viernes, 1 de octubre de 2021

ANIMA SANA IN CORPORE SANO

Iniciamos nuevo curso y retomamos el blog con una entrada que nace al final del anterior cuando todas aquellas fiestas de celebración, con todos aquellos chavales confinados en los hoteles de Mallorca y el repunte de los contagios por el cachondeo desmedido de unos cuantos.

Me decía un amigo que la música es a la mente lo que el deporte es al cuerpo. Razón no le falta, pero todos sabemos que la mente no puede separarse del cuerpo (así debieron entenderlo los de Asics cuyo acrónimo significa: Anima sana in corpore sano, mente sana en cuerpo sano) y es por ello que la música va muy unida también al deporte, consiguiendo en ocasiones sacar ese tan necesario plus de rendimiento en la actividad que estemos desarrollando. En cuanto a la dualidad mente-cuerpo, recomiendo la lectura de "Sócrates en bicicleta" de Guillaume Martin (ciclista profesional y doctorado en Filosofía) un libro destinado al público en general, para cuya lectura no hace falta ser ni deportista, ni filósofo, ni deportista-filósofo. O ciclósofo, como llama el autor a los protagonistas del libro.


En una entrada anterior decía que la cultura musical que tiene mi hijo nace a partir de las influencias que sus padres le hemos mostrado y que luego él ha ido ampliando a través de su experiencia y de sus propios gustos. Decía que esa enseñanza, ese aprendizaje, va en ambas direcciones y que nosotros también hemos recogido esa influencia suya para conocer y apreciar otros ámbitos de la música que creíamos más alejados a nuestros gustos. Un buen ejemplo de ello podría ser Extremoduro, que a mí personalmente nunca me había llamado la atención porque como dice Fito: "ni del todo negro, ni del todo blanco, entre los extremos siempre hay más espacio". Y yo nunca he sido de los duros sino que más bien he tirado a blandito. El caso es que, hacia el final de curso iba en coche oyendo varios temas y me paré a escuchar -algo que lamentablemente cada vez hacemos menos- las letras. Y si además de escuchar te paras a pensar en lo que escuchas y ves cada día; las noticias sobre la situación social y política, sobre la pandemia y sus repercusiones... las letras cobran sentido. Así que escuchas a Robe Iniesta de Extremoduro decir en La vereda de la puerta de atrás: 

"y muere gente a todas horas dentro de mi televisor, 
quiero oír alguna canción 
que no hable de sandeces y que diga que no sobra el amor
y que empiece en sí, no en no"
"Dices que a veces no comprendes qué dice mi voz
¿Cómo quieres que yo sepa lo que digo?"

Y luego viene Fito con "Nada de nada" y parece que enlaza con Robe con aquello de:

"De lo que me digas nada de nada
¿ cómo voy a entrar en razón
si nunca salgo de mi asombro
si cada vez que buscan la solución
es para cargarla sobre nuestros hombros?"

Sigue Fito con "Entre dos mares", preciosa canción que comienza así:

"No puedo concebir que tú seas tan idiota
el triunfo del poder siempre es una derrota
y te has quedao colgao y la verdad es otra
el mundo es de papel y con papel se compra...
Si no me gusta así tiro de la cadena"

Ojalá se pudiera tirar de la cadena y dejar ir por el retrete tanta mediocridad de unos pocos. Y sigues escuchando y viene Macaco con una versión fantástica de una fantástica canción del más que fantástico Sabina, Ganas de...

"Y la mentira vale más que la verdad
y la verdad es un castillo de arena
y por las autopistas de la libertad
nadie se atreve a conducir sin cadenas"

Lo cierto es que la vida no se para, siempre va hacia delante y lo que te pierdes no se recupera. Para algunos, incluso "por la calle pasa la vida como un huracán donde el hombre del traje gris saca un sucio calendario del bolsillo y grita: ¿quién me ha robado el mes de abril? Lo guardaba en el cajón donde guardo el corazón..." 
Abril, mayo, junio, julio... muchos meses robados ya, muchas vidas que se pararon a pesar de que la vida sigue. "Salir, beber, el rollo de siempre..." canta Extremoduro. Más de un año después y no aprendemos. "Hierven los clubs, y los adolescentes..." -canta Sabina- se van a Mallorca de fiestón de fin de curso, niños jugando a ser adultos con el permiso de los "adultos" que luego no dan su permiso para que guarden una cuarentena de una enfermedad que muestra síntomas entre la semana y los 14 días, una cuarentena cuyo objetivo es asegurar que uno está sano. Va en contra de sus derechos dicen. Y un juez, dicta sentencia alegando a esos derechos de unos pocos, coartando los mismos derechos de unos cuantos más a sentirse seguros, confirmándose más tarde positivos a todo tren. A todo ferry más bien, que la culpa fue del ferry de vuelta porque venían un poco apiñaditos. Yo creo que, como dice Jaime Urrutia: "la culpa fue del cha- cha-chá, sí fue del cha-cha-chá, que me volvió un caradura por la más pura casualidad"

El corazón, ese que el hombre del traje gris tenía guardado en el cajón, hay que sacarlo y darle vida, hay que "apretar el corazón y aflojar de la cabeza los tornillos" -Fito- para pensar un poquito más allá de mi ombligo. Claro que, "a veces he pensao pero me da agujetas" -Fito- 

Imanol Ibarrondo, coach deportivo, dice que la esencia del coaching se resume en dos palabras que son: consciencia y responsabilidad. Con ellas muy presentes y a través de conversaciones, que él llama "convers-acciones", se generan acciones con las cuales abrimos nuevas realidades y futuros posibles que no éramos capaces de ver ni de pensar antes. Por tanto, no demos por sentado que tenemos unos derechos porque podemos perderlos tan solo por pensar que los teníamos. No podemos olvidar que esos mismos derechos, van ligados a una serie de responsabilidades que también hay que ejercer. No podemos olvidar que ciertas conductas, no dan sentido a los derechos de los que disfrutamos.

All Star de la NBA del año 1997. Kobe Bryant es elegido en el quinteto titular del equipo del oeste en su seguna temporada en la liga. Kobe, con 19 años, está realizando un fantástico partido, a la altura de un gran Jordan ya con 35. Sin embargo, el último cuarto se lo pasa en el banquillo cuando tenía posibilidades de lograr el MVP del partido que finalmente va a parar a manos de Jordan. George Karl es el entrenador del combinado del oeste. Cuando le preguntan por la decisión de dejar a Bryant en el banquillo dice: "un partido de All Star es una mezcla de entusiasmo, fundamentos y entretenimiento. Y me ha parecido que nos estábamos pasando con la parte del entretenimiento". Respecto al enfrentamiento entre Bryant y Jordan también se expresó de la siguiente manera: "me resulta díficil visualizar un desafío individual. Es un deporte de equipo" Kobe había sido demasiado egoísta con su entusiasmo y fundamentos al enfrentarse a Jordan y no dejaba que los demás se divirtieran. En esa época era demasiado individualista. Tenía un talento innegable y una capacidad física y ética de trabajo que lo llevaron a niveles altísimos de juego, pero no los ponía a disposición del equipo y eso los perjudicaba. Nadie puede ganar siempre y menos hacerlo solo en un deporte colectivo. El talento no se puede frenar, pero lo que sí se puede es encauzarlo.


Kobe lo aceptó, aunque yo creo que no. Dijo que estar en el banquillo absorbiéndolo todo fue bueno, que el quería aprender y mejorar. De escucharlo, Imanol Ibarrondo le aconsejaría que no dijese mejorar, que eso lo dicen todos pero que no todos están dispuestos a pagar el precio que suponen la mejora y el aprendizaje. La historia dice que Kobe sí pagó, que se esforzó hasta el infinito y más allá para llegar a la cima de su deporte.

En España sabemos un rato largo en lo que a entretenimiento se refiere, lo cual no está mal. El entretenimiento y estar a gusto con uno mismo y los demás es muchas veces el germen de nuevas ideas y mejoras. Sin embargo, no ponerle freno a cierto tipo entretenimiento y encauzarlo hacia algo más sano es síntoma de dejadez y falta de empatía. Pero claro, enséñale tú lo que es sano y correcto a quien no está dispuesto a pagar el precio de aprender.

Dice Guillaume Martin, acerca de aquello de la dualidad cuerpo-mente, que el deporte le ayuda a pensar, y pensar le ayuda a relativizar los resultados conseguidos, tanto si son buenos como si no. Aquellos de Mallorca, sin saber si eran deportistas o filósofos, o las dos cosas, o bien pensaron poco o relativizaron demasiado. Quizá imbuidos por la dinámica de los acontecimientos siguieron a rajatabla aquello que dice la canción: "hoy puede ser un gran día, imposible de recuperar... duro, duro con él"  Lo que nos lleva a aquello otro que cantaba Alaska: "tengo el cuerpo muy mal, pero una gran vida social..." Yo creo que el contexto les llevó a una idea equivocada de lo que debe ser un gran día y para cuando quisieron darse cuenta ya era demasiado tarde pensando: "quisiera haber querido lo que no he sabido querer" -Fito- Esto es lo que yo quisiera haber querido creer, pero... Dice Guillaume que somos muy de poner etiquetas; fulanito es así, el otro de esa manera, que nos quejamos del deportista que no sabe decir dos frases seguidas pero luego en el terreno de juego lo que queremos es que la ponga en la escuadra, y para eso claro, sobran las palabras. El ser humano evoluciona y no se debe catalogar a nadie solo por lo que es sino también por lo que podría llegar a ser, "el ser humano se inventa cada día" -Sartre- Guillaume considera que tendemos a considerar a los deportistas personas poco inteligentes porque pensar no entra dentro de sus funciones de deportista, pero que olvidamos que también son seres humanos cuya vida no está resumida en el dorsal, que cuando se bajan de la bici también tienen que vivir y tienen pasiones más allá de la bicicleta. Hay un extracto del libro, cuando habla de los componentes sociales en el mundo del ciclismo que me gusta mucho y, que me perdone Guillaume, pero eso no es etiquetar, es hacer una categoría aparte!: "naturalmente, los componentes sociales entran en juego, y sin duda hay más hijos de agricultores que hijos de jefazos en la gran familia de la bicicleta. No voy a ocultar que también hay tipos sin interés. Y también, como en cualquier otro lugar, gilipollas: la gilipollez es, como sabemos, la cosa mejor repartida del mundo"
Si Charles Darwin viviera en estos tiempos estoy seguro que le daría una vuelta de tuerca a la teoría de la Selección Natural. Ya no sobreviven los más fuertes, sino los más gilipollas, que a fuerza de gilipolleces debilitan a los demás. Ya lo decía Forrest Gump: "tonto es el que hace tonterías" Mourinho, con el que no comulgo para nada, dijo en una ocasión que en un mundo de hipócritas él era el más grande porque no compensa ser correcto y buena persona. Razón no le falta. Hoy en día si eres correcto y buena persona te acaban tildando de gilipollas de todos modos. Bueno, bueno, bueno... vaya fiestón que nos perdimos en Mallorca por gilipollas, pensando que lo correcto era quedarse en casa.

"Es tan fácil perder
la vista como la mirada
si nadie nunca recordara
si todo hubiera sido nada...
¡Eh! Vosotros que me veis
decidme quién soy yo"

Como no, Fito, poniendo letra y música a aquello de que no nos definen nuestras palabras sino nuestras acciones, que no podemos apartar la vista para fingir que algo no ha pasado, que no está pasando todavía. Así que: "Vamos a hacer el camino con decisión y coraje... no quiero hablar pero hablo y empiezo a estar ya cansado de muy buenas intenciones sin entregar nada a cambio... basta de palabras, busquemos remedio...  quiero tener tu presencia, quiero que estés a mi lado" -Seguridad Social-

El éxito no te da la felicidad porque cada vez que lo alcanzas dura un rato y se escabulle de nuevo. Por el contrario, es la felicidad la que te lleva al éxito. No hay una receta de la felicidad que sirva para todos porque cada persona la alcanza por diferentes caminos. Un ingrediente indispensable, sin embargo, es una cucharada grande de Educación... Física a poder ser, porque despeja la mente y te ayuda a pensar mejor. Y ya luego de pensar, lo que es de personas inteligentes, relativiza en términos absolutos, porque tus acciones casi siempre afectan a un gran número de gente.


Para terminar, y adelantándome al nuevo diseño educativo que se quiere poner en marcha el próximo curso donde crece la optatividad,  propongo una asignatura de nuevo cuño que podría llevar por título: "Fitología Aplicada a las Ciencias Sociales" Voy a ir pidiendo la habilitación porque créditos debo tener de sobra, aunque cierto es que "lo que en octubre es verdad, era mentira en septiembre" Así que "no te creas todo lo que piensas pero piensa todo siempre" Bueno, ahí os dejo unos pequeños apuntes de reciente elaboración para ir adelantando temario. En vídeo, que la competencia digital la tenemos adquirida, jejeje.






*Lo expresado aquí tan solo es una opinión y para nada se trata de generalizar ni demonizar a una parte de la población de algo de lo que todos somos culpables, unos por hacerlo y otros por permitirlo.

viernes, 11 de junio de 2021

CARÁCTER, PERSONALIDAD, CONFIANZA...

Hoy, una vez más, vamos a hablar de deporte que es lo que me gusta. De deporte y de Deportistas, con mayúscula, porque son los que hacen grande al deporte que representan. Pero como no se puede separar al deportista de la persona, lo vamos a hacer también del carácter y la personalidad. Esto me recuerda al título de una entrada anterior que decía: "Mi vida es sólo mía pero el futuro depende de nosotros" Deportista/jugador y persona hay uno pero su futuro, como reza la entrada, no depende sólo de él sino de todo lo que se mueve a su alrededor; entrenador, compañeros, padres... Y una vez más vamos a hacer hincapié en el deporte de base, cantera o formación porque es sobre todo aquí, donde el futuro está por construir desde la realidad que nos ocupa ya. El futuro se construye en el presente.

Facebook Monbus Obradoiro. Equipo Cadete Campeón Gallego 1ª División con plaza para el Campeonato de España de Clubs a celebrar del 18 al 24 de junio en San Fernado (Cádiz)

He dicho muchas veces que escribo sobre lo que observo apoyándome en mi experiencia y mis conocimientos. Experiencia en el sentido de haber vivido el deporte como deportista desde la base hasta llegar al, por qué no decirlo, deporte de élite (élite del montón, vamos) con todo el aprendizaje que conlleva. Y experiencia, la que tengo fortuna de vivir ahora como padre de un chaval en formación al que le apasiona el baloncesto. En cuanto a los conocimientos, aquellos que esa experiencia me ha aportado a través de todas esas personas que me han enseñado lo que el deporte puede llegar a suponer en la vida y por cuya influencia decidí un día formarme cursando estudios de Inef con los que poder  luego devolver algo, un poquito, de lo mucho que hicieron antes conmigo. Es por ello que creo que sí tengo algo que decir y no me importa reconocer que, pese a tener una formación amplia, los conocimientos en ciertos aspectos son escasos. Sin embargo, a lo que quiero llegar es a que no hace falta tener unos grandes conocimientos sobre un deporte o aspecto en particular, así como tampoco basta con tenerlos para hacer las cosas bien, sino sabemos motivar y alimentar el deseo de aprender y mejorar de los chavales que muchas veces viene de serie ya, frenando con ello la construcción del carácter y la personalidad tan necesarios para conseguirlo: "el valor filosófico del deporte es el sacrificio y el esfuerzo que nos ayudan a construirnos como personas capaces de enfrentarnos a cualquier otro episodio vital"  Toni Nadal. 

Ya he dicho que mi hijo juega al baloncesto. Y no lo hace mal. Si en algún momento alcanza cotas de desempeño más altas de las que ahora disfruta, que lo hará porque está en la base de su aprendizaje, no me sentiré más orgulloso luego de lo que ya lo estoy ahora porque lo verdaderamente importante es que haya tenido la valentía de intentarlo y poner el esfuerzo necesario para estar en disposición de conseguirlo. Y mi misión es hacerle ver que eso es lo que realmente importa, no el resultado de lo que venga. Leía no hace mucho una entrevista con Jonathan Barreiro, joven jugador del Casademont Zaragoza, en la que resumía sus ganas de aprender y mejorar de la siguiente manera: "quiero llegar. No sé si voy a llegar, pero quiero. La palabra, muchas veces, es querer" Y vaya si llegó. Pero como el camino es largo y difícil, se necesita de la confianza que ha de ser recíproca entre el jugador y su entorno/entrenador: "nadie te va a regalar nada, es duro, tienes que aprender a ganarte las habichuelas y a conseguir lo que quieres. Por suerte, en Ourense coincidí con Gónzalo García de Vitoria que me dió su confianza desde el minuto uno. Me dijo: sal a jugar y equivócate porque te voy a ayudar. Eso hizo un poco más fácil la adaptación" 

Tengo una captura de pantalla en el teléfono de un "retwitt", ni siquiera sé si escribe así correctamente, de un amigo con una cita de un señor llamado Antonio Almagro. Dice así: "si castigas el error, transmites el mensaje, es malo equivocarse. Si lo corriges, el mensaje recibido es, he aprendido que puedo hacerlo mejor. La segunda opción es formativa; en la primera, el aprendizaje es nulo" Si a esto le unes la consigna de Gregg Popovich, "el esfuerzo no se negocia", ya tenemos el secreto de la confianza y la unión a la causa del jugador. La experiencia te da la posibilidad de tomar buenas decisiones, pero para llegar a ella primero hay que aprender a base de tomar otras muchas malas decisiones. ¿Y cómo se llega? Con observación, ensayo, perseverancia, ilusión, humildad, trabajo duro y... confianza.


Los entrenadores, profesores... pensamos en ocasiones que aquello que es fácil para nosotros tiene que serlo también para nuestros jugadores, pero no es así. El entrenador tiene la jugada en la mente, dibujada en el papel, ha pensado en todas las variantes posibles, ha tomado las decisiones con calma... pero no las ejecuta. No las ejecuta a mil por hora, no se coordina con sus compañeros ni tiene que oponerse a los rivales, no siente la presión del momento, no del mismo modo que sus jugadores, no tiene que hacer frente a las múltiples variables que no están reflejadas en el papel porque las condiciones y situaciones cambian constantemente. La confianza tiene que estar ahí siempre, ha de ser recíproca y hay que renovarla cada día desde la actitud y el compromiso de hacer las cosas bien, no desde el resultado que a veces, cada vez menos si se persevera, no será el esperado.

La vida es lo que te sucede cada día mientras transitas por ella, pero lo que haces con ello es lo que eres, y aquí es donde entra la formación del carácter de la persona. En el caso de los deportistas, esa formación de la personalidad muchas veces se desvirtúa en beneficio de la formación técnica, táctica o física cuando debieran ir de la mano. En la entrada anterior a esta decía: "lo que pasa en la pista se ve reflejado fuera de ella y viceversa, por lo que no puede separarse al jugador de la persona, de ahí que sea fundamental la formación del carácter más si cabe que la propia formación técnica porque el deporte no es sino una parte más del proceso vital al que se enfrentan los chavales" Recientemente, el gran Tim Duncan de los Spurs de San Antonio, mejor persona que jugador, y como jugador era la caña, entraba por derecho propio en el Hall of Fame de la NBA. En su discurso, agradecía a Gregg Popovich, Coach Pop, su labor con estas palabras: "después de que fuera drafteado, apareciste en mi isla, te juntaste con mis amigos, mi familia y hablaste con mi padre. Creí que eso era lo normal. Pero no lo es. Eres una persona excepcional. Gracias por enseñarme sobre baloncesto, pero incluso más allá de eso, enseñarme que no todo se trata de baloncesto. Se trata de lo que está sucediendo en el mundo, se trata de tu familia" Antes de pronunciar estas palabras sobre su entrenador dijo: "se va a enfadar si hablo de él... Lo siento Pop" Que un entrenador se enfade con un jugador agradecido que sólo tiene buenas palabras que decir tampoco es lo normal. Lo normal es hacer las cosas bien y por eso Popovich le resta importancia a aquello que simplemente es lo correcto, entender al jugador en toda su dimensión.

Mejor conectados con Pablo Laso. Telefónica

No hace falta ser un experto en un aspecto para ver que cosas que no son específicas de ese tema concreto sí afectan al desarrollo correcto del mismo, cosas que no se llevan a cabo de la mejor manera posible y eso no puede ser tan difícil de hacer. Si un jugador sólo sale a hacer lo que sabe en beneficio del equipo, si lo que necesita el equipo es que a veces ni salga para intentar llegar al objetivo que casi siempre es la victoria y en categorías de base no debiera (para mí, en categorías de base donde la victoria no es apremiante como en el deporte profesional, ni tan siquiera debiera ser importante y mucho menos ser el objetivo, sino el hacer las cosas bien y que por ese hecho de hacerlas correctamente, derive en la mejora personal y colectiva que traerá acompañados los buenos resultados competitivos) ¿qué beneficio saca el jugador del equipo? ¿Cómo crece como jugador sino puede ver reflejado su trabajo? ¿Cómo puede sentirse parte del equipo? Recuerdo una anécdota en la cual un equipo de fútbol base entrenado por un buen amigo y dos compañeros suyos, todos buenos profesionales y conocedores de las necesidades de formación de los chavales, ganaban todos los partidos de manera amplia. Ganaban merced al buen trabajo realizado y, para continuar con el proceso de mejora en una categoría que ya dominaban, no se les ocurrió otra idea que poner a los chavales en posiciones que "quizás" no eran las suyas. La intención era clara. Tenían que seguir creciendo como jugadores y personas, realizando funciones para las que no estaban tan preparados y tener en un futuro un arsenal de recursos más amplio con el que abordar las diferentes situaciones de juego que se les pudieran presentar (sistema de juego son las múltiples posibilidades de tareas colectivas y de distribución de los jugadores en el espacio, las cuales estarán condicionadas por las capacidades tácticas, técnicas, físicas y psíquicas, así como por el reglamento) Todos jugaban, todos en posiciones diferentes y todos lo hacían porque se habían preparado para ello. ¿Hay una manera mejor de acumular experiencia que ayude a tomar las decisiones adecuadas cuando el juego lo demande? Si en lugar de formar jugadores estuviésemos hablando de elaborar cervezas, los de Alhambra te dirían que "no es perder el tiempo, es perder la prisa" donde el tiempo que inviertes es un ingrediente más de la elaboración perfecta.

En el primer capítulo de la cuarta temporada de "Estoy vivo" sale Luis Aragonés entregándole la carpeta con las jugadas que llevaron a España ganar la Eurocopa del 2008 a DH65 o Yago, el gallego. Tienen la final de lo que en Galicia sería la liga de parroquias. Luis se despide con su clásico: ganar, ganar, ganar y volver a ganar. Luis se equivocaba. Ganar es el objetivo final pero más importante que eso es el compromiso que todos adquirimos para intentar ganar. 

El partido no estaba para ti o no encontré el momento de sacarte... La responsabilidad está en aquello donde yo puedo decidir qué hacer y cómo, tratando de hacer lo correcto en beneficio del equipo y de cada integrante del mismo, dando la oportunidad así a que otros hagan lo mismo. Donde no llega la responsabilidad lo hacen las excusas. Los partidos no se ponen de cara para nadie, son los jugadores los que ponen cara al partido enchufándose o no. Pero para eso tienen que tener la oportunidad de jugarlos. Rafa Nadal perdió con Alexander Zverev en el reciente Open de Tenis de Madrid. En rueda de prensa, asumió su responsabilidad y en lugar de poner excusas del tipo; al rival le salía todo, lo que dijo fue: "a la hora de la verdad lo hice todo mal". Como no podía ser de otra manera, la mentalidad de Rafa es de mejora (no supe hacerlo mejor en lugar de no pude, porque está claro que Rafa puede)

Pincha en la imagen para escuchar a Nadal tras ganar en Roma 2021. Diario As

De un tiempo a esta parte, esta vez por mi experiencia como profesor y como padre, me obsesiona que los chavales piensen por si mismos, que sean capaces de construirse como personas capaces de enfrentarse a cualquier circunstancia. Ello implica en ocasiones meterme donde quizás no debiera para hacerles ver las cosas desde un punto de vista que esté oculto a sus ojos, pecando de ser demasiado directo. Creo sinceramente que es peor no serlo, no sirve esconder aquello que se está haciendo mal para centrarse en lo que está bien. Hay temas sobre los cuales no gusta hablar y a mí me parece importantísimo dar nuestra opinión y si estoy equivocado que me lo hagan ver para poder corregirme. Como otras veces, y a pesar de ser sólo mi opinión, parto de la observación y de la objetividad.

Para terminar, vamos a pedirle prestada a Manolo García su maleta de los sueños y nos vamos a ir a San Fernando (Cádiz) un ratito a pie y otro caminando para celebrar la clasificación del Cadete del Obradoiro para el Campeonato de España de Clubs. Como se dice en la "Caldeira do Sar" Miudiño, Miudiño. Sin prisa pero sin pausa, que el tiempo nunca es perdido, tan sólo un recodo más en nuestra ilusión. Manolo García siempre tiene unos versos apropiados para los buenos momentos. 

"Siempre, cuando las cosas vayan mal o vayan bien, los que tienen la capacidad de actuar, tienen la responsabilidad de hacerlo"



domingo, 11 de abril de 2021

EN BUSCA DE LA SATISFACCIÓN

Hacía mucho ya de la última entrada. El motivo es que he ido escribiendo a los pocos y mientras han ido sucediéndose acontecimientos en mi día a día particular y en el devenir de la vida en general. Todo ello me ha permitido introducir de alguna manera aspectos que me llaman la atención y de los cuales me satisface escribir: el aniversario del fallecimiento del humorista Eugenio, el 8 de marzo día de la mujer, unas obras que hicimos en casa, los efectos de la pandemia de las narices, la lectura de varios libros... 

La resiliencia es la entereza o capacidad para adaptarse a las situaciones adversas intentando sacar resultados positivos de ellas cuando lo más probable, o lo esperado, sea obtener resultados negativos. En ocasiones, esta adversidad no viene dada por la tarea en sí, sino por el stress que se genera alrededor en forma de plazos de entrega, escasez de recursos materiales y económicos, explotación de los recursos personales... resiliencia, proceso de competitividad donde la persona debe adaptarse positivamente a las situaciones adversas. El problema es que al final compiten sólo unos pocos, aquellos que responden con su trabajo, su talento, su buen hacer y su responsabilidad para consigo mismos y los integrantes del equipo que tienen a su cargo y, precisamente por hacerlo bien, se ven obligados en muchas ocasiones a recoger la mierda que otros van dejando porque parece ser que el stress no afecta a todos por igual. El sueldo y el reconocimiento creo que tampoco. Las personas a las que les gusta su trabajo, o aunque no les guste, sienten esa responsabilidad de hacer las cosas como hay que hacerlas, se molestan porque las cosas estén bien hechas y "pierden" el tiempo en intentar que aquellos que están a su cargo cumplan con lo que es su obligación, su responsabilidad que a veces no ejercen, y lo que es peor, en muchas ocasiones ni siquiera les importa. Me da la risa cuando en estos tiempos que corren hablamos del todos cuando en realidad son sólo unos "pocos" los que con su trabajo y esfuerzo, y su salud!! hacen que las cosas vayan tan sólo bien cuando sería muy sencillo que fueran fenomenal si fuéramos capaces de hacer la parte que nos corresponde a cada uno y para la que se supone nos hemos preparado intensamente durante años. 

Resiliencia, palabra femenina que define el tópico masculino de echarle huevos a la cosa. Y hablando de esto último, vaya expresión más... desafortunada, carente de sentido, torpe, inadecuada. El valor, el coraje, la osadía, el atrevimiento, el tirar para adelante con lo que hay, no va en el género de la persona sino que va unido a la confianza que se deposita en uno mismo, a la confianza que los demás depositan en ti, y ello viene dado por el trabajo correcto y la perseverancia en él que nos lleva al dominio de la tarea, lo que nos va a permitir dar un paso adelante cuando se nos requiera. Hay una publicación deportiva de titulares sensacionalistas, uno de los cuales recogía unas palabras de Alejandro Valverde diciendo que ahora le echa más "cojones" a la cosa para poder competir con las nuevas generaciones. 41 tacos y no creo que le apoden "el Bala" por declaraciones como estas, sino por hacer uso de sus capacidades cuando la ocasión lo requiere. Alejandro, las nuevas generaciones son sólo eso, nuevas, más jóvenes. Y por ser más jóvenes parece que pueden con todo y con todos, pero no se puede correr a base de demostraciones constantes de poderío como Mathieu Van de Poel, Van Aert o  Pogacar, que dicho sea de paso son puro espectáculo. Si hacemos caso de las palabras de Toni Nadal que considera, muy acertadamente en mi opinión, que el proceso de formación no termina nunca, muchos pedales que dar les quedan todavía a estos fieras de la bicicleta para llegar al nivel de un veterano joven como tú, capaz de competir con ellos por haber trabajado correctamente y perseverado durante tantos años. Cojones, Alejandro, se escribe con "C" de Confianza.

Hoy leía una entrevista de Dino Radoncic, joven jugador de basket formado en las categorías inferiores del Madrid y coetáneo de Luka Doncic. En estos momentos pertenece al Casademont Zaragoza y está cedido en el Acunsa GBC de la Liga Endesa. Decía aquello de que las comparaciones son odiosas y que cuando lo hacen con alguien como Doncic, que hay uno entre varios millones, es muy difícil no evitar que la autoestima se te caiga a los pies: "En verano había que decidir y salió la oferta del Casademont Zaragoza. Me motivó que me quisieran y que me cedieran al Acunsa GBC, donde intento devolver la confianza que me dan. He encontrado mi sitio. Un equipo donde me permiten cometer errores y creen en mí. Y pienso que lo puedo hacer aún mejor" Marta Xargay, gran jugadora de basket, dice en "Gigantes" que: "no nos preparan para el fracaso". Y el fracaso no es necesariamente no ganar, sino el temor a hacerlo mal y no estar a la altura. ¿Qué se necesita en estos casos? Pues sí, confianza.

No es la primera vez que lo digo, de hecho nunca me cansaré de repetirlo, el fallo está permitido y es necesario. Más si cabe en los deportes colectivos donde se necesita de la armonía (equilibrio, proporción y correspondencia adecuada entre las diferentes partes de un conjunto) entre los jugadores del equipo y mi fallo depende en gran medida del acierto de mis compañeros. Sin ningún tipo de duda, para mí, el mejor entrenador en cualquier disciplina es aquel que saca lo mejor de los jugadores con los que cuenta y que no emplea un único sistema de juego, sino que lo adapta en función de las circunstancias, los rivales y sus propios jugadores. Estoy leyendo una biografía sobre Gregg Popovich, técnico de los San Antonio Spurs y uno de los más respetados de la NBA, en la que se dice que no utiliza sistemas predeterminados, él es el sistema y es el mejor sacando lo mejor de todos y cada uno de sus jugadores. El esfuerzo, la actitud, la intensidad, el compromiso, no se negocian... pero el fallo está permitido.

El problema es que vivimos en una sociedad de "mi..." donde prima el resultado. Entonces Popovich es dos veces bueno, uno porque saca lo mejor de sus jugadores y dos porque haciéndolo consigue ganar. Y el uno siempre va antes que el dos. La recompensa está en el esfuerzo, y éste, no es negociable. Palabra de Popovich. ¿Quiere esto decir que la obsesión por ganar está mal? Por supuesto que no, siempre que no olvides nunca el trabajo duro que te ha llevado a la situación de estar en disposición de poder hacerlo, ni la humildad necesaria que has de tener si al final ganas o pierdes. 

"Spurs ball movement" Como diría Aíto García Reneses: "ganar jugando bien" Olvidando aquello de que las comparaciones son odiosas, estos Spurs no están mal pero, para mí, no son los Celtics del 86.

Hay otro libro que estoy leyendo de Toni Nadal, entrenador y tío de Rafa Nadal, y que lleva por título "Todo se puede entrenar" En el habla de cómo se forja un campeón y de aquellos valores y principios que a ellos les han ido bien, aclarando también, que quizá no sirvan para todo el mundo. Dice que lo que pasa en la pista se ve reflejado fuera de ella y viceversa, por lo que no puede separarse al jugador de la persona, de ahí que sea fundamental la formación del carácter más si cabe que la propia formación técnica porque el deporte no es sino una parte más del proceso vital al que se enfrentan los chavales, y las edades tempranas son más susceptibles e ineludibles en ese proceso de formación que por otra parte no termina nunca: "el valor filosófico del deporte es el sacrificio y el esfuerzo que nos ayudan a construirnos como personas capaces de enfrentarnos a cualquier otro episodio vital" El talento es la capacidad para desarrollar un aprendizaje, el cual se demuestra a través de la capacidad de mejora durante un largo período de tiempo. Aprendizaje basado en el esfuerzo huyendo de sobrevalorar aquello que se hace bien y endulzar lo que se hace mal, incidiendo en aquello que hay que mejorar con la exigencia como premisa, exigencia que con el tiempo ha de convertirse en autoexigencia (en el libro hay una serie de imágenes de diferentes momentos en la carrera de Rafa Nadal. No son muchas pero me llama la atención que en tres o cuatro de ellas aparezca Rafa con Toni entrenando el saque cuando han repetido multitud de veces que es uno de los peores golpes del tenista, de hecho en el libro dice que es muy malo. ¿Casualidad o incluso a través de estas imágenes deja claro que la sobreprotección y maquillar las capacidades no lleva a mejorar?) Aprendizaje que parte de la objetividad y la simplicidad para definir dónde estamos y adonde queremos llegar, y que tiene en la actitud, la ilusión, el trabajo correcto y la perseverancia los medios a través de los cuales intentar conseguir los objetivos que nos proponemos. En el año 2006, en su segunda final del Masters 1000 de Montecarlo, Rafa se enfrenta a Federer. En el vestuario le pregunta a su tío cómo ve el partido y haciendo una mueca de contrariedad le contesta: "bueno, vamos a ver. Federer tiene mejor drive que tú. Su revés también es mejor que el tuyo. La volea, mucho mejor. El smash, no hay color... y, cuando me dispuse a hablarle del saque, mi sobrino me interrumpió enseñándome la palma de la mano y me dijo: Para, para, para... ¡Vaya moral que me das para salir a la pista, Toni!. Después de otra mueca típicamente mía, añadí: Mira Rafael. Lo que te digo es la verdad. Si quieres te puedo engañar y decirte que tú eres mejor que él. Pero tranquilo, Federer no te va a engañar, cuando salgas a la pista en una hora te dirá lo mismo que yo... Pero hay otras cosas que también entran en juego. ¡En tu ilusión y en tu actitud está la posibilidad de ganar esta final!"

Acabo de terminar un libro sobre Carolina Marín. Cuenta que en el pabellón donde entrena tiene dos carteles o posters. En uno de ellos aparecen las palabras: "Calma, Alegría y Fuerza". En el otro un podio olímpico con las palabras: "Decide donde quieres estar". ¿Saben aquel que dice que la vida reparte las cartas y es uno el que decide, con su actitud, la manera de jugarlas...? Siempre va a haber momentos en los que la calma y la alegría se vean debilitadas, pero es ahí donde hay que sacar toda la fuerza que llevamos dentro -"Soy uno con la fuerza, la fuerza está conmigo" (Star Wars)- para decidir donde queremos estar y conseguir disfrutar de aquello que nos gusta.

Hoy en día en el deporte base, entendiendo éste como deporte de formación donde "formar e instruir" a la persona, se le da demasiada importancia a la victoria. Toni Nadal cuenta que Rafa perdió partidos porque le pedía hacer cosas que no eran las más adecuadas para esos encuentros. Sin embargo, Rafa aceptaba la decisión del entrenador porque sabía que la dirección era la correcta, que el aprendizaje es un viaje de largo recorrido y que el nivel de tu tenis no es el de los días buenos, sino el del rendimiento que seas capaz de desarrollar en la actividad. Para que vengan días buenos, y se queden, también son necesarios los días malos. 

Hace un tiempo asistí a un clinic sobre basket de Antonio Pérez Caínzos. Puso un claro ejemplo de la función verdadera del entrenador en el deporte de formación. Decía que tenía un jugador muy alto que sabía coger muchos rebotes y desbarataba las opciones de anotar del equipo contrario. No sabía hacer nada más pero poniéndolo en pista ganaba los partidos. Luego de contarnos esta historia nos hizo una pregunta: "gano los partidos, ¿y? ¿Qué favor le estoy haciendo a este chaval? ¿Qué beneficio saco yo como entrenador de base de todo esto? Yo lo que quiero es que este chaval tenga todas las armas posibles en su mano para poder tomar las decisiones más acertadas en cada momento, quiero que este chaval cuando sea cadete o junior, su entrenador en ese momento diga: ¡caray que bien formado está este chaval!"

A veces hay que dejar de hacer aquello que nos va bien para que el proceso de aprendizaje tome protagonismo en la dirección correcta.

Yo, como profesor de Educación Física, tengo claro que mi cometido, en lo que al deporte se refiere, es mostrar en que consiste cada disciplina de las que imparto e intentar despertar el interés de los chavales para que la lleguen a practicar fuera de las horas lectivas en el club que corresponda. El interés de verdad por algo, llega cuando dominas un poco la actividad y ello te permite desarrollarla con "cierta maestría" Descubres entonces la verdadera amplitud que abarca, lo que además de divertirte hace que te satisfaga. Satisfacción que tiene que venir precedida de cierto nivel creciente de exigencia sin el cual no es posible aprender correctamente. En la entrada anterior a esta hablaba del grado de satisfacción que me produce salir a correr, unas veces es más divertido que otras, pero siempre es satisfactorio.

Por increíble que parezca, y cada vez más, todavía hay personas que disfrutan aprendiendo, que muestran interés real por el por qué de las cosas, por el cómo, el para qué, que les gusta aprender y que con el tiempo acumulan conocimiento en muchos ámbitos por lo que llegan a cuestionarse temas y aspectos que los demás pasamos por alto o, directamente, quizás hasta ni nos importen ya. Los profesores, docentes, formadores, entrenadores... los padres también, no podemos permitir que este interés, esta necesidad de aprendizaje, decaiga y termine perdiéndose, todo lo contrario, debemos impulsarlo, mantener viva la llama del conocimiento en la medida de nuestra capacidad. Con ello nos exige a nosotros mantenernos activos y alerta para poder resolver las probables dudas que se generen. Y si no somos capaces ya, pasar el testigo para que continúen mejorando y esa necesidad se vea satisfecha.

A pesar de haber estado hablando del terreno deportivo, esta reflexión sirve para cualquier ámbito profesional. De hecho, no hace mucho hicimos una pequeña obra en casa para acondicionar una habitación. ¿Saben aquel que diu?... como diría el desaparecido humorista Eugenio, que su trabajo le gusta tanto que no parece que vaya a trabajar porque realmente lo disfruta y su actitud y manera de comportarse, su perfeccionismo y querer que las cosas estén todo lo bien que pueden estar así lo denotan, cuando no es una molestia detenerse a solventar ese irrisorio desperfecto, imperceptible a los ojos de un profano en la materia que sea, cuando no quedas satisfecho de tu trabajo hasta que lo ves todo perfecto... esas personas existen y Javi es una de ellas. 

Voy a terminar con unas palabras de Rafa Nadal que vienen recogidas en el libro. En ocasiones, tras vencer en una de las múltiples finales que Rafa ha tenido la oportunidad de disputar, los periodistas le preguntan por el siguiente objetivo. Rafa suele contestar lo siguiente: 

"Ahora hay que seguir mejorando. Ese es mi próximo objetivo"


lunes, 28 de diciembre de 2020

DE QUÉ HABLO CUANDO HABLO DE CORRER

Seguro que muchos os habréis dado cuenta que el título de la entrada coincide con el de un libro de un conocido escritor, Haruki Murakami. La verdad es que no se me ocurría mejor manera de resumir aquello de lo que quiero hablar aquí y que, sin ninguna duda, es el mejor deporte del mundo. 

Murakami cuenta como su interés por correr se convirtió con el tiempo en una actitud vital y describe, con diferentes anécdotas, la influencia que este deporte ha ejercido en su vida y en su obra. Aurora Pérez, gran atleta y escritora de una columna en la desaparecida revista Runners World que lleva por título "La Vida a Zancadas" dice: "corriendo aprendí que pese a quedar sin aliento no se escapaba mi vida sino que, más bien al contrario, cobraba mayor valor"

Bien, correr como deporte, entendiendo deporte como una actividad reglada y con fines competitivos, ya no es algo que me interese como practicante, y si me apuras tampoco demasiado como espectador. Digamos que ya no me interesa tanto el deporte que hagan los demás y que lo importante es el deporte que pueda hacer yo, entendiendo ese deporte, en este caso correr, como un juego que me mantiene alerta, despierto, feliz, vivo... Sin embargo, no renuncio para nada a esa parte competitiva que tanto me ha dado en el pasado pero, como bien dice Fito: "lo que me llevará al final serán mis pasos, no el camino..." y el camino ahora es otro. Y sí, desde luego que compito, conmigo mismo cuando las sensaciones acompañan porque, como canta María Dolores Pradera en "Amanecí en tus brazos", "han pasado los años pero el tiempo no ha logrado que pase lo nuestro"

Cuenta Aurora Pérez en una entrevista que una idea, una frase o en ocasiones tan solo una palabra es lo que necesita para dar forma a un artículo, cosa que a veces hace mientras disfruta de un trote. En mi caso, que ni por asomo me considero escritor y de serlo sería mediofondista, la palabra correr es la clave que me anima a contar lo que para mí significa, y me repito, el mejor deporte del mundo. Al igual que Aurora le vamos dando forma a la carrera, no con prisa sino corriendo. Y como Murakami, echaremos mano de anécdotas pasadas y presentes.

Correr para mí es de esas cosas que, cuando algo te gusta mucho, el mucho te sabe a poco e intentas que nada te impida disfrutar de ello. Aquello que cuando estás... raro, y te preguntan qué te pasa, mientes como un bellaco diciendo que nada porque sabes perfectamente el motivo... no has podido salir a correr.

He contado ya alguna vez que Iván Raña dice que la mejor salida en bicicleta es aquella en la que no tienes prisa por volver a casa. Cuanta razón tiene... esos días en que sales a correr sin reloj, sin prisa, dejándote llevar por el camino, por el ritmo, disfrutando de ambos, percibiendo detalles que a pesar de haber pasado por allí otras veces no habías sido capaz de discernir. Hay días en que miro la hora cuando salgo de casa y vuelvo a mirarla al regresar. Esos son los mejores y son todos diferentes porque de alguna manera improvisas al liberarte de las ataduras del tiempo. 

Correr es eso que, en estos tiempos de pandemia, puedes hacer tú solo y no por ello dejas de disfrutarlo. Es una actividad para la cual cualquier momento es bueno (aunque tus biorritmos te digan que mejor por la tarde) durante la cual tienes tiempo de pensar en tus cosas... a no ser que sea miércoles, día de series largas, y en lo único que eres capaz de pensar es en que por favor se acaben ya.

Cuando hablo de correr hablo de sentirme satisfecho todas y cada de las veces que me calzo las zapatillas. Dice Carlos David Prieto, entrenador de Javier Gómez Noya, que Javi es el mejor también cuando las ganas no animan a salir; cuando hace frío, cuando llueve, cuando el cuerpo te dice que mejor hoy no... esos días en que una vez consigues levantarte del sofá y estás a ello durante los primeros minutos, que con los años cada vez son más, te preguntas: ¿qué car--- hago yo aquí? La respuesta la obtienes al llegar a casa. La sonrisa que se dibuja en tu cara es visible a lo lejos y tu mujer al verla te pregunta, ¿qué, hoy bien no? Pues sí, hoy bien. 

Yo no soy de salir a correr con música pero hay ocasiones en que una canción se te mete dentro y vas canturreándola en la cabeza durante todo el trote. Hoy en día hacen playlist para todo; para salir a correr, para el gimnasio... las redes sociales están en auge. Fijaos que correr es casi gratis; unas zapatillas, un pantalón corto y, si tienes Instagram, ya no te hace falta ni camiseta...

Cuando hablo de correr hablo de conocer sitios, y no me refiero solo al nombre del lugar al que te desplazas para competir, de vacaciones o por trabajo, sino a identificar las ciudades y pueblos a través de los caminos y senderos por los que corres. Hablo de conocer gente nueva y maravillosa... y no tan maravillosa, que de todo se aprende.

Hablo de dejarte olvidadas tus zapatillas favoritas bajo la cama de un hotel de Barcelona de camino al centro de alto rendimiento de Font Romeu, y no darte cuenta hasta que quieres volver a calzártelas. Unas zapatillas con, como diría Pepe, unas lonchas de jamón como suela (vaya voladoras aquellas). Los watios, que ahora si no mides las cosas en watios pareces tonto, estaban producidos directamente por el empuje de las piernas contra el suelo. Ahora la peña te mira a los pies, y como no lleves placa de carbono en las zapas ya no entras en la pomada: "Bah, no lleva carbono. A este le gano fácil..." ¿Seguimos hablando de correr no? Cálzate unas zapatillas que se adapten bien a tus pies y tira millas, ¡que si no se entrena no se anda macho!

Cuando hablo de correr hablo de hacer series de 600 a 1´48´´ a 1.800 metros de altitud cuando lo normal era hacerlas a 1´30´´/1´35´´ sobrado... vaya pesadez de piernas y agónica respiración, anaeróbico total. Esos primeros días a tanta altitud son el precio a pagar para, una vez bajas al nivel del mar, volar sobre la pista de atletismo y ganar un Campeonato de España de obstáculos corriendo por la calle 3 para que no te molesten, sabedor de que la preparación ha sido buena y no importa cómo estén los demás, habiendo quedado 4º en la semifinal a 50 metros del primero porque pasaban cuatro. Y es que tan importante como correr es saber cuándo hay que hacerlo.

Correr es pasar la línea de meta e irte directo a celebrar la victoria con tu entrenador, que para entonces es mucho más que eso,  porque aunque corres tú hay un equipo detrás que comparte ilusiones, esfuerzos y sacrificios. Incluso el más individual de los deportes se hace en equipo.

Cuando hablo de correr hablo de hacer series de 1.000 a 2´40´´ pelados en esa maravillosa pista azul del Inef Galicia con el gran José Ramón Rey, "Jota", tirando yo el primer 500 y obligándome él a aguantar en el segundo. O un 8´+6´+4´+2´ con Jota y Andrés Díaz a pesar de que a ti no te tocaba ese entrenamiento, pero claro, ¿quién dice no a compartir una sesión con dos monstruos de la carrera? 

Correr es meterte en un tren y llegar a tu destino 20 horas más tarde para pasar 10 días (de tus vacaciones de Semana Santa) haciendo doble sesión compartiendo el esfuerzo con compañeros que te animan y te apuran a ser un poquito mejor. Y claro, luego súmale las 20 horas de vuelta aunque, con el cansancio que llevas en el cuerpo lo único que aciertas a decir al llegar a Santiago es: "caray, ¿ya estamos?"

Campeonato de España de Campo a Través. Selección Gallega Cadete. Oviedo 88?

Cuando llegas a cierto nivel en el desempeño de tu actividad en ocasiones tienes que dejar tu lugar de residencia para seguir progresando. Yo tuve la enorme fortuna de coincidir en el tiempo con una gran generación de atletas. Tenía a los rivales, y sobre todo amigos, en casa. Cuando tenía 12 años y llevaba menos de uno con el tema de correr, Toño y César eran el espejo en el que verse reflejado, eran lo que tú querías llegar a ser. La primera vez que fui como ellos fue en una serie de 2.000 que conseguí aguantarles. Año 86, alameda de Noia, 6´26´´, miércoles de series. Sólo era correr. No hay hoy en día Instagram que se precie capaz de reflejar la felicidad absoluta que sentí ese día. Y solo fue uno de tantos.


De un tiempo a esta parte se ha mejorado mucho en todos los aspectos del entrenamiento visible y también del invisible, llámese descanso y nutrición. En cuanto al tema de la alimentación la gente está abandonando los carbohidratos simples como la pasta y el arroz. Cuando leo artículos relacionados con el tema de los carbohidratos pienso que, como en otras cosas, lo que funciona no hay porque cambiarlo, y me viene a la memoria aquel arroz con salchichas pre-competición que me hacía mi madre y al que me era imposible decir que no. Energía de la buena hecha con cariño ¡Vaya si funcionaba!

Correr es, después de 36 años de haber empezado a hacerlo, seguir teniendo a Sebastian Coe como referencia de estilo, elegancia y técnica a la hora de llevar una pierna tras otra a la máxima velocidad.

Sebastian Coe ganando el 1.500 en Moscú 1980

No voy a esconder ahora mi admiración por Kilian Jornet. Aunque haya retos que no acierte a entender el por qué de su realización, como el último en el que tuvo que retirarse de correr durante 24 horas en una pista de atletismo, comparto plenamente la pasión que siente por correr: "corremos porque nos proporciona emociones y sensaciones que no se encuentran en ningún otro sitio. No debemos buscar el por qué de correr. No hay un por qué. Si te gusta, hazlo" Tiene razón, a veces cuando algo te gusta mucho no aciertas a explicar el por qué, simplemente sabes que te gusta y ya está, con eso es suficiente. Son tantas las razones y motivos que no sabrías por donde empezar y lo único que puedes hacer es dar rienda suelta a tu pasión.  

Correr es hacerte un trail con los amigos por el mero placer de disfrutar; de las vistas, de los avituallamientos, de la compañía y la conversación... del camino. Dice Charli, que aunque viene del balonmano de deporte sabe un rato largo, que para que unos ganen tiene que haber otros que pierdan. Bueno, no lo dice así exactamente pero el caso es que en esta carrera "perdimos" por, ahí está la prueba, pararnos a hacer una foto, jejeje.


Trail de Muros. Precioso.

Correr es que la llama siga viva con el paso del tiempo. Que te digan que la hija de un compañero compite mañana en la misma prueba de 400 que una de las mejores corredoras de 800 que ha tenido este país, superatleta compañera nuestra en aquellos maravillosos años, es la prueba que demuestra que el ejemplo cala en las nuevas generaciones si las no tan nuevas mostramos el camino a seguir. Pili, dales caña que la experiencia es un grado y si te animas con un 400 eso quiere decir que además de la llama también hay chispa ¡¡¡A por ellas!!!

Cuando hablo de correr hablo de ver correr a mi hijo. Fácil, fluido, zancada larga, parece que no se cansa. Sabes que lleva un atleta dentro porque lo sabes, porque se ve y porque a ti te encantaría, pero... le da por el baloncesto. Luego, cuando lo ves jugar con el balón naranja en las manos y su cara refleja todas aquellas sensaciones y emociones que correr te aporta a ti, lo único que aciertas a decir es... ¡¡perfecto!! 

Dice Manolo García en una de sus canciones que no tiene sentido añorar lo que nunca sucedió. Yo cambiaría la última parte y diría que no tiene sentido añorar lo que nunca se ha ido. Hay personas que añoran el pasado, que buscan un futuro donde todo sea como antes y se olvidan con ello del presente, que es donde de verdad hay que pisar firme y mostrarse tal como somos. Yo sigo siendo la misma persona que era hace años cuando empecé a correr. El sentimiento quizás ya no se muestre de la misma manera porque el tiempo pasa, pero la esencia es la misma de siempre y correr es para mí emoción, compromiso, ilusión, sentimiento y actitud que dan sentido a la vida. 


BIENVENIDOS AL MEJOR DEPORTE DEL MUNDO... MUNDIAL


sábado, 14 de noviembre de 2020

"NADA APRENDEMOS. NO HAY FUTURO"

 "Nada aprendemos. Non hai futuro" Página 30 del libro "Silencio" de Agustín Agra. 

En la presentación del libro, luego de una acertada y divertidísima introducción de Antonio Piñeiro, Agustín comenzaba su intervención con una cita de Euclides de Alexandría, "lo que es afirmado sin prueba puede ser negado sin prueba" Y la terminaba diciendo más o menos lo siguiente, "si me vas a criticar, hazlo, pero con fundamentos en los que basarte" Que nos leyéramos el libro, vamos.

Bien, después de haberlo hecho he de admitir que, aunque quisiera, non hai por onde collerche! Bo traballo!

Esas simples cinco palabras de la página 30 me han servido como fuente de inspiración e impulso para esta entrada, para cuestionarlas a pesar de estar de acuerdo porque lamentablemente, pruebas rotundas de que nada aprendemos, las hay. Sin embargo, haciendo enorme gala del carácter positivo, que no optimista de Sofía, creo que podemos atisbar una pequeña y tenue luz al final del túnel que alumbre un poco de conocimiento, de esperanza, de responsabilidad, de ilusión... de futuro.

En la presentación del libro, Antonio Piñeiro decía estar cansado de ese tipo de literatura plana, esa narrativa donde, desde la introducción, ya adivinas por donde van a ir los tiros y hace que pierdas el interés por la lectura. Calificaba "Silencio" como algo distinto, como un soplo de aire fresco, "unha boa lectura a carón do mar en verán ou a carón do lume en inverno" Comparaba ese tipo de literatura, que poco tiene que ofrecer, con la música machacona de estribillos repetitivos y poco elaborados que nos asola a diario.

En esta ocasión, han sido las palabras de este libro y lo vivido en su presentación, lo que me ha hecho reflexionar y buscar pruebas sobre si se puede aprender. Como siempre, recuerdo que hablo por lo que sé, desde la experiencia y por las experiencias que voy acumulando. 

En casa tratamos siempre de esforzarnos por hacer lo correcto y con la educación, más si cabe. Tratamos de transmitir las cosas como son y también aportar lo que nos gusta, lo que lleva implícito aquello que no. Hemos tratado de orientar, que no adoctrinar, a nuestro hijo, para que recorra su propio camino y adquiera ese carácter diferenciador que aporte bagaje, riqueza, a su vida. En alusión al tema de la música, en casa hemos tratado de mantenernos alejados de ciertos géneros y tipos de música por no considerarlos precisamente eso... música, y porque el mensaje que pudieran transmitir no nos parecía correcto. Que quede claro que mi intención no es menospreciar ningún género de música. Simplemente hay tipos que, a mí personalmente, me aportan más. Más allá de eso, escuchamos de todo y de todo se aprende. La prueba es que, este verano nuestro hijo, con 13 años, se compraba el libro: "El pequeño libro de la Black Music"


Tiempo más tarde, compartía con nosotros a través de Whatsapp (haciendo buen uso de las redes sociales y "nuevas" tecnologías) una lista de reproducción de Spotify que titulaba de esa manera: "Black Music" B.B.King, Taj Mahal, Muddy Waters, James Brown, Otis Redding, Ray Charles, Gloria Gaynor, Etta James, Aretha... pedazo de playlist!!! A propósito de la música negra, esto me lleva a lo del Black or White (no el de Michael Jackson) tan de actualidad siempre, desgraciadamente, del cual hablaremos un poco más adelante.

Varios días a la semana nos desplazamos a Santiago para entrenar a baloncesto y durante el viaje escuchamos música de todo tipo: ACDC, Queen, Bob Dylan, Springsteen, Boston, U2, Fito y Fitipaldis, Creedence Clearwater Revival, Police, Kiss, Dire Straits, Pink Floyd, Van Morrison, Janis Joplin, MClan, Seguridad Social... playlist que hemos ido confeccionando con el tiempo. Este último viernes sonaba Guns N´Roses con November Rain que pertenece al álbum Use your Ilusion I. Después empezó a sonar Manolo García con Nunca el tiempo es perdido, canción que dice así:

"Nunca el tiempo es perdido
tan solo un recodo más
en nuestra ilusión 
ávida de olvido
Nunca el tiempo es perdido
tan solo un recodo más
en nuestra ilusión 
ávida de cariño"

Creo que la ilusión a la que hace referencia es vital mantenerla para aprender y para no dar por perdido este tiempo de pandemia. Yo he aprendido muchísimo de la música que le gusta a mi hijo y quiero pensar que él ha aprendido inicialmente de la que nos gusta a nosotros porque el aprendizaje va en ambos sentidos, no puede ser de otra manera. Hablaba antes de la música negra, llamada así, evidentemente, porque está hecha por negros. Y cuando decimos negro parece que es algo malo, como de segunda categoría. Sin embargo ser negro no es bueno ni malo, es solo un color. La música y el deporte son de todos los colores, como la bandera arcoiris, lo que no quiere decir que sean gays o lesbianas, que también podría ser, en cuyo caso el problema no sería de ellos sino de los que no lo aceptan porque lo que importa es lo que llevas dentro y la manera que tengas de sacarlo, que seas buena persona desde el respeto, Respect que diría Aretha Franklin. Si escuchas tocar la guitarra a Gary Moore; irlandés de Belfast, blanco por supuesto, te costaría diferenciarlo de B.B.King. Y si se juntan, como en Since I met you baby, no ves un color, escuchas, sientes la música y disfrutas con ella

Mi hijo juega al basket. En su grupo de entrenamiento, reducido por las restricciones de la pandemia a 9 más el entrenador, hay dos negros. Más allá del color, lo que ve son dos tíos enormes que comparten su misma afición por el deporte, por su deporte. Sabe que con su ayuda y compromiso, con el compromiso de todos, crecerá como jugador y como persona. Y lo hará de la mejor manera posible; desde el respeto, disfrutando y esforzándose cada día por conseguirlo. 

Estos días hay un mallorquín que juega al tenis, Rafa Nadal creo que se llama, que ha hecho un anuncio para un banco. Dicen las malas lenguas que ha ganado no sé cuantas veces un torneo que se juega en París sobre tierra batida. Bueno, el caso es que mantiene una conversación con un chavalín que le dice que quiere ser como él. Rafa le dice que no, que tiene que ser el mismo, que debe proteger lo que le hace diferente, lo que le hace único. Gran lección. Si tienes la valentía de buscar tu propio camino, aunque sea apoyándote y dejándote guiar en los inicios, serás capaz de hacer grandes cosas, marcarás la diferencia con lo que ya hay establecido. Quién sabe, quizá algún día podría convertirse en una gran lectura junto al mar en verano o junto al fuego en invierno. 


Sí podemos aprender. Así quiero creerlo, aunque... Fijaos que importante es el deporte en todos los aspectos; mental, social, físico. No dejan, en estos tiempos de pandemia, de resaltar sus bondades. Hay una distancia de seguridad que aquellos que montamos en bicicleta tenemos interiorizada porque nos va la vida en ello, algunos incluso hemos probado lo que se siente cuando no se respeta y no es de buen gusto, os lo puedo asegurar. Es una medida de seguridad que lleva instaurada muchos años ya, 1,5 METROS de distancia para adelantar a un ciclista en carretera. Es un gesto de respeto y responsabilidad hacia el ciclista, que será el más perjudicado en caso de accidente, y un gesto de respeto y responsabilidad hacia ti mismo, conductor, que estarás haciendo lo correcto. Pues a veces, también os lo puedo asegurar, cuesta respetar esta distancia. Por eso no me extraña que, en esta sociedad que nos ha vuelto cómodos o directamente ...................... (autocompletar), no seamos capaces de mantener esa misma distancia en nuestras relaciones sociales; cuando nos han dicho por activa y por pasiva que es una medida válida junto con otras (también sencillas) que están en nuestra mano y no aplicamos siempre que debemos, esperando una vacuna que no sabemos cuando llegará ni si estará a disposición de todos. Es un simple gesto de respeto hacia los demás y hacia nosotros mismos que salva vidas. Pero quizás los demás no nos importen, o quizás tampoco nosotros seamos importantes. Creo, de verdad, que sí podemos aprender. 

Por cierto, la mejor solista española de todos los tiempos, sin ningún género de dudas, María Dolores Pradera. Me lo enseñó mi madre hace mucho tiempo.


martes, 29 de septiembre de 2020

MI VIDA ES SÓLO MÍA PERO EL FUTURO DEPENDE DE NOSOTROS


El 18 de septiembre, en el DOGA nº 190, se publicaba una modificación en las medidas de prevención necesarias para hacer frente a la crisis sanitaria ocasionada por el COVID-19. Esta modificación viene dada por el necesario seguimiento de la evolución de la pandemia y la posterior adaptación a las cambiantes situaciones con las que nos vamos encontrando. Hasta aquí todo correcto, la pandemia evoluciona y nosotros con ella. El problema viene, a mi modo de ver, cuando queremos avanzar demasiado rápido en aspectos en los que no es estrictamente necesario y más cuando no hemos solucionado  antes  otras cuestiones prioritarias. 

La modificación a la que hacíamos referencia trata sobre la actividad deportiva federada de competencia autonómica, la cual puede realizarse de manera individual o colectiva, de acuerdo a los protocolos de cada federación deportiva. En ella se dice que, siempre que sea posible, deberá mantenerse la distancia de seguridad interpersonal. En cuanto al uso de la mascarilla, se aplicará lo recogido específicamente en el protocolo de la federación correspondiente. Sabéis por entradas anteriores que por razones familiares en mi casa se respira baloncesto por todos los rincones. El baloncesto, como tantos otros, es un deporte colectivo de contacto y de oposición y, en la modificación que nos ocupa, se recoge que: "en todo caso, en dicho protocolo deberá preverse que cuando la actividad deportiva suponga contacto físico entre las personas que la practican deberá utilizarse la mascarilla..." Dicha modificación se refiere a los entrenamientos y, el problema para mí, viene cuando la referencia afecta también a las competiciones.

Cuando antes decía que queremos avanzar demasiado rápido en esta, digamos desescalada, lo hacía pensando en todos aquellos chavales que todavía no han retomado la rutina de su actividad y, sin embargo, ya estamos pensando en competir. Competir no es prioritario, entrenar sí. Javier Gómez Noya renunció no hace mucho al Mundial de Triatlón de Hamburgo porque se lo habían sacado de la manga de la noche a la mañana, en una distancia que no correspondía y cuando era más que evidente que no todos iban a llegar en las mismas condiciones de disputar la carrera por razones ajenas a lo estrictamente deportivo. Pero no todos son Javier Gómez Noya ni tienen su valentía o sus galones (por algo le llaman Capitán, por ser referencia y persona con criterio), obtenidos con los años en la batalla deportiva, ganándose el derecho a expresar su opinión y a que esta sea tenida en cuenta. Pero se trata de deportistas profesionales y el show debe continuar, hay demasiados intereses económicos en juego. Yo creo que se confunden porque, el objetivo económico o del tipo que sea, el único objetivo posible en estos momentos, es parar los contagios para que la vida y la competición sean lo más parecidos posible a los que teníamos antes.

La modificación habla de toda actividad deportiva federada. Yo lo dejaría, de momento, en actividad física. Retomar la actividad física es lo primero e igual de primordial es hacerlo de manera segura por lo que, si hay que restringir en algo, que sea en el contacto. Por ello, la actividad física competitiva ha de esperar. La actividad física competitiva es la cúspide de la actividad y para llegar a ella hay que superar un proceso en el que no es aconsejable acortar los tiempos de aprendizaje. En ella se buscan los límites de la capacidad física y de las habilidades motrices, y no se pueden poner mascarillas a los límites.

La competición no es la razón de ser de las federaciones, sino que lo son su deporte y sus deportistas, velando por sus intereses y, por ende, por los de la propia federación. No hay federaciones si no existen deportistas a los que representar. El deporte puede vivir, de hecho lo hace, sin la competición, pero no al revés (miradme a mí. Ya no compito pero hago más deporte que nunca) Si no se entrena no se puede competir, si no se entrena no se adquieren hábitos ni conocimientos sobre el juego. Tenemos que intentar que la actividad diaria, donde los deportistas sacian su sed deportiva y de relación social, continúe en las mejores condiciones posibles para que ningún deportista abandone la práctica. Ahí sí que podemos exigirles un esfuerzo "similar" al de la competición con las restricciones necesarias de distancia y de compartir material, con las puertas del pabellón abiertas para ventilar, ejercitándose en espacios reducidos o box de trabajo que diría un entrenador amigo mío. Un esfuerzo individual, por muy colectivo que sea el deporte, que haga que el chaval mejore y se haga conocedor de sus capacidades y limitaciones para luego ponerlas, en el momento que la situación lo permita, al servicio del colectivo. 

Los chavales necesitan, en estos momentos, el deporte, no la competición. Necesitan abstraerse por unas horas, dos o tres días a la semana, de la pandemia, para poder sobrellevar el día a día que les va exigir mucho más que antes. Los entrenamientos se me antojan fundamentales y, es en ellos, donde más podemos acercarnos al modelo de competición, no en la competición en sí. No necesitan "chupar" banquillo sin poder dar rienda suelta a sus habilidades porque su capacidad física, coartada por una mascarilla, no se lo permita. 

El protocolo sanitario nace por exigencias de la situación. Los de las Federaciones y de los clubs por la obligación de dar una respuesta a las necesidades reales de sus deportistas. Pero la responsabilidad final recae en los de siempre cuando de categorías inferiores se trata, en los padres, que hemos de firmar una declaración de responsabilidad si queremos que la actividad, necesaria actividad, salga adelante. Y en última instancia en los chavales, en los deportistas, sin los cuales nada es posible y son la razón de que estemos aquí. Por eso el título de la entrada de hoy, "Mi vida es sólo mía pero el futuro depende de nosotros". Compartamos, sabedores de lo excepcional de la situación, la responsabilidad de sacar esto adelante, porque todos vamos en el mismo barco y la travesía va a ser larga. Aprovechando la referencia marinera, he oído decir al Capitán Gómez Noya que uno nunca se cansa de ganar, se cansa de perder. Llevamos ya más de seis meses perdidos agachando la cabeza. 

Voy a terminar citando nuevamente a Himar Ojeda, director deportivo del Alba Berlín donde Aíto García Reneses es el entrenador: "ganar es el objetivo final que todos tenemos, pero lo más importante es el compromiso que adquirimos todos para ganar. El compromiso de Aíto es ganar jugando bien, y que los jugadores se desarrollen y se diviertan, que aprendan y que los aficionados lo valoren, y eso es una filosofía fantástica" 

¿Qué, nos comprometemos ya?



lunes, 21 de septiembre de 2020

AGUSTÍN AGRA: CARÁCTER, PACIENCIA, SOIDADE... "SILENCIO"

Estabamos no cole o outro día medindo as clases e a distancia entre pupitres para adaptalas ao protocolo COVID e falando dos teléfonos fixos; que xa non se usan, que só chaman as persoas máis próximas como os pais ou os avós; que antes, se chamaban de noite, sabías que era algo importante... Agora, cos móbiles e as novas tecnoloxías, chaman a calquera hora do día ou da noite. Máis ben mándanse mensaxes e non paras de recibir notificacións de aplicacións e demais. No confinamento, isto acentuouse tanto coas mensaxes de actividades dos rapaces que tiven que silenciar o teléfono, co cal, se chamaban de noite por algo importante, non me ía decatar. Ao final, un medio de estar comunicado fai que non o esteas. O caso é que ese mesmo día pola noite, en realidade xa era o día seguinte, cando estaba a piques de meterme na cama, soa o teléfono e cando miro si que era importante. O anuncio da presentación do libro de Agustín, "Silencio"

Nestes tempos de novas tecnoloxías, o que antes se chamaban cualificativos agora son etiquetas. Porén, a min, persoalmente, non me gustan porque non se poden resumir nunha soa palabra aspectos que necesitan ser descritos máis amplamente para comprender a dimensión persoal e profesional dunha persoa. 

Se teño que explicar quen é Agustín para min, coido que o mellor xeito de empezar, porque o describe á perfección, é cunha anécdota que me aconteceu hai pouco tomando un café nunha terraza. Pasou Agustín paseando con présa de camiño ás súas tarefas pero, coma sempre, tivo ese momentiño de parar a preguntar que tal ía todo. Cando se afastou retomando o seu camiño, a propietaria do establecemento dirixiuse a min e díxome: "este rapaz é tan Boa Persoa...". E ten razón. Quizais sexa o trazo máis significativo que o poida describir. Eu creo que lle veu de serie porque todo o demais aprendeuno co tempo.

Unha das cousas que aprendeu cedo e que o guiaron na súa vida máis tarde foi ser deportista, corredor de fondo, o cal leva aparellado, en palabras de Clemente Alonso (triatleta de elite e médico): "os fondistas, en xeral, temos un Carácter especial, ou carácter a secas... ter carácter, determinación, agarrarse á posibilidade de seguir o teu camiño aínda que sexa pouco transitado, é unha forma sutil de liberdade, aquela na que non necesitamos seguir a corrente xeral ao ter un criterio propio, un xeito de actuar persoal e todas esas ferramentas que o deporte nos deu, todas esas ferramentas que traballamos...".


Fonte: Xaiño Méndez

Outra característica dos fondistas é a Paciencia que se necesita nos esforzos de longos alentos para esperar ao momento axeitado de botar as pernas a correr a full, ou de debullar unha idea ata o final sabendo que vas na dirección correcta. Ou pola contra, gardar forzas na carreira para darlle unha nova volta á idea orixinal, porque non nos convence o suficiente o posible resultado que poidamos acadar.

A Soidade. A mal chamada soidade do corredor de fondo porque nunca vas só, sempre vas contigo mesmo e co contorno. Son momentos de introspección nos que chegas a coñecerte mellor, dos que saen ideas e temos tempo para pensar nelas, para logo plasmalas no papel ao chegar á casa coa mente fresca polo satisfactorio e liberador esforzo. "Levo case 40 anos adestrando. Competín e compito. Saio a correr tres días á semana e vou ás carreiras populares. Iso si, só por divertirme e pasalo ben".

Agustín cun novo Javier Gómez Noya. Triatlón de Pontevedra 2004

Coido que o deporte lle deu as ferramentas necesarias, esas das que falaba Clemente, semellantes ás que se necesitan para ser escritor. Se a iso lle engades a súa paixón pola bioloxía, eses trotes polo monte San Lois, polo Iroite, pola Perouta ou esas andainas cando os xemelgos se queixan demasiado, dan como resultado esa temática da natureza que tan ben sabe trasladar aos seus libros. Dalle tempo, e non pensedes que vai amodo, a ver máis aló. Onde eu só vexo un camiño precioso para botar a correr, el é quen de ver máis aló e facérnolo ver aos demais a través da literatura.

Non hai moito, lía un artigo en La Voz de Galicia, na sección Orgullo Barbazano que leva por título: "Un profesor de biología en el universo de las letras" . A min gústame dicir, con moita honra, que me sinto orgulloso de contar: "¿sabes? Eu corría con ese que escribe."

Para rematar, que saibades que como corredor de fondo, como bo corredor de fondo (que de algo haberá que presumir) esta entrada xestouse nun trote de hora e media na preciosa soidade e o silencio dos camiños da Perouta, no que dar renda solta ás pernas e á imaxinación, que das palabras xa se encarga Agustín.