosotros mismos como referencia), disfrutar con lo que hacemos y no hacerlo simplemente porque se nos dé bien. Ganar tiene que ser una consecuencia del trabajo bien hecho y como tal ha de ser algo secundario.

Tengo un compañero de Inef, David Gil Porteiro. Es el presidente de la Asociación FranGil que lucha por la donación de médula ósea y sangre del cordón umbilical. Hace muy poco ha publicado un libro: "Un regalo de vida. La historia de 700". En el grupo de whatsapp que compartimos los de la sexta promoción del Inef Galicia, nos anunciaba el acto de presentación del libro y nos decía que, la publicación del mismo no era un fin, sino un medio más dentro de las numerosas actividades que organiza para dar visibilidad a la lucha contra la leucemia. Entre las numerosas muestras de apoyo y felicitaciones que comenzaron a llegar, hay una que casa perfectamente con el tema de hoy. Es una cita de Bertolt Brecht que dice: "Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos. Pero los hay que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles".
David es de esas personas imprescindibles y muy necesarias. Es de esas personas que hacen lo que hacen por convicción y porque es lo correcto. Es de esas personas que compiten cada día sin esperar una victoria o un premio a su labor. Es de esas personas para las cuales lo importante no es ganar, sino que lo más importante es que otras ganen la batalla de la vida. Es de esas personas de las que te sientes orgulloso, y como lo conoces, te enorgulleces todavía más. Gracias David por tu labor y por ser como eres. Un referente.

David Gil. Presidente Asociación FranGil.

Volviendo al aspecto deportivo, hay un claro ejemplo que ilustra perfectamente, a mi entender, la opinión de que ganar no está por encima de competir. Mira tú por donde que también se llama David y ésta es su última temporada como profesional del tenis. De hecho se despide en el Mutua Madrid Open como antes hizo en el Conde de Godó  de Barcelona. Y lo hace de la mejor manera posible, la misma de la que ha hecho gala durante toda su carrera deportiva, compitiendo y dando caña en la pista. David Ferrer se retira porque las lesiones ya no le permiten competir como a él le gusta.
David Ferrer luchó un día y fue bueno. Siguió luchando y fue mejor. Cada vez que saltó a la pista lo hizo intentando ser lo mejor que podía, compitió durante toda su carrera y con el tiempo se volvió imprescindible. Es un ejemplo de actitud, entrega, compromiso y conducta en la pista independientemente del resultado. Su manera de jugar y de entender el deporte, de competir, no cambia porque el marcador sea adverso o favorable. Ha disfrutado, disfruta! con lo que hace. 
En una entrevista a Manolo Santana le preguntan si Ferrer es el mejor tenista que no ha ganado ninguno de los cuatro grandes torneos. La respuesta de Santana es que: "ha tenido la mala fortuna de convivir en el tiempo con Nadal, Federer, Djokovic y Murray".
Todo jugador que ama lo que hace quiere medirse a los mejores. En el último Godó, Ferrer cayó eliminado contra Nadal. Sus palabras tras el partido fueron: "me voy de la mejor manera posible, jugando contra el mejor y sintiéndome competitivo en la pista". Nadal atesora en su extenso palmarés 3 o 4 Godós y algún que otro Roland Garros conseguidos ante Ferrer, y precisamente por ello tienen más valor, porque se los ha ganado a un tío que ha competido de tú a tú. Y en el caso de Ferrer, cuando "pierdes" contra los mejores habiendo dado todo lo mejor que llevas dentro ese día, nunca se puede considerar una derrota. Ambos ganan. 
¿Y si la fortuna la han tenido Nadal, Federer, Djokovic y Murray por haber convivido en el tiempo con tenistas de la calidad de Ferrer que los han obligado a esforzarse en ser cada vez mejores?.

Me repito, ganar no puede ser el objetivo. Es una consecuencia del trabajo bien hecho, de aquello por lo que sientes pasión. Y hay tantas maneras de ganar!!!. Unos amigos nos regalaron un imán para la nevera. Tiene una frase cuyas letras comienzan en tamaño grande y a medida que vas leyendo el tamaño va decreciendo: "Lo importante es ver aquello que resulta invisible para los demás".


Tenemos que ser capaces de ver más allá de lo que refleja la clasificación y valorar las cosas en su justa medida. La recompensa está en el esfuerzo y dedicación que pongas en la tarea y no necesariamente en el resultado. Claro que hay ejemplos contradictorios y por eso aquello del, depende. No hay más que ver a los jugadores del Madrid de fútbol esta temporada. Estos sí que han perdido y no han ganado nada porque no se han esforzado en la tarea. No hay posibilidad de lectura positiva aquí.

En el otro extremo encontramos unas palabras de Mario Mola tras ser octavo en los Juegos de Río: "he aprendido que no puedo obsesionarme con los Juegos. Fui consciente de que, a pesar de llegar en mi mejor estado de forma y haber hecho todo lo posible para llegar al cien por cien y estar en condiciones de poder luchar por las medallas, a veces hay cosas que se le escapan a uno y que no por eso hay que estar decepcionado".

Ayer, otro de mis ídolos, Craig Alexander, ganaba su segundo Ironman 70.3 en dos semanas. 45 años. ¿Realmente, alguno puede llegar a pensar que a este superclase, lo que le mueve y le motiva cuando se planta en la línea de salida es la victoria?. Yo apuesto a que es la pasión y el amor por el deporte y que, a pesar de la edad, se siente dentro de si mismo, competitivo. 



¿Habéis tenido la oportunidad de ver el campeonato del mundo de Larga Distancia en Pontevedra?. ¿Habéis visto la llegada de Pablo Dapena?. Ha llegado el segundo, el primero que empieza a perder. Yo creo que ha sido una de las victorias más importantes y emocionantes de su vida. No hay más que verle la cara de satisfacción y emoción, como se ha parado con su gente y con toda la gente de Pontevedra a celebrar esa victoria. Como diría Kilian Jornet: "Joder!, éste sí que ha ganado".


Pablo Dapena insiste una y otra vez en que gran parte de lo que él es hoy se lo debe a Javier Gómez Noya, que ha tenido la suerte de haber aprendido mucho a su lado. Que duda cabe que debe ser así. Pero Pablo, que tampoco te quepa la menor duda que eso es recíproco y va en ambas direcciones. Se llama "Compartir" y así todo sale y sabe mejor. Estoy seguro que ambos están hoy más contentos y satisfechos por la victoria del otro que por la suya propia. Javi y Pablo comparten muchas cosas: pasión por lo que hacen, entrenamientos, amistad, ciudad de residencia... ¿sabéis que más comparten?. Entrenador. Enhorabuena Carlos por la parte que te toca que no ha de ser poca. Y sí, también estamos orgullosos de ti.


Por cierto, gran postura de Pablo sobre la bici. Aunque creo que en este tema el mérito no es tuyo. Menuda Sexta Promoción del Inef Galicia!

Umana Centro Biomecánico



¡¡¡LOS BUENOS SIEMPRE GANAN!!!




domingo, 7 de abril de 2019

LOS BUENOS SIEMPRE GANAN

Los días de partido, cuando vamos en el coche de camino a disputar y disfrutar (si se deja) del encuentro (como podéis ver hablo en plural porque es una actividad que hacemos en familia a pesar de que el único que juega es el "PEQUE") siempre ponemos música que nos motiva. La motivación no necesariamente tiene que venir por el mensaje que pueda transmitir, que también, sino simplemente porque toca esa tecla que nos activa de algún modo y llegamos animados y con ganas de marcha... de la buena. No tiene por que ser una canción "cañera" tipo "Thunderstruck", que por algo será que la ponen en el comienzo de la Zegama Aizkorri (maratón de montaña). Dice Kilian Jornet que sale calentito y preparado para todo lo bueno que la carrera le pueda deparar.


En ocasiones, canciones más "suaves", transmiten lo mismo pero de manera diferente. Al final, el resultado es idéntico y consiguen que te enchufes en la tarea de un modo positivo. Son canciones que no necesitan alzar la voz para conectar con tu yo interior que es donde, de verdad, reside la fuerza. Y "cuidadín" con dejarla salir porque te puedes encontrar en el coche cantando a viva voz y con la primera parte del calentamiento lista antes incluso de pisar la cancha de juego. Como el inglés que nos gastamos no es todo lo bueno que nos gustaría (aunque también nos arrancamos con él a veces) nos decantamos por temas en español: Héroes del Silencio, Manolo García, Radio Futura, El Último de la Fila, Caetano Veloso, y claro que sí, Fito o Platero.

Al cantar me puedo olvidar,
de todos los malos momentos,
convertir en virtud defectos.

Desterrar la vulgaridad,
aunque sólo sea un momento,
y sentir que no estamos muertos.

Y busqué en el fondo del mar,
en las montañas y en el cielo,
la manera de hacer realidad mis sueños.

Encontré en el corazón,
el mapa de los sentimientos.
Ya lo ves... no estaba tan lejos.

Cerca de las Vías, Entre dos Mares, Al Cantar... son canciones suaves pero que tienen una fuerza descomunal y que te dan un subidón de la leche. 

... Quieres ver el mundo,
mira, está debajo de tus pies.

Con el paso de los años,
nada es como yo soñé,
si no cierras bien los ojos,
 muchas cosas no se ven.

Las primeras estrofas son de "Al Cantar".  En el trayecto a uno de los últimos encuentros terminamos, todos en el coche, dándolo todo con esta canción. Prueba a cerrar bien los ojos y visualiza... en el coche no eh!.


Ese mismo día, durante el encuentro, me llega un audio de whatsapp de un buen amigo y entrenador de basket que escucharía más tarde. Ambas cosas, la música y el audio, hacen "clic" en mí y decido escribir sobre ello.

Con el paso de los años nada es como yo soñé. Bueno, no todo, pero lo cierto es que cada vez me cuesta más escribir sobre "mi manera" de entender el deporte. Y creo firmemente que, "mi manera", es la correcta. La razón es que, con más frecuencia, los tiros van por otros derroteros digamos que menos "sanos". Hay una obsesión enfermiza por ganar ya desde edades demasiado tempranas. Y ganar está bien pero, a estas edades, no es lo principal ni mucho menos lo más importante, y ni tan siquiera es el criterio que nos puede decir lo "buenos" o "malos" que somos. Para ello hay que tener en cuenta el contexto en el que competimos y tomarnos a nosotros mismos como referencia en la evolución deportiva.

Escuchar ese audio me produjo una sensación de satisfacción enorme. Por lo que dice y por la valentía de hacerlo en el contexto en que lo hace, aunque conociéndolo tampoco me sorprende en absoluto. Viene de alguien que, a su nivel, necesita la victoria como el comer, el resultado casi lo es todo. Pero sin embargo, no pierde de vista que, hasta llegar a ese nivel, todo requiere de un proceso. Todo lo que dice es acertadísimo tanto en la forma, como sobre todo, en el fondo y no puedo estar más de acuerdo con él de lo que ya lo estoy. Tampoco creo que me equivoque demasiado si aseguro que, más de uno se ofendería al escucharlo porque precisamente no entiende el deporte como sin lugar a dudas hay que hacerlo. En las siguientes líneas voy a tratar de hacerme explicar para que entendáis el audio sin escucharlo.

Mi hijo es infantil de primer año. Juega al basket y tiene la fortuna (la fortuna ya sabéis que no existe. Existen el talento y el trabajo, y no necesariamente en ese orden) de llevar un par de temporadas acudiendo a campus o jornadas de entrenamiento organizadas por la Federación Gallega de Baloncesto. Los chavales cuando acuden dicen que van con la selección. En la primera jornada de esta temporada con la generación del 2006, el entrenador se lo dejó muy clarito: no venís a la selección, no sois la selección. Venís a entrenar y disfrutar de la experiencia de estar con otros chavales del mismo nivel, algo que probablemente no tenéis en el día a día de vuestro club. Venís a aprender a ser mejores y lo buenos que podáis llegar a ser depende de vosotros. Aprovechadlo! Bien por él. Claro, conciso y acertado (os acordáis de la serie Fama? La profe de danza les decía: la fama cuesta, y aquí vais empezar a pagar). Así es como debe ser el deporte.

En otra ocasión, otro entrenador me dijo que el baloncesto es para los altos. Sí... pero no. Como en el anuncio aquel de Coca Cola; el baloncesto es para los altos y para los bajos, para los gordos y para los flacos, para los feos y para los guapos... el baloncesto es para los "buenos" que demuestran actitud y compromiso. Esos son los que llegan arriba.


Al comienzo de la entrada hablo de los días de partido. Me gusta más hablar de encuentros. Los partidos son encuentros donde nos juntamos con otras personas que tienen las mismas motivaciones ganas y deseos que nosotros, somos coleccionistas de experiencias que sumamos para mejorar y avanzar en el desempeño de la actividad que nos gusta, y que a algunos nos apasiona.

Tenemos, entre todos, que cuidar a los jugadores. Hay que alimentar sus sueños siempre con los pies en el suelo, premiando la actitud, el compromiso y su evolución deportiva. No podemos decirle a un niño que no puede mientras no sea él mismo quien nos lo diga. Y tampoco en ese momento. Del mismo modo que el jugador tiene que leer el juego y buscar la manera de ayudar al equipo del modo que éste lo necesite, nosotros como entrenadores o padres, tenemos que buscar la manera de hacer avanzar al jugador en la dirección correcta y no coartarlo por motivos físicos o técnicos. Hay que apostar por los buenos de corazón y no sólo por los buenos jugadores. Hay que cuidarlos.
Dile tú a un chaval que ha subido montañas, que ha bajado al fondo del mar y que ha tocado el cielo, que ha buscado hasta debajo de las piedras, que no puede. Macho, díselo tú porque yo no me atrevo. Me repito una vez más. Hay que premiar la actitud y el compromiso, y eso se refleja en la evolución deportiva del niño, no en los resultados. Hay muchas maneras de ganar y de perder y no todas son válidas.

Recientemente, en una gala deportiva, los nominados y los premiados posteriormente salían merced a una lista de méritos o resultados en la disciplina deportiva de cada uno. Me parece una iniciativa maravillosa pero falla en el fondo. No se tiene en cuenta el proceso, el día a día, las circunstancias particulares de cada deportista, el contexto competitivo en el que se mueve, los medios con que se cuentan, no se tienen en cuenta la actitud, ni el compromiso, ni la evolución, ni la trayectoria deportiva. Me gustaría que los premiados pensaran en los méritos que han hecho para ser merecedores de ese galardón, y que los jueces analizaran muy, muy bien, por qué a este sí y a este no. Si la respuesta es que soy campeón de esto y de lo otro, vamos mal. No puede ser todo sólo por una hoja de resultados. ¿Carolina Marín es Carolina Marín porque es campeona Olímpica, campeona del Mundo y campeona de Europa? ¿Y si no fuera todo eso a pesar de esforzarse lo mismo, le darían un premio a la excelencia deportiva por ejemplo?. No todo tiene que ser ganar y un extenso currículo de resultados. Dice Toni Nadal (tío de Rafa Nadal) que: "el éxito no es ganar Roland Garros o el US Open, sino tener la oportunidad de optar a conseguirlo".

A lo largo de la vida te vas encontrando con personas con las que puedes tener mayor o menor afinidad. Quería darle las gracias a algunas que resultan inspiradoras y hacen que, por ejemplo, te pongas a escribir cosas. Ese buen amigo y entrenador de basket es de esas personas que te generan la sensación de ole, ole y oooole cuando las conoces. Estoy orgulloso de como eres, de lo que haces y de los audios que mandas, jeje. Que te sirva de pequeño homenaje porque hay éxitos enormes para los que no dan premios ni medallas. Estábamos el otro día viendo una película en casa sobre deporte y salió el tema de las medallas. Me preguntó mi mujer dónde estaban las medallas de Campeón de España. Le respondí que en la cabeza y en el corazón, siempre están ahí.

Al vicepresidente de la Federación de Taekw... perdón, de Triatlón, por apropiarme de una frase suya para el título de la entrada. Apostemos por los buenos. "Los buenos siempre ganan". Gran deportista que siempre está cuando lo necesitas.

Y para finalizar al "PEQUE" de la casa por su actitud, compromiso, evolución deportiva y sobre todo evolución personal. Lo de "PEQUE" en mayúsculas es porque juega al basket y el baloncesto, como ya sabéis, es para los altos.

Hoy hemos sumado una experiencia más en el Trail de Noia. De nuevo en buena compañía y con la competitividad justa para disfrutar de la  mañana del domingo. Mañana, si el cuerpo aguanta... más.




sábado, 16 de marzo de 2019

ME ACOSTÉ CON UN SUEÑO Y ME DESPERTÉ CON UN PROPÓSITO

Hacía muchos años ya, desde el 2012, que no hacía mención a Julia Navarro. Una vez más vuelve a ser la causa, no la única, que despierta en mí la inspiración o la necesidad de escribir y plasmar con palabras pensamientos y reflexiones. En esta ocasión se lo debo a ella por unas palabras que no le pertenecen pero que abren, muy acertadamente en mi opinión y de ahí la idea de escribir, su libro "Tú no matarás". Son una mención de un poema de Constantino Cavafis, "Ítaca", perteneciente a la obra "El Resplandor del Deseo"

La otra fuente de inspiración es un pequeño extracto de una entrevista que en estos momentos ocupa el espacio El Deporte en Palabras (en la columna derecha del blog). Dicha cita hay que atribuírsela al gran Javier Gómez Noya que hace escasas fechas anunciaba su regreso a la corta distancia buscando un nuevo reto y una nueva medalla en Tokyo 2020. Tanto la introducción de Julia como la declaración de intenciones de Javi creo que, desde mi punto de vista, están relacionadas y versan sobre la misma cuestión que no es otra que, por encima de todo, disfrutar del viaje y la experiencia en la búsqueda de los objetivos que nos marquemos.

Triatlón Pontevedra 2004

Constantino Cavafis: Ítaca

"Si vas a emprender el viaje hacia Ítaca,
pide que tu camino sea largo,
rico en experiencias, en conocimiento.
A Lestrigones y a Cíclopes
o al airado Poseidón no temas,
no hallarás tales seres en tu ruta
si alto es tu pensamiento y limpia
la emoción de tu espíritu y tu cuerpo.
A Lestrigones ni a Cíclopes,
ni al fiero Poseidón hallarás nunca,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no es tu alma quien ante ti los pone".

Javier Gómez Noya al anunciar su vuelta a la corta distancia:

"Conseguir el oro es el objetivo, el mío y el de todos, por eso yo no firmaría una medalla de bronce, porque me gusta disfrutar del proceso, del entrenamiento, de las competiciones previas, y tratar de buscar la excelencia deportiva. Yo lo que busco es, dentro de mis posibilidades, llegar a mi mejor nivel y plasmarlo en la carrera. Eso es  a lo que un deportista puede aspirar; el resultado depende de muchas cosas, por eso los deportistas tenemos que centrarnos en trabajar en nuestra preparación para llegar a tu mejor versión y tratar de plasmarla ese día en la gran competición".

¡Que bonitas palabras!, denotan pasión y felicidad por lo que haces y satisfacción por el proceso que te lleva a lograrlo... o no. Mensajes como éste ya los habíamos puesto de manifiesto en múltiples ocasiones por aquí, de hecho es algo que propugnamos con vehemencia e insistencia. El viaje es lo bonito, y si tu objetivo es lícito y lo buscas de corazón, si haces las cosas porque te gustan y no únicamente porque se te dan bien, la presión que sientas en ello será la que tú te impongas y no la que te impongan los demás, con lo que los "demonios" que te puedan asaltar en el camino en forma de dudas o temores se mantendrán a raya porque la decisión es tuya, confías en ella y confías en ti. Que importante perseguir los sueños sin importar lo que otros piensen de ti. ¿Es bueno escuchar y tener más puntos de vista?. Por supuesto. Pero la decisión final ha de ser de uno mismo.

Hay una frase que me encanta y que vale para todos: "me acosté con un sueño y me desperté con un propósito" Siempre digo que a la hora de marcarte objetivos, estos han de ser grandes para que nunca los pierdas de vista. Y mientras te vas acercando, ve consiguiendo otros más pequeños que te permitan disfrutar el camino. Para mí, el único modo y desde luego el más bonito, de lograr alcanzar las metas, o por lo menos de intentarlo, es disfrutando siempre del viaje. Porque haciéndolo así, de un modo u otro, el objetivo lo alcanzas siempre. Incluso de maneras en las que ni siquiera habías pensado. En la entrada de ¿Por qué no gana Iván Raña el Ironman de Hawai? lo ponemos de manifiesto: "La gran mayoría de los atletas el día de la victoria son los más felices del mundo, es la recompensa al duro trabajo y además trae asociadas recompensas externas en forma de premios, sponsors... Iván, cuando gane en Hawai será el más féliz del mundo ese día, y lo habrá sido también los 364 días anteriores de entrenamientos que le han llevado hasta allí. Todos y cada uno serán la recompensa de disfrutar haciendo lo que hace".

A día de hoy me voy a aventurar a dar una respuesta, y lo voy hacer con otra pregunta: ¿quién piensa que realmente no ha ganado ya?.

En la Verdadera Belleza del Deporte, donde el protagonista es precisamente Gómez Noya lo repetimos una vez más: "El objetivo final en cualquier deporte competitivo de élite es ganar. La victoria es el final del camino. Sin embargo, todavía hay deportistas, que supeditan el hecho de ganar al modo de hacerlo. Lo importante para estos es el cómo se gana y el camino a recorrer para poder conseguirlo, sin menospreciar el hecho de ganar por si mismo que tiene su gran importancia, por supuesto".

Para terminar en Mejor de lo que era, con la colaboración de Antonio del Pino, exdirector de la revista Triatlón, dejamos esta reflexión: "Cuando mi hijo se dispone a disputar un partido de basket, lo último que le digo son sólo dos palabras: PÁSALO BIEN!!!. Ahora  voy a repetirme de nuevo: porque todo deporte es sobre todo un juego al que hay que jugar. Sin embargo, tan importante o más incluso que ese momento de jugar, es el viaje que te ha llevado hasta allí. Un viaje de esfuerzo, superación, sacrificio, disciplina, concentración, compañerismo, trabajo en equipo... Yo, en estos momentos no necesito de un destino, no necesito jugar. Lo volveré a hacer, seguro. Pero mientras tanto, no me canso de viajar cada día y de experimentar todos esos valores que el deporte aporta y que podemos extrapolar a la vida. Creo, como Antonio del Pino, que a los niños hay que enseñarles a viajar por el mundo maravilloso que el deporte representa. Hace un rato hemos llegado a casa de disputar un  torneo de basket con el CB Noia en Orense. El juego ha sido bueno, el viaje...fantástico".


Playa de A Guieira hace muchos, muchos, años.

¿Qué nos transmite esa foto?. A mí, que estoy ahí, me sigue ilusionando ver las caras de felicidad  de cuatro chavales, cambiándose en un Simca 1200 tras un exigente entrenamiento por las dunas de la Guieira. Está mal que yo lo diga pero, cuanta calidad junta hay ahí. Y digo hay, en presente, porque sé que no se ha perdido. De algún modo todavía está (y no me refiero a rodar por debajo de tres minutos volviendo de subir el San Lois. Eso ya no podemos hacerlo) porque fue una etapa en la que a través del atletismo aprendimos muchísimo sobre la manera de entender el deporte, la vida, la amistad, el compañerismo... Vaya proceso de aprendizaje tuvimos la fortuna de disfrutar!

Volvemos, una y otra vez, a ese tipo de motivación que mi buen amigo Antonio Pérez Caínzos, coach de Movistar Estudiantes, llama intrínseca. Ganar es una recompensa externa fruto de la pasión por mejorar, que la actividad en sí misma despierta en uno. Ese es el verdadero amor por el deporte.

Cuando Javi anunció su vuelta se abrió ese debate inevitable en torno a si se estaría equivocando. Que si la edad no es la adecuada, que si ya no es rápido, que luego de probar en larga distancia es difícil volver... Yo creo que no se equivoca. La temporada pasada necesitaba otro reto para ver si era competitivo y renovar motivaciones e interés. Vuelve porque le apetece (como Ketama, que en su vuelta a los escenarios lo hacen con el lema: nos juntamos porque queremos) porque se lo ha ganado y no necesita demostrar nada a nadie excepto a si mismo, porque nadie lo conoce tan bien como él se conoce y se sabe competitivo, vuelve por todas las razones que podamos enumerar y por ninguna de ellas... vuelve porque sí y porque ama lo que hace. Si a ello le unimos que a ilusión y ganas hay muy poquitos capaces de superarlo...

Cuando los Juegos de Río, le había prometido a Carlos (entrenador de Javi) una entrada en el blog tanto si ganaba como si no. La titulé "Ausencias", ya os imaginaréis por qué. En ella decía que nunca podría sentirme defraudado por su hipotético rendimiento. En caso de haber acudido a los Juegos, y no haber tenido el resultado que todos esperábamos, no podría estar defraudado porque sé que la preparación había sido buena con el objetivo de ser lo más competitivo posible. Estoy seguro que habría buscado la excelencia en la medida de sus posibilidades y eso es lo único que se le puede pedir. Incluso sin participar, para mí, ya había ganado: "no importa como estén los demás, importa como estés tú. Y si tú estás bien, los demás que se preparen".

Señores triatletas de las Series Mundiales, ¡¡¡Javi está de vuelta!!! Prepárense!.

Ya para casi terminar, vamos con la obligada referencia a Fito y su tema El Vencido:

"Dicen que estoy perdiendo el tiempo,
 en vivir deprisa,
 mi vida pasa como el viento,
 pero jamás sentí la brisa".

Finalizamos este viaje recordando a Víctor Küppers y su icónica frase que dice: "la importancia de saber que lo importante tiene que ser lo importante". Y que importante es la "PAUSA" que reivindica en estos tiempos de inmediatez. Que el camino sea largo. Párate! Interioriza las experiencias y hazlas sólidas! Disfruta el viaje!.




domingo, 10 de febrero de 2019

TOMA LA DECISIÓN DE AVANZAR

Esta entrada está basada en hechos reales. Cualquier parecido con la realidad no es casualidad  y las opiniones expresadas pretenden animar e impulsar a aquellas personas que se hallen en situaciones similares a tomar la decisión de avanzar.

Un poco "peliculera" me ha quedado la introducción esta vez, ¿verdad?. La cuestión es que esta entrada comenzó a gestarse debido a una situación en la que había que tomar una decisión ante una oportunidad que surge sin haberla buscado, pero que seguro podía resultar beneficiosa para mejorar el juego de la persona implicada. Sin embargo, las dudas iniciales de si seré capaz o no de sacarlo adelante, casi hacen que la aventura termine antes de empezar y lo cierto es que aún está arrancando. Pensándolo más tarde, me pareció una buena opción escribir sobre ello y mostrar  algunos argumentos que puedan ayudar a tomar una decisión lo mas adecuada posible. No pretende ser una charla motivacional aunque sí que podría tomarse como tal.


Es frecuente, demasiado diría yo, que equipos deportivos de diferentes disciplinas fichen a jugadores cada vez más jóvenes. Jugadores que ven como su vida cambia literalmente de la noche a la mañana: nuevas amistades, domicilio, compañeros, entrenadores... en ocasiones lejos del hogar. Muchas veces, la madurez del implicado no es la adecuada para lidiar con la situación y se ve desbordado por ella. La situación a la que me refiero no es una de éstas, es más de andar por casa y con sus circunstancias particulares, pero los miedos y dudas que surgen pueden perfectamente extrapolarse. El caso es que surgió la oportunidad de entrenar con chicos de dos categorías superiores e intentamos animar al jugador procurando hacerle ver que era una ocasión fantástica para él que no debía desaprovechar. Partimos de que es una actividad que le apasiona, así que como otras veces, lo animamos a intentarlo y sobre todo a disfrutarlo. Si sale bien o no, de momento, es secundario.

En una entrevista a Iván Raña para la revista Triatlón, le preguntaban: "¿qué es lo que cambiarías de tu carrera si pudieras volver atrás? Iván responde que hay cosas que sólo ves con el tiempo, que quizás antes escuchaba menos y que ahora me detengo a escuchar más a los que tienen más experiencia, no vayan a saber lo que voy aprender yo dentro de dos años"

Una de las cosas que intento transmitir a mis alumnos es que no pierden nada por escuchar a los que tienen más experiencia. Luego, cuando tomen su propia decisión, podrán hacerlo con algún punto de vista más a tener en cuenta en el que quizá no hubieran caído y el riesgo de equivocarse se reduce. Es un lujo poder aprender hoy lo que no te tocaba hasta dentro de dos o tres años. Decir que sí a ello denota interés, actitud y pasión por lo que haces. Vas a poder contar con recursos que crees que no están a tu alcance por juventud o inexperiencia, aunque confiando en tus posibilidades seguro que puedes conseguirlo. Y no, no se trata de acortar plazos en el proceso de aprendizaje, sino de ampliar el bagaje en cuanto a experiencia deportiva y social, experiencia que enriquezca un poco más el día a día y con el tiempo nos haga mejores. Cuando piensas a largo plazo, lo que el futuro te deparará no depende del futuro, sino de las decisiones que tomes hoy.

Aprender, mejorar... tiene que ser un reto que te saque de tu zona de confort y te obligue a hacer cosas para las que quizá no estés todavía preparado pero que con trabajo y dedicación te deje en el cuerpo la sensación de que estás cerca de conseguirlo, que es cuestión de ganas y de tiempo. Tiempo que es diferente para cada uno, pues no todos tenemos el mismo ritmo de aprendizaje ni tampoco las mismas ganas de aprender. No puedes pensar que ya lo haces todo lo suficientemente bien como para no tener que esforzarte en hacerlo un poquito mejor.

No tengas miedo a fallar. Sólo fallan los que lo intentan. No debes tener miedo a cometer errores, sino que debes tenerle miedo a saber que los has cometido y reincidir en ellos sin ponerle solución.
No tengas miedo a hacer el ridículo porque ello aumenta el amor propio y eleva la autoestima lo que se traduce en un afianzamiento de la confianza en uno mismo y con ello la confianza del equipo en ti. No dudes de aquello que sabes con certeza que sabes hacer. Puede que hoy no te salga, pero debes saber que para que haya días buenos es necesario que haya también días malos. No tengas miedo a perder, sino a no haber competido lo suficiente. Todo esto  no quiere decir que debamos volvernos egoístas y nos juguemos el trabajo de todo el equipo en jugadas sin sentido ni beneficio alguno.

Las victorias y las derrotas nos enseñan. Ambas. Yo creo que más las derrotas porque nos hacen "reflexionar" sobre aquello que hemos hecho mal para poder mejorarlo la próxima vez. Y no debes esperar, no lo dejes para más adelante, ponle freno cuanto antes y avanza al siguiente nivel. En las victorias, sin embargo, tendemos a pensar en aquello que hemos hecho bien pero que quizás podíamos  haber hecho mejor y al final sacamos menos conclusiones.
En ambos casos, disfrútalas como se merecen y nunca te quedes sólo con lo bueno de la victoria ni tampoco sólo con lo malo de la derrota. Como dice Fito: "ni del todo negro ni del todo blanco, entre los extremos siempre hay más espacio". De todo se aprende. En ocasiones, tanto en un caso como en el otro, a pesar de saber que hemos competido bien tendemos a buscar motivos donde tal vez la única explicación es que el rival ha sido mejor en ciertos aspectos del juego. Si es así, si sabes que has estado bien pero otros han sido mejores, acéptalo sin más. Relájate, disfruta y siéntete satisfecho... pero tampoco demasiado. Mañana será otro día.

Y sobre todo nunca digas lo dejo sin haberlo intentado antes. Y la simple, y difícil al mismo tiempo, decisión de intentarlo, ya te hace mejor jugador porque has dado un paso adelante, has tomado la decisión de avanzar.


Todo entrenador tiene que ser consciente que en un equipo va a tener 3 o 4 jugadores a los que no les gusta el deporte que practican y que lo hacen porque se les da bien y se ganan la vida con ello, 3 o 4 a los que sí les gusta y otros 3 o 4  a los que les apasiona. La diferencia entre todos ellos la marca el "talento" y sobre todo el "talante" (en una ocasión que salí a correr con los "veteranos", entre los cuales me incluyo, terminamos no recuerdo por qué razón, hablando del talento y el talante. Esa vez creo que aceptamos talante como la manera de hacer frente a las cosas, de la actitud con que se afrontan los retos o simplemente las situaciones cotidianas) Entendemos talante como las ganas de trabajar para llegar a ser lo mejores que se pueda. Hablamos de la actitud y compromiso necesarios para llevar a cabo una tarea digamos que con cierto grado de éxito. El talento, si es enorme, puede llegar a suplir en parte el trabajo necesario. Pero lo que no puede suplir es la función que te va a permitir ayudar al equipo en aquello que necesite en cada momento porque vas a estar mejor preparado para todos los aspectos del juego. El talento no hace eso, no abarca diferentes facetas ni consigue que seas un jugador completo. Alex Mumbrú,  gran jugador y entrenador novel del Bilbao Basket, habla así en una entrevista en Marca ayer sábado. A la pregunta de ¿qué no soporta de un jugador? responde lo siguiente: "no aguanto que sean vagos. Hay jugadores con mucho talento y otros con menos. Pero el talento empieza a funcionar como un elemento diferenciador cuando los dos jugadores van al cien por cien. Entonces gana el talento. Pero hay veces que un jugador que no tiene tanto talento se impone por ganas al jugador con talento que no ejerce". El talento es una capacidad y una responsabilidad que hay que demostrar.

En categorías inferiores sobre todo, se tiende a evaluar la actuación personal en base a los puntos que se meten, no se tienen en cuenta otros aspectos del juego. No hace mucho, saliendo de un partido que habíamos ganado con solvencia gracias a la labor grupal del equipo, unos padres (y con padres me refiero a ambos, al padre y a la madre) "reprochaban" a su hijo que no había metido ningún punto y que esa situación solía repetirse. Es cierto, el talento de este chico no reside en el aspecto anotador. Sin embargo, no fueron capaces de ver que todo el trabajo que lleva realizado esta temporada le ha hecho mejor jugador en otros aspectos injustamente valorados. A mi parecer hizo uno de los mejores partidos que le recuerdo en cuanto a pérdidas de balón, rebotes y labores defensivas; anticipándose en acciones que permitieron recuperar balones y lanzar rápidos contraataques. Cero puntos significaron esta vez un aumento de la autoconfianza que se transmite a la confianza que el equipo deposita en ti.


"Me dí cuenta tarde que te perdí por pensar que te tenía". Es un extracto de una canción de Fito y Fitipaldis titulada "Donde todo empieza". Aplicada al tema de hoy creo que podría explicarse de la siguiente manera: "nunca des por hecho que eres tan bueno como para no tener que trabajar, porque para entonces ya será tarde. Las oportunidades son para aquellos que las quieren".
Y para todos los que pensáis que alguien es tan bueno que parece no esforzarse en lo que hace, es que no sois capaces de ver todo el trabajo que hay detrás. Y lo hay. Los mejores no lo son por casualidad. Todo empieza en el trabajo. Cuanto mejor quieras ser, más has de trabajar. Y cuando algo falla se vuelve a donde todo empezó y se trabaja más.



Se ve que en este caso el talento no era suficiente. Quizá el de poco talento era el entrenador. En esa habitación soñó tan alto y luego trabajó tan duro que seguro llegó más lejos de lo que había esperado. De todos modos sólo es una historia. Una buena historia. De ti depende creértela o no.

Postdata:
Jim Jones, primer entrenador de Larry Bird habla así de él: "tenía el pelo blanco y era pequeñito, tendría ocho años. Callado, muy callado y tímido, aún es bastante tímido. Al principio no era fuerte ni rápido, pero a menudo ves a chicos como Larry. No era lo bastante rápido, no podía saltar pero comprendía el juego y eso es lo básico. Por eso yo nunca dejaría de creer en un chico hasta que él no me diga que no puede más, porque si te esfuerzas al máximo y quieres mejorar, puedes lograrlo".


ESFUÉRZATE SIEMPRE EN DAR LO MEJOR DE TI MISMO


domingo, 25 de noviembre de 2018

ACTITUD CON FUNDAMENTOS

Dentro de poco hará un año de la publicación de una entrada que lleva por título "El compromiso en los deportes colectivos". El motivo de la misma fue comprobar como ese compromiso y el esfuerzo y actitud necesarios para mantenerlo, se perdían. Eso, y no ser capaz de saber como podemos dejar de esforzarnos por ser mejores en algo que se supone nos gusta y a algunos, incluso les apasiona.


A día de hoy, casi un año después, una serie de situaciones hace que me vuelva a plantear el tema porque creo que el problema, en poco o nada ha cambiado. Como tanto oímos decir a los políticos en este país, el compromiso ni está ni se le espera. Por supuesto que las cosas pueden salir mal en ocasiones. Tenemos derecho a cometer errores, es más, debemos cometerlos porque es indicativo de que se intentan las cosas y no debemos tener miedo a fallar. Lo que no es de recibo es que esos errores se vuelvan repetitivos porque es indicativo de que no se está trabajando bien y demuestra falta de interés y de actitud. La actitud es la manera en que te enfrentas a las cosas, y tanto en la victoria como en la derrota, ésta ha de ser la misma. No cambia. Lo único que cambia es el resultado. Con ello no quiero decir que una buena predisposición te asegure la victoria pero ayuda, y mucho. ¿Sabéis a que más ayuda?. A irse para casa con la satisfacción de haber hecho las cosas bien, a haber competido o entrenado de la mejor manera posible y a mantener la motivación e ilusión necesarias para intentar hacerlo mejor la próxima vez. Una buena actitud mantiene la llama viva. En el polo opuesto, podemos ver que incluso a veces jugando mal y con una actitud nefasta, se gana. Pero no me parece éste el camino más adecuado. Con el tiempo ¿a dónde nos lleva?. Hay una persona que ante la mala marcha de su equipo luego de una gran racha de victorias comenta: "hace tres meses me di cuenta que algo pasaba. ganábamos jugando mal".

Si me seguís u ojeáis el blog un poco, comprobaréis que varias de las últimas publicaciones guardan relación con el baloncesto. ¿Casualidad?. Pues no. Son muchas horas de "chupar" grada en partidos y entrenamientos de mi hijo, cosa que tengo que reconocer que me encanta y disfruto casi siempre. Puedes ver la evolución de los chavales, comportamientos, conductas, diversión, actitudes. El baloncesto, digamos que se ha convertido en el medio a través del cual expreso todo aquello que voy observando.  

La última entrada, sin ir más lejos, versa sobre dos libros que narran la experiencia de los jugadores que los publican: "Cuando éramos los mejores bajo el aro". Durante la redacción de ésta, di con un par de vídeos muy interesantes. De uno de ellos, comencé a editar pequeños fragmentos que fui enviando al grupo de whatsApp que compartimos padres y jugadores. Mientras hacía esto, una de esas situaciones a las que hacía referencia anteriormente, me animó a escribir y utilizar esos fragmentos para transmitir mejor el pequeño análisis posterior de cada uno dando mi opinión o visión de las cosas. La idea es que visionéis el fragmento primero y continuéis leyendo después.

                                          

Impresionante!. Finales de los años 60, población de 2000 habitantes, 9 canchas de baloncesto. "Jugábamos al baloncesto, al fútbol y otros deportes, pero con la edad elegí el baloncesto...". Y su verdadera pasión es el béisbol!.
Hay una persona con la que me encanta hablar a menudo de todo, pero especialmente de deporte. Cuando echa la vista atrás recuerda que en "nuestra época" jugábamos a todo, y ese jugar a todo hacía que fueras bueno en casi todo. Me dice que ahora los niños tienen muchas actividades y luego un deporte. Un deporte en el que quizá sobresalga pero que de alguna manera lo "incapacita" para el resto. ¿Especialización temprana sin pretenderlo?. Que importante ese amplio bagaje deportivo que te permite escoger después aquello que más te guste o  simplemente aquello en lo que sobresalgas un poco más. El caso, es que hagas lo hagas, has de hacerlo con pasión y determinación, no importa si al principio no eres fuerte, rápido o habilidoso. Si te esfuerzas al máximo y quieres mejorar, puedes lograrlo.



"Mi meta era ser tan bueno como yo pudiera ser, y por eso pasaba horas y horas perfeccionando mi juego...pasábamos horas practicando los fundamentos, como manejar el balón con las dos manos y tirando como es debido...él compartía el baloncesto, se ocupaba de la gente...le encantaba pasar".

La referencia a la hora de mejorar tienes que ser tú mismo, no valen las comparaciones con los demás. Tú no sabes el esfuerzo y dedicación que los demás ponen en la tarea y por tanto no sabes apreciarlo en la medida adecuada. Las cosas no salen de un día para otro, requieren de un esfuerzo que varía de unos a otros y porque entrenes tanto o más que el vecino quizá no llegues a su nivel. Por eso tienes que ser lo mejor que puedas ser tú en cada momento y según las circunstancias. Aportar tu granito de arena. Esa es la medida. Llegados a este punto, el "dominio" de los fundamentos básicos necesarios para poder desarrollar la tarea es fundamental. Si no lo hago, me fallo a mí mismo y por extensión al equipo que confía en mí y me hace partícipe, con su juego, del objetivo colectivo que no es otro que el competir en la medida de nuestras posibilidades.


"Los aficionados adoraban a Larry. No sólo encestaba y asistía. Jugaba duro, se arrojaba al suelo, reboteaba muy bien, hacía todo eso que deseas que haga tu mejor jugador".

El mejor jugador hace todo aquello que como aficionado quieres que haga tu mejor jugador. Era tal su manera de entender el juego y de entender las necesidades que el equipo esperaba de él en cada momento que simplemente lo hacía. Y con su ejemplo hacía partícipes a los demás y al equipo más fuerte. Que bonita manera de liderar.

                                          

"Daba igual contra quién jugara, su juego siempre estaba a este nivel. Y eso dicta el nivel al que el equipo debe jugar...Para Larry todo era el equipo, ganar y jugar juntos, y por muy bueno que él fuera, sabía que no podía ganar por si solo, lo sabía desde el colegio..."

¿Quién dijo eso de la unión hace la fuerza?. Cuando te decides por un deporte colectivo, la fuerza del equipo viene derivada de la suma de las individualidades. No importas tú, sino la aportación que puedas hacer cuando el equipo lo necesite y de la manera en que lo necesite y para ello tienes que estar preparado siempre. Alucino con aquellos jugadores que no paran de quejarse porque no juegan lo suficiente, como si "jugar" fuera la única razón por la que están en el equipo. No es tu tiro, es nuestro tiro. No importa que seas el mejor. Y si lo eres, no olvides que eres uno más.

                                         

"Con todo el respeto a Michael Jordan, el mejor de la historia y el más espectacular, vi a Larry hacer algo que Magic también podía hacer pero no Michael, y es dominar un partido sin encestar..."


Al hilo del fragmento anterior, lo que importa no eres tú sino lo que puedas aportar al colectivo. Kemba Walker, base de los Charlotte Hornets, metió 60 puntos recientemente contra Philadelphia. Perdieron el partido. El entrenador de los Sixers dijo que lo habían intentado todo y que no habían podido con él. Walker dijo que estaba decepcionado y que todo habría sido mejor con una victoria. Quizá, sólo quizá, lo que el equipo necesitaba de él era otra cosa. 
Yo sí tuve la fortuna de ver a un jugador dominar un partido encestando tan sólo dos puntos. Hace dos  o tres temporadas Adrián Laso, pívot de Clavijo Logroño, venía de una temporada en blanco por una lesión de rodilla. En partido de LEB Oro contra Leyma Coruña dió lo que para mí fue un recital de baloncesto. Dos puntos. MVP del partido. Victoria. Algo haría bien.


"En mi época había mejores tiradores, se movía mejor el balón y el juego se basaba más en los fundamentos...Hoy todo es más grande, fuerte, atlético...pero sigue siendo baloncesto...Hoy se basa todo más en el uno contra uno, hay talentos magníficos que tienen una mentalidad anotadora...En nuestra época, si no anotabas tenías que rebotear y asistir todo lo posible"

En este pequeño fragmento dice que los jugadores de ahora no tiran tan bien como los de antes porque las defensas son mejores y más duras, pero también dice que la línea de tiros libres sigue a la misma distancia y las estadísticas hablan por sí solas, antes metían más. También dice que en su época se basaba todo más en los fundamentos para lo que se pasaba horas y horas perfeccionando sus aptitudes; manejando el balón con las dos manos, tirando como es debido...Que análisis más simple. Sigue siendo baloncesto. Y el dominio de los fundamentos es...fundamental.

En una ocasión creo recordar que dije que los deportes, colectivos o no, se asientan en cinco pilares básicos: Actitud, Concentración, Intensidad, Compromiso y Creatividad. Todos y cada uno de ellos se sustentan a base de esfuerzo, dedicación, solidaridad, trabajo en equipo, perseverancia, constancia, tener una gran ética de trabajo... Aquella persona que había notado tres meses atrás que algo pasaba porque ganaban jugando mal, dió un motivo para ello: "se habían vuelto egoístas". Y en un equipo no hay lugar para el egoísmo, nadie puede ganar solo. Kemba Walker, apunta: si no anoto tengo que rebotear y asistir todo lo posible

Después de todo esto aún hay alguien que todavía piense que sólo estamos hablando de baloncesto. Hablamos de deporte y de la vida. La actitud es el reflejo de lo que se ve (en este apartado los papis tenemos que dar ejemplo),  y la manera de enfrentarnos a lo que nos toca vivir, Y siempre ha de ser positiva, valiente y decidida. Y sí, en ocasiones va a ser muy complicado que así sea. Pero la actitud no debiera cambiar, tiene que ser siempre la misma. Lo que cambia son los recursos con los que  te enfrentas a las circunstancias que van surgiendo, y eso te lo proporciona la experiencia y el trabajo diario.

Hace poco me enteré de un chaval que estaba castigado sin ir a entrenar por no esforzarse lo necesario en los estudios. Me consta que es un caso de actitud, no de capacidad. Yo no soy muy partidario de castigar a los chavales sin ir a entrenar o sin jugar un partido. Creo que lo necesitan por muchas buenas razones. Pienso que hay otras maneras de castigarlos que precisamente son un impedimento para que los niños hagan más deporte. Me refiero a la época tecnológica en que vivimos. Prefiero castigar sin Xbox, Play, Tablet y demás (ahora parece que hay que castigarlos con que salgan a la calle si no más de uno no se mueve de casa). Si este tipo de castigo, o cualquier otro,  no funciona, podemos utilizar el dejar de entrenar como último recurso, y si la cosa mejora estamos de enhorabuena, quiere decir que el deporte le importa.

Y ya para terminar, no podía dejar pasar la ocasión de meter la anécdota personal de turno. Cuando iba a EGB, sexto o séptimo, había una profesora (esto que voy a contar que no salga de aquí. Yo doy clase en el cole de mi infancia y esa profesora fue  compañera mía unos años) que me amenazó con no dejarme ir a las carreras sino mejoraba mi rendimiento y supongo también mi comportamiento (no recuerdo yo portarme mal en el cole) con el cole cuando el deporte escolar todavía era escolar. A mí se me empezaba a dar bien lo de correr y os aseguro que la odié un montón. Sin embargo, tengo que darle las gracias porque hizo que me pusiera las pilas. Pude odiarla un poco más pero lo que descubrí fue que más grande que todo el odio que pudiera tener hacia ella, lo era el amor que sentía hacia el atletismo. Las cosas no me han ido mal desde entonces.

Postdata: tenía la entrada lista para publicar pero ayer por la tarde me acerqué al pabellón a ver el partido del senior del CB Noia de 1ª Divisón contra el Obradoiro. Al terminar, la persona con la que decía anteriormente que hablo sobre todo de deporte, me pregunta qué tal y qué jugador me había gustado. Le contesto que sin lugar a dudas el número 7. Coincidimos. El más bajo del equipo, el menos atlético, probablemente las razones que utilizan muchos entrenadores para descartar jugadores, las limitaciones físicas. Pero chico!, que actitud y que fundamentos!. Baloncesto sencillo y espectacular por lo simple del mismo. Ya es hora de que apostemos por los buenos, porque los buenos siempre ganan.


POR UNA BUENA ACTITUD EN EL DEPORTE Y EN LA VIDA



Vídeo completo en Informe Robinson: PALABRA DE LARRY BIRD

sábado, 20 de octubre de 2018

CUANDO ÉRAMOS LOS MEJORES BAJO EL ARO

"Cuando era niño, la única cosa que me importaba era ganar a mis hermanos. Mark y Mike eran mayores que yo, y por lo tanto más grandes, más fuertes y mejores"..."quería ganarles, más que nada, más que a nadie. Pero aún no había conocido a Magic. Cuando lo hice, era a él al único al que tenía que derrotar"..."yo profesaba un respeto enorme por Magic, más que por cualquier otra persona con la que haya competido. Desde la primera vez que le vi, me di cuenta de que veía el juego de la misma forma que yo. Todo consiste en competir, y eso es lo que ambos compartíamos. Eso fue lo que nos hizo destacar"..."a los dos nos encantaba pasar y mantener a nuestros compañeros involucrados en el juego. No era nuestra prioridad meter 50 puntos, aunque habríamos podido hacerlo fácilmente cuando estábamos en nuestro mejor momento"..."mantuvimos una lucha infernal persiguiendo el mismo objetivo durante más de doce años, y durante todo ese tiempo el respeto estuvo siempre presente".


"Mi entrenador en el instituto, George Fox, solía decirme que no diese mi talento por sentado. Eres especial, Earvin, decía. Pero no puedes dejar de trabajar duro. No olvides esto: existe alguien ahí fuera con tu mismo talento y que está trabajando igual de duro. Quizá más aún"..."pensaba para mis adentros: me gustaría conocer a ese tío, porque nunca lo he visto"..."eso cambió el día de 1978 en el que entré en un pabellón de Lexington, Kentucky, y vi a Larry Bird por primera vez. Entonces supe que aquel era el tipo al que se refería el entrenador Fox. Larry era un tipo especial. No hablaba demasiado y estaba siempre ensimismado. Pero, amigos, sabía jugar al baloncesto".


Los párrafos anteriores son extractos sacados de la introducción con la que comienza un libro, "Cuando éramos los Mejores",  al que hacía ya bastante tiempo le había echado el ojo. Un libro que narra el paso por las canchas y la vida de dos de los más grandes jugadores de baloncesto de la historia. Dos jugadores que marcaron una época, que hicieron HISTORIA con mayúsculas. Que impulsaron la NBA a cotas nunca vistas y mostraron el camino a seguir  para que ésta sea considerada hoy como la mejor liga del mundo y el sueño de casi todo jugador...excepto Sergio Llull (siempre ha dicho que su sueño es jugar en el Real Madrid). Es la historia de una rivalidad entre dos equipos (si fichabas por uno de los equipos tenías que odiar al otro) que se repartieron los campeonatos en la década de los ochenta, personificada en la figura de dos jugadores irrepetibles cuya mayor obsesión era descubrir como podían hacer para mejorar y superar al otro. Dos jugadores que vieron como sus carreras se entrelazaban, pues a pesar de ser diferentes en carácter y personalidad, compartían el amor por el juego, la pasión por competir y reconocían y admiraban (en secreto) el juego del otro:

"¿Has visto que Magic dió 21 asistencias?, le preguntó en una ocasión su compañero Chris Ford. Bird no contestó, pero ya estaba al tanto de los números de Magic. Era lo primero que había mirado por la mañana. Tenía la vista puesta en él, admite Bird...a cuatro mil quinientos kilómetros de distancia, Magic se levantaba todas las mañanas, se preparaba un zumo de naranja, abría el periódico y miraba a ver que habían hecho Bird y los Celtics la noche antes. Contaba laboriosamente no solo los puntos de su rival, sino también las asistencias. Cuando empezaron a aumentar, cuenta, supe que estaba haciendo lo que le corresponde: hacer mejores a sus compañeros"...

Dos jugadores, uno blanco y otro negro, cuando ser negro aún era casi pecado y había equipos que todavía se consideraban de blancos:

"Larry era un tipo dominador, extremadamente inteligente y blanco; Magic era dominador, extremadamente inteligente y negro. Eso no le importaba nada a los entrenadores o los jugadores, pero sí al público. Larry despertaba admiración y conseguía seguidores entre los blancos; Magic hacía lo propio entre los negros. Y por eso surgió cierta animosidad entre los dos grupos cuando Celtics y Lakers se enfrentaban"...
"la llegada de Bird y Magic ayudó a disipar ideas falsas en ambos extremos del espectro racial"..."en Los Ángeles, Magic frecuentaba la barbería Morningside...se quedó sorprendido al escuchar a los -mayores- hablar sobre Bird...lo reconozco, el chico sabe jugar (dijo su peluquero). Ya te lo dije la última vez que estuve aquí (contestó Magic). Es verdad -replicó el barbero-. Pero no te lo compré hasta que lo vi en las Finales contra los Rockets. ¡Que espectáculo! A su lado, Moses Malone parecía malo"...Poco después de esa jugada, los chicos negros comenzaron a aparecer en los playgrounds con la camiseta con el número 33 de Bird. Magic se quedó pasmado la primera vez que lo vió, sobre todo porque fue en una cancha de cemento de Los Ángeles"...
"Cuando Magic Johnson aterrizó en el aeropuerto Logan de Boston para el primer partido de play-off contra los Celtics, un anciano afroamericano le siguió y le extendió la mano. Vas a ganar a esos Celtics, le dijo. ¿De dónde es usted? (le preguntó Magic). Soy de Boston (contestó el hombre). Pensaba que todo el mundo en Boston era de los Celtics (dijo Magic). Hijo, soy negro.¿Por qué iba a animar a esos chicos blancos?"...
"Bird no era muy consciente del trasfondo racial. A él no le preocupaba de qué color fueses mientras cortases hacia el lado correcto, controlases  a tu hombre y te lanzases a por los balones divididos. Era un adalid de la igualdad de oportunidades: tanto daba si eras blanco o negro, iba a ir a por ti si no lo dabas todo"...
"En mis giras alrededor del país siempre me reciben afectuosamente, especialmente en Boston. La gente dice a sus hijos, - tú te lo perdiste. Larry y este tío armaban un espectáculo. Le odiábamos, pero también le repetábamos"...

Tengo que reconocer que siempre he sido más de los Lakers que de los Celtics, pero eso no me ha impedido ser de Bird y su manera de entender el juego. De alguna manera fue un adelantado a su tiempo y ya entonces él hacía las cosas que ahora se entienden como baloncesto moderno y donde nadie sabe realmente la posición que ocupa en la cancha. Vivimos una época en la que los pívots son grandes tiradores de tres, viven lejos del aro. Los aleros juegan en el poste, tienen que reinventarse. Los equipos, una vez miras la estadística, tiran más de tres que de dos pero los porcentajes dejan mucho que desear la mayoría de las veces. Vivimos por el triple que cuenta más, pero lo malo es que también morimos, en muchas ocasiones, por él (los Lakers de Lebron debutaron esta noche con derrota, como siempre que Lebron debuta en un nuevo equipo. Si nos atenemos a que jugó las últimas ocho Finales de la NBA, no es un mal comienzo, sigue la costumbre. El primer triple del equipo llegó en el tercer cuarto. Hasta entonces llevaban 0/15. ¿Conclusión?). Esta temporada, en el circuito Movistar de pretemporada, se ha hecho el experimento de ampliar la pista un metro a cada lado porque ya no se cabe. La línea de tres está cada vez más lejos. Esta reconversión ha venido por exigencias del juego, que ha cambiado debido a la irrupción de equipos como los Warriors o los Rockets, los cuales buscan posesiones rápidas y tiros lejanos. En ese tipo de juego los jugadores grandes no tienen cabida a no ser que se reinventen. Bird, sin embargo, hacía de todo por necesidades del equipo, no del juego. ¿Qué necesita el equipo hoy de mí?. Tanto Bird como Magic ponían su talento a disposición del colectivo. Cuenta una anécdota durante un partido en el que Kevin McHale estaba que se salía e iba camino de batir el récord de anotación de la franquicia. Ese día, como siempre, Bird dejó el ego en el vestuario y se hinchó a dar asistencias y coger rebotes. Mantener a los compañeros involucrados en el juego lo llama Bird en la introducción. Hacer equipo lo llamo yo. Michael Jordan lo explica perfectamente: 

"Larry era un tema de debate. De hecho aún lo es. la gente me pregunta siempre  quiénes son para mí los cinco mejores jugadores de la historia, y cuando empiezo nombrando a Larry me interrumpen y dicen: ¿Estás de broma o qué?. ¿No puede compararse con Lebron James!. Y yo les contesto: No lo pilláis. Larry es mucho mejor que cualquier otro alero de la historia y, para ser sincero, aún no tengo claro si era alero o ala-pívot. En cualquier caso, para apreciar por completo a Bird hay que entender de baloncesto...no saltaba por encima de la canasta, no machacaba por encima de nadie, no era rápido. Por eso algunos no pueden apreciar el valor de su juego. Si entras en el Madison Square Garden, la meca del baloncesto, y preguntas ¿qué piensa usted del juego de Larry Bird?, la respuesta será que- Era un gran jugador porque hacía de todo en la pista-".

La gran rivalidad entre Magic y Bird comenzó en la final universitaria de la NCAA del año 79 entre Indiana State y Michigán State que caería del lado de Magic. Continuaría al año siguiente ya en la NBA, donde al principio los enfrentamientos entre Lakers y Celtics se reducían, por decirlo de algún modo, a la "guerra" entre ambos. Sin embargo, esta rivalidad no lo fue al principio, pues irónicamente comenzaron jugando juntos.

"Lexington, Kentucky. Abril de 1978. El lanzamiento salió despedido del aro, pero Larry Bird, cartografiando el vuelo del balón, capturó el rebote y avanzó sin vacilar, girando la cabeza como si examinase sus opciones. Earvin Johnson Jr, ya había comenzado a correr hacia la canasta rival cuando el balón todavía estaba en el aire. Sólo había jugado con Bird durante esos seis dás, en un combinado de estrellas universitarias que disputaban una competición internacional con formato de liguilla, pero ya tenía claro que Bird era el mejor reboteador del equipo. Bird ocupó el carril central y Magic se situó en el lado derecho y pidió el balón, pero el alero miro a otro lado, como si tuviese asuntos más perentorios en otro sitio. Durante un instante Magic se sintió frustrado: Este tío no me la dará, murmuró. Pero entonces llegó: un misil por detrás de la espalda que aterrizó directamente en la palma de la mano derecha de Magic. El balón se quedó allí justo el tiempo suficiente para que Johnson desarmase al jugador que le defendía, Andrei Lapatov, con un crossover y se lo devolviese a Bird con un pase sin mirar por encima del hombro. La estrella de Indiana State apenas dejó que se alineasen las costuras antes de devolver el balón con un toque a Magic, sin dejar margen de reacción al abrumado defensor soviético. Cuando Johnson anotó la bandeja, el público del Rupp Arena, en Lexington, Kentucky, rugió con deleite...Johnson no conocía a Bird y se quedó impactado por lo buen pasador que era. Fueron tres segundos increíbles , cuenta Magic. ¡Bum, bum, bum! Pensé: ¡Dios, me encanta jugar con este tío!. Y créeme, al público también le encantaba".

Quizá el "Showtime" comenzara aquí...

También he de reconocer que en estos momentos soy más de los Celtics por influencia del peque de la casa. Que de peque ya no tiene nada y es un gran fan de Boston; de Irving, de Hayward, de Tatum... pero sobre todo de Larry Bird.


Tardé en hacerme con el libro. Bastante más de lo que tardé en leerlo porque es muy fácil y ameno de hacerlo. Tiempo después, otro crack del baloncesto sacaba a la luz su primer libro como autor titulado "Bajo el aro. Aprender del éxito y del fracaso" . Hablamos de Pau Gasol. Pedazo de deportista al que admirar y del que ya publicamos una entrada titulada: "Pau Gasol: Liderar con el ejemplo". En ella reproducimos un artículo de Pau para El País Semanal en el que ya deja ver pinceladas de lo que cuenta más detalladamente en el libro que acaba de publicar. En éste nos habla de los valores y principios que sus padres le inculcaron desde pequeño, los cuales le han llevado a conseguir las metas que se ha propuesto y a mantenerse en la élite del mejor baloncesto del mundo durante 17 temporadas y hasta que el cuerpo aguante. 


Es increíble que cuarenta años después de aquella final universitaria, Gasol, al escribir sobre su experiencia personal hable de los mismos valores que encumbraron a Bird y Magic. Cuenta que todo el mundo tiene una habilidad o talento para desarrollar una actividad pero que no es ésta la que te va llevar arriba y mantenerte ahí, sino saber que hacer con ella en cada momento y adaptarte a las necesidades. Es ese otro talento o habilidad, de la que muchos carecen, para hacer los sacrificios y esfuerzos necesarios cuando son necesarios la que te va a poner en el lugar que mereces (con ocasión del último Ironman de Hawai, leí unas palabras de Carlos David Prieto, entrenador de Javier Gómez Noya, en las que daba la clave de por qué Javi es uno de los mejores: siempre hace lo necesario, incluso cuando las ganas de hacerlo no acompañan). Actitud, ética de trabajo, compromiso, determinación, respeto. Cuenta Gasol que Kobe Bryant es uno de los mejores jugadores, sino el mejor, con el que ha tenido la suerte de jugar. Pero no lo es por su talento innato, sino por las innumerables horas de dedicación y esfuerzo que pone en ello. Siempre he dicho que para mí la suerte no existe, que hay que levantar el culo y salir a buscarla. Sin embargo, hay numerosos estudios que dicen que sí existe. También dicen que cuanto más trabajas, más suerte tienes. No sé que pensar, pero lo que sí tengo tengo claro es que todos aquellos que creen en la suerte no ven todo el gran trabajo que hay detrás del éxito.

"Bird se retiró a la casa de West Baden que acababa de construirse y que contaba con una pista de baloncesto reglamentaria. Añadió un tiro con paso hacia atrás a su arsenal ofensivo y lo perfeccionó haciendo 800 tiros al día. Buckner fue a visitarle aquel verano y aceptó participar en uno de sus entrenamientos matutinos. Se levantaron a las siete de la mañana, se calzaron las zapatillas y salieron a correr ocho kilómetros colina arriba. A Buckner le sorprendió lo duro que era el recorrido que hacía Bird, casi todo cuesta arriba, y fue andando a partir de la mitad. Bird no era muy veloz, pero tenía las piernas largas y la mirada de determinación de un atleta con ganas de revancha. Buckner y él no hablaron sobre la paliza de los Bucks, pero la insatisfacción de Bird estaba implícita en la intensidad de sus entrenamientos. Tras la carrera, Bird se subía a la bicicleta y pedaleaba 30 kilómetros por el condado. Después, mientras el sol estaba en todo lo alto, se pasaba una hora y media lanzando quinientos tiros, y otros quinientos libres".

Gasol dedica una parte del libro a analizar el papel de líder. Dice que los hay de dos tipos: de acción y emocionales. Los primeros son un ejemplo de tesón y entrega en la pista y con sus acciones logran motivar a sus compañeros. Los segundos motivan más con la palabra. Ambos tipos de líderes buscan llevar a sus compañeros allí donde quieren ir, e incluso en ocasiones adonde no. Buscan el compromiso haciéndolos partícipes de la misión u objetivo colectivo que se hayan marcado e intentan que desarrollen todo su potencial para que se sientan parte del todo logrando que pongan sus habilidades individuales al servicio de las  necesidades colectivas. Todos los jugadores son importantes. El equipo gana o pierde unido. No dependemos de nadie y dependemos de todos. Tanto Bird como Magic eran dos líderes natos que supieron sacar lo mejor de sí mismos y de sus compañeros. Desde la acción y desde la palabra cada uno a su manera. Magic era más extrovertido, siempre chocando manos, sonriendo. Bird era más inexpresivo, parco en sus palabras, directo. Bird diría: "¡juega bien o no juegues!".

Si os decidís a leer el libro, os daréis cuenta que siempre hablan de juego. A pesar de ser la liga más feroz del mundo y los competidores más grandes que te puedas encontrar ven el baloncesto como un juego al que jugar y al que ganar, por supuesto. Hay una película de Clint Eastwood, me encanta Clint Eastwood, titulada Golpe de Efecto. Hace el papel de ojeador de un equipo de béisbol. Un ojeador de los de antes, de los de ir a ver jugar al chaval y observar como se desenvuelve en la competición. Nada de tecnología, ordenadores, velocidades de la pelota, biomecánica del movimiento, estadísticas, etc.. El caso es que comienza a tener  problemas de visión y no puede realizar su labor todo lo bien que debiera, por lo que le acompaña su hija con la que no mantiene buena relación por cabezonería de él. El equipo para el que trabaja quiere jubilarlo. El director de fichajes quiere a un bateador que promete, con unas estadísticas en ligas menores extraordinarias, pero Clint no lo ve igual pues falla en las bolas curvas. Acaban fichándolo. Su hija descubre por casualidad a un lanzador (pitcher) mientras juega con su hermano al escuchar el sonido de la bola al impactar con el guante. Decide llevarlo a hacer una prueba y lo ponen a lanzar contra el gran fichaje. Se pone en el montículo y parece verse superado por la situación: el estadio, el equipo, directivos. La hija de Clint se acerca y le pregunta qué pasa, que si está nervioso. Respuesta: "no jefa, sólo es un juego"...estaba disfrutando del momento. El desenlace os lo podéis imaginar: el bateador no pilla ni una. Ni sabiendo lo que le van a lanzar.

Para todos aquellos que trabajan duro para conseguir sus sueños, para todos aquellos que tienen la valentía de al menos perseguirlos aunque tarden en llegar y para todos aquellos que se mantienen en la brecha día tras día, recordar que la verdadera recompensa está en el esfuerzo y no en el resultado. No buscamos partidos perfectos, sólo esfuerzos perfectos. Dar lo mejor de nosotros mismos cada noche de partido, cada entrenamiento, cada día que decimos hoy no voy y vamos, cada día que... Disfruta e intenta ser un poco mejor jugador y mejor persona cada día.

Si os habéis dado cuenta, el título de la entrada es una combinación perfecta de los títulos de ambos libros. Quizás he abusado un poco reproduciendo extractos del libro pero la historia no la cuento yo, lo hacen estos dos grandes deportistas. Espero que de este modo os entren ganas de leer un poco más. Para los que no, siempre os quedará Youtube.




¡Hoy es día de partido!.