sábado, 4 de marzo de 2023

SHAKING THE TREE, SACUDIENDO EL ÁRBOL

"Un viernes de hace un par de semanas, acababa de dejar a mi hijo en el entrenamiento de baloncesto en Santiago, y mientras me calzaba las zapatillas para ir a correr, porque hay que aprovechar los tiempos muertos para cumplir con los pequeños vicios que nos hacen sentir mejor, caí en la cuenta que el siguiente partido tocaba contra..." 

Así comenzaba un artículo hace justo un año, una entrada con motivo de una charla que quería llevar a cabo en el cole pero que, lamentablemente, no pudo ser. La idea era invitar a un equipo de baloncesto femenino, un equipo en la élite española compuesto por chicas jóvenes que completan con gente de la cantera, más jóvenes todavía, que seguro tienen muchas anécdotas que contar a unos estudiantes deseosos de conocer los pormenores del día a día de unas deportistas de alto nivel, que desempeñan su labor a unos pocos kilómetros de nuestro cole y que no son todo lo conocidas que su gran trabajo merece. 

Al no poder realizar la actividad, la entrada se quedó guardada como borrador a la espera de una ocasión mejor. Pues bien, esa ocasión llegó y la vamos adaptar un poco a las circunstancias actuales. Llevo unos días escuchando, volviendo a escuchar a Peter Gabriel y su Secret World Live; Don´t Give Up, In your eyes, Red Rain, Come Talk to Me, Solsbury Hill, Shaking the Tree... Guau!!! Cuando uno es joven, más joven, y comienza a salir por las noches de fiesta, siempre hay alguna canción que te pones mientras te miras al espejo, calentando motores y buscando el ok al estilismo 😂😂😂. Shaking the Tree era una de ellas, es una de ellas, por ritmo y por mensaje. Se acerca el 8 de marzo y es increíble que treinta y pico años después de esa canción tengamos que seguir sacudiendo el árbol, abaneando diría yo, para reivindicar el papel de la mujer en la sociedad.

Así continuaba la entrada... "Días más tarde de haber dejado caer la idea, me recuerdan que se acerca el día de la mujer y podríamos aprovechar el evento como una actividad de cara a esta jornada. De hecho, en la empresa de mi mujer que es del ramo de las tecnológicas, están promoviendo una actividad para atraer a las mujeres al entorno STEM, acrónimo en inglés (que queda más chulo) de lo que en español sería: Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas. Hay pocas mujeres que se dediquen a la ciencia y la tecnología "porque no lo ven como algo cotidiano en su entorno familiar y círculo de amistades. Cuanto más temprana sea la edad a la que descubran la ciencia como algo cercano y accesible, más posibilidades habrá de que se sigan interesando por ella y la elijan como opción de estudios y carrera profesional" Ana Castro. 

Fuente: Instagram Altia News 

Fuente: Carmen Miguéns, que también es de Ciencias 😉

Pero, y no quiero meterme en un jaleo, yo no soy de celebrar días de nada y el de la mujer tampoco. Creo que solo sirven para que algunos tengan la conciencia tranquila durante los otros 364 días del año. Además, yo no tengo un día del hombre... miento, porque cuando lo necesito ahí está mi mujer para darme ese espacio y yo hago lo mismo con ella. Se llama COMPARTIR y de esa manera todos los días son de ambos, aunque a veces, uno de los dos, lo necesite más. Todos los días son el día de la mujer ¿Recordáis aquello de cómo puedo ayudar de una entrada anterior?

Dice Coral Bistuer, olímpica en Taekwondo en Seúl y Barcelona con sendas medallas (bronce y oro) en ambas competiciones pero que no contaron para el medallero por ser deporte de demostración en una y de exhibición en otra, que "las cosas no son de hombres o de mujeres. Son los hombres y las mujeres los que hacen las cosas" Así que la idea de que el equipo de baloncesto nos diera una charla no vino porque fuera un equipo femenino de máximo nivel, que también, sino porque hacen las cosas bien para estar al máximo nivel con todas las elecciones, no sacrificios, que ello conlleva. Son "profesionales" aficionadas con el mismo compromiso en la tarea de los "profesionales de verdad" pero sin la misma repercusión mediática y seguro sin las mismas recompensas externas, pero con una satisfacción interior enorme por poder medirse con las mejores. 

Veía el otro día una entrevista con Irati Etxarri, jugadora de Cadí la Seu y de las destacadas del Campeonato de primera división. Cuenta que empezó su andadura profesional en Araski Vitoria siendo junior cuando el equipo no tenía visos de ascender a primera división. Pero lo lograron, y en lugar de reforzarse para la nueva categoría con jugadoras más veteranas y experimentadas, contaron con ella para la nueva aventura. El equipo ascendió de categoría e Irati creció con ellas y no ha dejado de hacerlo hasta hoy (Irati Etxarri es hoy en día jugadora del Uni Girona. Recientemente ha sufrido una grave lesión que la mantendrá alejada de las canchas una larga temporada. ¡¡¡Ánimo Irati!!!) Esa es una de las cosas buenas que tiene la Liga Femenina, son cantera de verdad. La hija de una amiga que completa en ocasiones el equipo de las mayores está viviendo una experiencia fantástica, una aventura que no sabemos donde terminará y para la cual hay que seguir preparándose mejorando cada día. Cuenta Rafa Nadal que "cada torneo que viene no lo he ganado, esta es la realidad. Porque al final, cuando te vas a jugar un torneo en el que vas a competir es nuevo cada año, y la ambición mía nunca ha sido desmesurada, ha sido una ambición sana. Lo que me motiva a mí es que me gusta hacer lo que hago, esta es la realidad. Me gusta entrenar y me gusta competir. Cuando una persona ha tenido éxito y lo ha tenido de manera continuada es porque tiene la actitud y la ilusión necesarias para ir a trabajar, en mi caso a entrenar, con una predisposición adecuada" La fuerza más grande que tienen los jóvenes talentos, y también los no tan jóvenes, es la ilusión que les hace mejores cada día que pasa. Ilusión, actitud, compromiso, humildad... ¿son de hombres o de mujeres? ¿O son de los dos? El basket es de todos, y las chicas de este equipo lo hacen de fábula por lo que merecen todo nuestro respeto, admiración y apoyo para que la aventura continúe. Ser competitivo no es querer ganar siempre, es poner todo aquello que tenemos dentro en ese momento para intentarlo. "Es evidente que no todos los días de tu vida vas a poder dar tu máximo. Hay días que tu cuerpo te permite dar el 100%, otros días te permite dar el 80 o el 50... el tema es que cuando tu cuerpo te permite dar el 60, tienes que dar el 60, no tienes que dar el 20 simplemente porque aquel día las cosas no están perfectas" Rafa Nadal. 

La Autoconfianza es ser consciente de las capacidades que uno tiene, saber que soy capaz de hacer algo bien porque ya lo he hecho anteriormente en los entrenamientos. La Autoestima es no necesitar hacerlo siempre perfecto para que las cosas vayan bien y no venirse abajo si van mal, porque nunca es un fracaso cuando uno se esfuerza en conseguir un objetivo. Lo importante, y me van a matar los que viven de la victoria, no es ganar. Lo importante es el compromiso que se adquiere con uno mismo y con el equipo para intentar ganar. Hay que, o se debería, jugar sin mirar el resultado porque nuestra valía como deportistas y como personas no depende de ello. Dice Imanol Ibarrondo que los equipos son de alto rendimiento, no de alto resultado. Nuestro rendimiento depende de nosotros mismos, del entrenamiento que hayamos hecho y de intangibles que no se pueden medir pero afectan al rendimiento, algo que no siempre se tiene en cuenta por parte de los entrenadores y ellos también son una parte importante del equipo que no siempre entienden las necesidades de sus jugadores. Del resultado que saquemos ya se ocupa también el rival, y si fue mejor, hay que felicitarlo y seguir trabajando para ser mejores la próxima vez. Este finde he ido a ver el partido del Rosalía contra Barakaldo y el rendimiento ha sido, para mí, altísimo a pesar de la derrota. Por cierto, el entrenador de Barakaldo ha jugado siempre mirando el resultado, y no ha entendido que la número 21 ha competido coja con tobilleras en ambos pies. Eso no es un intangible que no se pueda medir y aún así no ha comprendido que hoy sus necesidades eran otras y que estaban muy por encima de los intereses del equipo. Gran resultado... 


Fuente: Gigantes

Una de las cosas sobre las que me gustaría que nos hablasen las chicas en la charla tiene que ver con el tema de los estudios. Es evidente que nuestros alumnos de 4º de la ESO están aproximándose a un momento en el que van a tener que hacer ciertas elecciones personales en el ámbito académico para enfrentarse más tarde al examen de acceso a la universidad. Es un momento importante en la vida que va a marcar de alguna manera el camino a recorrer en años venideros. Este tema salió en una conversación con otros padres cuyos hijos juegan a basket y se comentó su importancia y la influencia que ejerce el tiempo invertido en entrenar en detrimento del tiempo que se ocupa en estudiar. Se dijo que quizás algunos escogerían dejar el deporte para evitar distracciones y centrarse en otras ocupaciones y responsabilidades. Yo, desde mi propia experiencia, intervine diciendo que de ninguna manera esa me parecía una elección correcta. Pero claro, que podía decir yo que no fuera eso cuando el deporte me lo ha dado casi todo, me lo sigue dando, y el trote o la salida en bici de mañana, que serán nuevos como dice Rafa Nadal, acrecientan mi ilusión. El deporte no es una incógnita que haya que despejar cada día, es una constante que se repite cada vez de manera diferente y siempre satisfactoria. Creo que los que escogen el camino del deporte y lo aman de verdad, no se cierran por ello otros caminos igual de importantes y que para nada son excluyentes entre si, sino que se complementan y se necesitan mutuamente. La atención es la conciencia enfocada en la tarea, y no hay nada mejor para despejar la mente y organizarte que practicar el deporte que amas. "Ordenar y planear tu vida no te limita. Te da la oportunidad de engrandecer infinidad de momentos e incluso el factor sorpresa de saborear aquellos que no habías incluido en tu lista" Arantxa Mallou. Ella nunca dejó de jugar a basket mientras estudiaba medicina.

Creo que somos muy afortunados de poder contar en el cole con unas deportistas de alto nivel, alto  nivel que no se limita solo a la cancha de baloncesto sino que trasciende el aspecto deportivo y se amplía más si cabe en otros ámbitos de la vida diaria. "El secreto para triunfar ahí fuera es triunfar aquí dentro" que dirían en la película Coach Carter. 

No puedo despedirme sin mencionar la letra de alguna canción que haga referencia al tema del que hemos tratado. Últimamente escucho mucho una de Sidecars con la colaboración increíble de Carlos Tarque, cantante de M Clan. Dinamita se titula. Es de esas canciones en las que no se necesita cantar muy alto para que el mensaje llegue con fuerza: "Creételo, no hay dios, que me cure de ti..." El amor por el deporte, el basket en este caso particular, es como dice Miguel Ríos: "directo al corazón como el primer amor"

No me daba llegado el momento de publicar esta entrada! Tenía muchas ganas porque el tema lo merecía, lo sigue mereciendo a pesar de que las protagonistas, las chicas, hace muuuucho tiempo que se han ganado el respeto, la admiración y todo aquello que se supone debían ganarse tan solo por ser chicas. Para todo aquel, y aquella (porque habelas, hailas) que todavía no se ha enterado, ponte Shaking the Tree mientras te miras al espejo, "abanea" las caderas al ritmo de la canción y a ver si caes del árbol o "de la burra".


IT´S YOUR DAY, A WOMAN´S DAY!!!





miércoles, 1 de marzo de 2023

NOELA MASTER TEAM

Los que somos de pueblo nos sentimos afortunados por muchas razones, yo al menos sí. La calidad de vida de la que puedes disfrutar es mayor, y cuanto más "mayor" te haces, más la valoras si lo que buscas es tranquilidad. Yo soy fácil de satisfacer porque soy feliz con pequeñas cosas que me hacen el día a día más llevadero; un café, un paseo, una charla con amigos o familia, una mezcla de las tres... Y si el deporte es de aquellas cosas que no puedes perdonar porque te da la vida, siendo de pueblo, es casi como bajar a la calle y ya. Que te voy a contar si, debido a la buena ubicación, tienes la fortuna de contar con un sinfín de posibilidades de esparcimiento al alcance de la mano y múltiples opciones de dar rienda suelta a la pasión deportiva. Y para rematar, súmale las grandes iniciativas deportivas tanto públicas como privadas, algunas de las cuales no son nada sencillas de poner en marcha y menos aún de consolidar. Una de esas iniciativas, a las que no me costaría nada adherirme, tan solo por aquello del café, el paseo y la charla con amigos, es la del Equipo Ciclista Galego de Categoría Master Noela Master Team ... si levantan un poco el pie del pedal, claro 😂 


Charly Wegelius, exciclista profesional, narra en su libro "Gregario"  el inicio del Giro de Italia del 2007: "la carrera empezó con una contrarreloj por equipos en Cerdeña... con el tiempo yo había acabado comprendiendo las habilidades que se necesitaban para una prueba de este tipo; cada corredor tiene sus puntos fuertes y débiles,  pero la contrarreloj recompensa el esfuerzo común. La habilidad más importante, más que la potencia o la fuerza, es la capacidad de trabajo con los demás, poder reaccionar y adaptarte a los puntos fuertes y a las debilidades de los que te rodean para que el equipo sea una unidad cohesionada"

Esta noción de equipo es la misma con la que nace y se consolida el Noela Master Team. Es una victoria colectiva de todos y cada uno de sus integrantes porque, los que ganan las carreras son los corredores que son la parte visible pero, si indagas un poco, la infraestructura que hay detrás para que esos ciclistas puedan salir a la carretera es enorme y requiere de una gran inversión. Económica por supuesto, donde los patrocinadores cumplen un papel fundamental sin cuya ayuda, que va más allá de la mera aportación monetaria, sería imposible cubrir gastos: coches de equipo, ropa, hoteles, seguros, desplazamientos... Y de tiempo. Que importante el tiempo cuando en el apellido del equipo va la palabra Master. Eso nos indica que ya tenemos una cierta edad y unas responsabilidades más allá del deporte; trabajo, familia, amigos... Al trabajo no podemos ni debemos, por muy "profesionales" que queramos ser en nuestro deporte, renunciar. Y si tenemos en cuenta que los deportes de largo aliento como el ciclismo requieren tiempo para entrenar, ya podemos aplaudir y agradecer a la familia por entendernos y aguantarnos, sobre todo cuando, por la razón que sea, no podemos salir a rodar. Porque la casa del ciclismo no solo está en Eurosport, ¿o no? 😉

Hacía tiempo que quería hacer una charla en el cole para poner en valor la manera que estos chicos tienen de disfrutar el deporte. Hoy en día, cuando los chavales piensan que algo es muy difícil o muy cansado, enseguida dicen aquello de, "esto no es para mí" Al contrario, el ciclismo no es solo para los buenos, es para todos. Gente de todos los niveles que quiera disfrutar de la bicicleta a su nivel, el cual os aseguro que sube muchísimo cuanto más disfrutas, y sí, también cuanto más practicas, porque nada viene dado, hay que salir a buscarlo y ganárselo. Competimos, si queremos decirlo así, contra nosotros mismos y nuestras circunstancias, las cuales irán cambiando a medida que dominemos la bicicleta y contemos con la inestimable ayuda de nuestros compañeros y de la familia.


El caso es que me puse en contacto con Pillá, cariñosamente apodado "o vello" por el resto de componentes del equipo. No por su edad, sino por su experiencia y porque así es como cuida él a los corredores, con cariño, para que no tengan más preocupación que salir a entrenar con seguridad y puedan dar lo mejor de sí mismos en la carretera. Pillá es el "Directeur Sportif" que dirían en el Tour de Francia, el que se encarga de que todo esté a punto; bicicletas, mecánica, alimentación... así que quedamos en poner en marcha el evento tocando ciertos temas de los cuales ya hemos hablado anteriormente como el trabajo, los patrocinadores y la familia. Añadiendo además otros como pueden ser mostrar cómo es una bici de carretera de competición, qué es un potenciómetro y para qué sirve, qué elementos llevan en el coche de equipo, la postura correcta para montar en bici, la nutrición tanto en carrera como en competición, ser deportista y no solo parecerlo lo que implica respetar a los demás competidores y personas que como tú montan en bici y te puedes encontrar a diario en la carretera, respetar las normas de circulación para, entre otras cosas, que te respeten a ti también los conductores, respetar el medioambiente no tirando residuos en los entrenamientos, aprender a escuchar el cuerpo y saber cuando podemos darle más caña o no... 

Volviendo al símil de la contrarreloj por equipos como concepto de equipo, y a esa etapa inicial del Giro del 2007, Charly Wegelius cuenta que: "algunos consideran que ganar una contrarreloj por equipos es solo media victoria, pero yo nunca le vi lógica a ese razonamiento. Todos nos habíamos esforzado mucho por esa victoria y la merecíamos" Cuenta que Danilo Di Luca, jefe de filas del Liquigas y a la postre vencedor de ese Giro, subidos en el podio le dice que "ganar una contrarreloj por equipos no es como una victoria normal porque esta la compartimos entre todos" 


Del mismo modo, la única manera de mantener y consolidar en el tiempo una iniciativa fantástica como la del Noela Master Team, es arrimando el hombro y dejando el egoísmo individual propio del corredor de fondo a un lado. Hay una voz italiana que gritan los tifosi cuando la carrera se pone cuesta arriba: ¡¡¡vai duro, tieni duro!!! ¡¡¡Vamos fuerte, aguanta!!!

 VAI DURO NOELA MASTER TEAM!!!




viernes, 17 de febrero de 2023

AL FIN Y AL CABO, PENSÉ, EL MUNDO ES TAL COMO NOSOTROS LO HACEMOS

No hay dos personas iguales, tampoco tan diferentes... ¿o sí? Lo cierto es que cada uno bebe y se alimenta de distintas fuentes que van cimentando su personalidad en una u otra dirección. Fuentes a las que se acude en los momentos inciertos para asegurarse que el camino no se tuerce y la senda escogida es la correcta; una charla con una persona querida, el consejo de un amigo. Fuentes que te hacen reflexionar; una película, una canción, las noticias en el telediario, la acción de terceras personas, una lectura...

Una de esas fuentes a las que me gusta acudir cada domingo, al calor y aroma del café de la mañana en el Manducka, es la lectura de la columna semanal de Pérez Reverte. Fuente inagotable de reflexión que nunca deja indiferente.

En el artículo del 1 de enero, el cual podéis leer pinchando en la imagen de arriba y que muy acertadamente titula, por el contexto y la situación reproducida, "La sombra de las Hienas" (hienas va en mayúscula porque merecido lo tienen los "malvados" protagonistas del artículo) relata la diferente manera de actuar de unas "personas" y otras personas ante la misma situación; con indiferencia, incomprensión y falta de humanidad o, comprensión, sentido de la responsabilidad y empatía. Supongo que las fuentes de las que han bebido unos y otros no son las mismas...

"Es curioso cómo, en un mismo lugar y al mismo tiempo, puede observarse lo peor y lo mejor de la condición humana. Eso, a poco que nos fijemos, sucede en todas partes... Me ocurrió el otro día. Estaba viendo con los hijos de unos amigos El rey león en el teatro Lope de Vega de Madrid, y en la fila de delante había una chica joven de edad extrañamente indefinida, entre los dieciséis y los veintipocos años. Había algo en ella, que llamaba la atención... La chica estaba pendiente de las escenas de una manera ávida, con extrema atención, como si lo que allí ocurría no fuese un relato imaginado sino algo en lo que se sentía implicada. Como si ella misma estuviese ahí arriba... Me fijé mejor. No soy experto en analizar conductas, pero me pareció la suya una inusual emotividad. Casi infantil, todo el rato. Términos como autismo, asperger o alguna clase de percepción del entorno diferente a la habitual me pasaron por la cabeza... En las escenas más tenebrosas de la obra, cuando el malvado Scar hace de las suyas o cuando las sombras y siluetas de las hienas entenebrecen el escenario, ella se sobresaltaba y gemía «no, no, no» como si estuvieran a punto de arrancarle la vida. Sufría visiblemente, angustiada, y a veces se volvía hacia sus acompañantes –un hombre y una mujer de cabello gris, seguramente sus abuelos– como para refugiarse en ellos... En otras ocasiones, sin embargo, en las escenas felices o cómicas protagonizadas por Rafiki, Timón y Pumba, la chica se relajaba, desenvuelta, satisfecha. Reía y miraba alrededor como si invitase a cuantos la rodeábamos a compartir la felicidad que sentía... 
Lamentablemente, la mayor parte de quienes ocupaban las butacas contiguas lo sentían de otra manera. Menudeaban los «chist, chist», los «vale ya» y los «a ver si nos callamos de una vez». Algunos eran desagradables; hostiles, incluso...
Había una excepción notable, encantadora. En mi fila de butacas, a mi derecha, una joven atractiva y un muchacho alto y bien parecido, sentados juntos, sonreían amables cuando oían reír a la chica extraña, y dirigían miradas reprobadoras a los gruñones aguafiestas que se quejaban de ella. Y al acabar la función, la joven que había estado sentada a mi lado, puesta en pie e inclinada sobre los respaldos de las butacas, se acercó a la chica, diciéndole: «Es una obra estupenda, ¿verdad?… También a mí me ha gustado mucho». Y la abuela, que al verla dirigirse a su nieta se había puesto en guardia, temiendo tal vez alguna impertinencia, se quedó sorprendida y quieta, mirándola fijamente. Y después, poniéndole una mano sobre el brazo, murmuró un «gracias» emocionado.
Salí de aquel teatro con una sonrisa que aún no se desvanece del todo. Al fin y al cabo, pensé, el mundo es tal como nosotros lo hacemos"

Bueno, quizás ya no haga falta que pinchéis en la imagen para leer el artículo en su totalidad, pero es que necesitaba poner bien en contexto la naturaleza del mismo. Llevándolo a mi terreno, porque como dice Pérez Reverte, lo peor y lo mejor de la condición humana, a poco que nos fijemos, sucede en todas partes, me ocurrió hace unos días. 

Los que montamos en bicicleta, a la vista de los acontecimientos, cada vez buscamos, incluso con ahínco, carreteras secundarias, lo más secundarias posibles, no necesariamente en muy buen estado, el justo para poder transitar con seguridad por el asfalto y alejados de los coches. La gran mayoría son excelentes, prudentes y sensibles conductores, sabedores de la fragilidad del ciclista. Pero otros son demasiado temerarios en el mejor de los casos y, en el peor, ni tan siquiera les importa cerciorarse de la distancia que guardan al adelantar o al pararse súbitamente, al abrir la puerta, al girar sin poner el intermitente... sí, ciclistas de esos de los que hay que dar de comer aparte también los hay, lo reconozco porque también yo soy conductor además de ciclista.


Fuente: Facebook Iván Raña

En una de esas carreteras tan secundarias, de hecho ni siquiera es carretera, tan solo un camino pobremente asfaltado que con el paso del tiempo empeora y que comunica varios núcleos también llamados aldeas, me encuentro a menudo con aldeanos residentes, bastante mayores ya, que salen a dar ese paseo diario revitalizante al sol del invierno o de la sombra en verano. Como yo, huyen de todo aquello que pueda alterar su lento caminar, en muchas ocasiones acompañados de sus inseparables bastones, muletas o esos palos que un día encontraste en el camino y ya nunca más abandonas, en un primer momento por llevar algo en la mano y, con el tiempo y los achaques, porque si no lo llevas te abandonas sentado en casa. "Jarabe de palo" le llamo yo. No caduca, no le metes porquería al cuerpo en forma de pastillas y funciona de maravilla. A lo que iba, yo en bicicleta y me encuentro con 3 paisanos paseando y, como a mí me gusta decir, arreglando el mundo en buena compañía. En ese momento, aprietas la maneta del freno y pones la velocidad de crucero en pause, que de todos modos ya no era muy elevada porque iba en impass entre grupos de series como dice Jaime, jejeje. Lo que Jaime no sabe es que yo, ahora, voy en impass desde que salgo hasta que vuelvo a casa, ya no sé lo que son las series, disfruto de otro modo porque no me queda otra... la edad es lo que tiene. Pero le voy pillando y seguro que me animo otro día. Guante echado eh! El caso es que bajas la velocidad del todo y sueltas un "hola, buenas" para no asustar al personal. Sin meterles prisa, que esas son las mejores salidas en bici y los mejores paseos, aquellas en las que no hay prisa por volver, esperas a que te abran paso, pues cuando van caminando ocupan todo el ancho del camino que tampoco es demasiado. Cuando avanzas sueltas un ¡¡gracias!! y, el otro día me las dieron a mí por avisar que llegaba. Amigos, no se merecen, es mi obligación y mi responsabilidad para con vosotros que estáis disfrutando como yo del mismo espacio natural y precioso una tarde o mañana cualquiera. Ponemos en play la velocidad de crucero de nuevo pensando que, si me han dado las gracias por algo tan sencillo, es que quizás no es tan corriente y algún susto se habrán llevado. Que pena.

"Al fin y al cabo, pensé, el mundo es tal como nosotros lo hacemos" Con estas palabras, las mismas que ponen título a la entrada de hoy, finaliza Peréz Reverte su artículo. Joder! Hagámoslo mejor!!!


sábado, 28 de enero de 2023

UN TIPO EXTRAORDINARIO DE LO MÁS COMÚN

No es ningún secreto que me apoyo a menudo en letras de Fito para intentar que el mensaje a transmitir llegue más claramente al lector. Sus canciones son una referencia bibliográfica fantástica por excelente y extensa. Creo que sus temas son la manera que emplea para contar la vida, y esas palabras afianzadas con su presencia en directo, hacen que el mensaje llegue con más fuerza todavía. Fito en concierto es todo lo que esperabas que fuera y más. 

Extraordinario, por definición, que es poco común, sale fuera del orden o regla general o sucede rara vez. Un tipo extraordinario de lo más común canta Fito en A morir cantando, creo yo por pensar que tan solo hace algo un poco mejor que los demás, como para no darle importancia, que la tiene, y mucha. Cuando alguien tiene tantas y tan buenas canciones, cuando te gusta su música y tienes la enorme fortuna de poder acudir a uno de sus conciertos porque si no andas listo te quedas sin entrada, de algún modo vas predispuesto a pasarlo bien. Cuando eso sucede, cuando sabes a lo que vas y luego todavía te sorprenden, colega, eso es extraordinario. Y si además de ti, el teatro entero puesto en pie piensa lo mismo sobre las siete personas que están en el escenario, eso es... extraordinario. Así que, me quedo con aquello que cantas en El barro de: "hemos sido, somos y seremos nunca gente corriente" Aplica mejor en este caso.

Fuente: Fito y Fitipaldis

Es fantástico poder disfrutar de canciones elaboradas, canciones que son algo más que un estribillo pegadizo y que cuentan historias cotidianas que te hacen reflexionar porque de algún modo te sientes un poco identificado. No me gustan los conciertos multitudinarios, me agobian y no disfruto de la experiencia. Los espectáculos en teatros y auditorios son otra cosa, son más personales, conectas a otro nivel, te sientes parte del espectáculo. Sergio Scariolo y Sergio "Chacho" Rodríguez, como buen base generador de juego, cuentan que el pase es cosa de dos, te conecta con el compañero y disfrutas de la asistencia porque con ella haces feliz de alguna manera al que mete la canasta. Fito reúne a músicos de todas partes; Málaga, Madrid, Valladolid, Burgos, Gernika... abren el campo perfectamente, el escenario en este caso, y Fito no para de asistir una y otra vez cediendo el protagonismo a todos y cada uno de ellos porque sabe que juntos son mejores. Fito no sabe restar la mitad que representa cada uno de los integrantes de la banda a su corazón y multiplican el resultado. Cuando sientes esa conexión que se transmite al patio de butacas, terminas por acompañar e interactuar. Cuando llega ese momento del concierto, todos somos un poco Fitipaldis y, en ese instante, ahí, es cuando a Fito "la vida te dará los besos que tú puedas dar"


Hacía mucho que no disfrutaba tantísimo de una experiencia así. Cuando vas a un evento de este tipo, el público suele ser de un determinado tipo o edad, más o menos acorde al grupo que vas a ver y escuchar. Sin embargo, cuando recorría con la vista la cola en la entrada al teatro, o luego por el patio de butacas, pude observar a familias, chavales como yo -jejeje- adolescentes, niños con sus padres, gente de todas la edades, guau!!! Dice Fito que para hacer rock no hace falta seguir sonando como Chuck Berry. Para ir a escuchar a Fito, tan solo hay que ser un poco Fitipaldi y disfrutar "aunque solo sea un momento, y sentir que no estamos muertos. No es placer, es necesidad... encontré en el corazón el mapa de los sentimientos" Emociones y sentimientos emergen a cada canción que se va sucediendo y, a pesar de todas las canciones que atesora Fito en su bagaje, cuando el concierto termina, el grado de satisfacción es tal, que de todas las que querías que cantara, no echas ninguna de menos. Mi mujer y yo no paramos de aplaudir y de cantar con una cara de felicidad que ilumina el teatro en penumbra. Mi hijo, desde la fila de atrás y a mitad de concierto se acerca y dice, tenemos que repetir, lo que me recuerda aquello de, "antes de llegar ya te echaba de menos" Y es que cuando algo te gusta mucho, el mucho nunca es suficiente, y eso es un concierto de Fito. Así que desde entonces consulto cada día la página de conciertos anhelando que se publiquen nuevas fechas, estar raudo para pillar unas entradas y poder hacer una nueva escapada en familia que así todo sabe mejor. Mientras tanto, "si quiere que se mueva el mundo, yo me quedo aquí", noche del sábado 21 de enero en Gijón. "Ese es mi lugar, allí soy feliz"

Fuente: Noticias El Día de la Rioja

No entiendo mucho de música pero, lo que sí tengo claro, es que deberíamos celebrar más el poder disfrutar de un pedazo de artista así. Creo que solo los genios tienen la osadía de empezar La casa por el tejado, sin miedo a reconocer que Me equivocaría otra vez Pienso que al tocar y componer, Al cantar, halla ese refugio que para mí representa el deporte, donde "me puedo olvidar de todos los malos momentos y convertir en virtud defectos" Me voy a aventurar a decir que creo que es capaz de morir cantado para tener la excusa perfecta de interpretar El Funeral, mintiendo como un bellaco al decir que es una canción poco divertida, y acto seguido montar un jolgorio en el escenario al ritmo del acordeón sumándose todos los asistentes al sepelio con palmas y cánticos. Brutal!!!

Total, que si a todo esto le sumas una ciudad preciosa y amable como Gijón para pasearla y disfrutarla en familia, un buen Cachopo, con C mayúscula en la Sidrería Tropical acompañado de unos chipirones afogados, y un gran desayuno al día siguiente en el Jardín de Gloria, no vas a tener que intentar parecer ser feliz, lo eres, "solo porque hoy es hoy" , y ayer, un tipo extraordinario rodeado de unos músicos tan extraordinarios como él, nos regalaron una experiencia de lo más común.

Siendo este un blog sobre deporte, y sabedor de que Fito es un amante del mejor deporte del mundo, feliz sería de compartir un trote con él por una senda cercana al mar en cualquier ciudad del norte, pero eso ya es otra canción...


A quemarropa


jueves, 29 de diciembre de 2022

ESTE JUEGO ES GENEROSO CON LOS QUE LO RESPETAN

Este ha sido un fin de semana de contrastes deportivamente hablando en términos de dirección y liderazgo. Dirigir y liderar son cosas diferentes de las que hemos hablado en entradas anteriores y este sábado pasado he podido presenciar dos maneras distintas de hacerlo. Dos modos diferentes al mismo tiempo y gestionando el mismo grupo de personas. Polos opuestos, que lejos de atraerse y complementarse, envían mensajes contradictorios, tirando por tierra la consecución de los objetivos previamente fijados que no deberían ser otros que intentar plasmar en la cancha el equipo que aspiramos a ser. Equipo, gran palabra que en ocasiones pierde todo su significado. El yo soy porque nosotros somos o, el nadie es más fuerte que todos juntos, carecen de sentido cuando todos dejan de ser porque alguien es demasiado... cansino en su forma de proceder o transmitir. Cuando ni siquiera hay debate, ¿cómo vamos a esperar que haya diálogo?

Pintaba muy bien el partido del sábado en el sentido de que era una ocasión fantástica para disfrutar y aprender de una jornada de baloncesto. Las personas que me conocen y saben la idea del deporte que tengo me habían hablado del buen hacer del entrenador interino, de su modo de comunicar y transmitir, de su pausa, de la gran conexión que alcanza con los jugadores. Me decían que me iba a gustar. Se equivocaron de largo, no me gustó. ¡¡¡Me encantó!!! Hacía mucho tiempo que no veía a un entrenador desplegar arsenal tan amplio de buenas maneras, indicaciones, arengas en el momento justo, puntualizaciones constantes, siempre hablando en plural y mostrando el camino a seguir sin cargar las tintas individualmente: "la victoria no viene por acciones individuales sino como consecuencia del trabajo en equipo, atacamos mal y por eso el balance defensivo no es bueno, no se gana por cojones sino por cabeza..." Todo ello sin levantar la voz, con calma. Llamando a las cosas por su nombre, diciendo lo que se hace mal e indicando a continuación como corregirlo, dando opciones siempre a los jugadores. Un ejemplo claro de liderazgo desde el corazón, la actitud, la motivación, aquel que cala hondo en los jugadores y que no temen seguir a ciegas si hace falta. Me hubiera gustado escuchar la charla en el vestuario durante el descanso porque estoy seguro que fue clara, concisa y motivadora. 

Me cuesta creer que con tan buen lenguaje corporal y de palabra, con tan buena actitud -la cual es un reflejo de liderazgo- y mejor ejemplo, sabiendo escuchar, siendo el faro que guía la nave, la institución, se permita entrenar de otra manera tan opuesta; hipócrita, cínica, rayando la humillación a otros entrenadores. Creo que hay que marcar un camino, tener claro donde estamos y a donde queremos llegar, y sobre todo como queremos hacerlo. Hace unos años leía una entrevista con Himar Ojeda, director deportivo en el Alba Berlín, en la que decía lo siguiente sobre el fichaje de Aíto García Reneses: 

"Lo que nosotros hacemos no es porque Aíto esté aquí, Aíto está aquí porque hacemos eso. El mejor del mundo en hacer lo que nosotros queremos es Aíto, y es una gran suerte que podamos tenerlo aquí.

Ganar es el objetivo final que todos tenemos, pero lo más importante es el compromiso que adquirimos todos para llegar a ganar. El compromiso de Aíto es ganar jugando bien, y que los jugadores se desarrollen y diviertan, que aprendan y que los aficionados lo valoren, y eso es una filosofía fantástica. No se puede ganar siempre, eso es imposible, y creemos que adoptar el compromiso de ganar como sea, de cualquier manera, es fallido"

"He salido a la calle

Abrazado a la tristeza

Vi lo que no mira nadie

Y me dio vergüenza y pena"

Una vez más, Fito tiene la estrofa perfecta para reflejar el estado de ánimo que a uno se le queda con ciertas actitudes y maneras de proceder a la hora de enseñar el deporte, difíciles de gestionar por no entenderlas ni compartirlas, y estando seguro que no se alcanza con ellas ningún objetivo. Los padres ponemos en manos de estas personas/entrenadores a nuestros hijos para que les enseñen algo más que baloncesto, para que permanezcan durante un largo tiempo al abrigo del deporte, para que se hagan fuertes de carácter. Y en ocasiones se consigue todo lo contrario, los chavales colapsan. Y para rematar, un abrazo, tan amigos y hasta la siguiente... ¡¡¡Y un huevo!!! ¡¡¡Y lo permitimos!!! Esto es más que un deporte, y el deporte para nada es así, al menos no el que a mí me inculcaron y por el que lucho cada día. Esto es una lección de vida y no la estamos enseñando bien. Creamos ansiedad, angustia y desesperación como cantaba Antonio Machín, pero él lo hacía por amor y en este caso el compromiso afectivo -por llamarlo así- mete miedo, crea urgencias mal entendidas, humillamos en ocasiones... ¿buscando qué? ¿una reacción positiva? Vamos a pensar que nuestro jefe, en nuestro trabajo diario, nos grita desde el momento en que fichamos. ¿Qué consigue con ello? ¿Qué lo hagamos mejor? ¿Sacar el trabajo adelante con amenazas constantes? ¿Que nos vayamos satisfechos a casa? Lo siento pero yo no puedo con estas actitudes de me cago en la p... que tontos sois, simplemente porque no son correctas y porque no las quiero para mí. Ni conmigo si fuera el caso, ni con aquellos a los que pudiera dirigirlas. Es como tantas otras cosas para las que hay que valer y yo no valgo, porque de hacerlo, me dolería tanto que no podría aguantarme a mí mismo.

Desayunando el martes vi un documental sobre Picabo Street, medallista olímpica en los juegos de invierno. Entre otras cosas contó a Lindsey Vonn, que hacía las veces de entrevistadora, un proverbio Cherokee. Todos tenemos dos lobos dentro de nosotros. Uno es amable, solidario, acepta el compromiso. El otro es mezquino, ruin y malvado. Cuando el niño pregunta al abuelo cuál de los dos lobos gana, este le responde: al que das de comer.

Imanol Ibarrondo dice que los equipos son de alto rendimiento, no de alto resultado. Hacer deporte, en estos tiempos que corren con tantas distracciones, ya es un gran resultado. Y cuando encuentras aquel que se adapta a tus necesidades y te da todo lo que buscas, es un regalo enorme que recibes por todo aquello que te aporta y que estás deseando devolver. Tras la semifinal del Mundial de 2019 contra Australia, Sergio Scariolo pronuncia una frase en el vestuario de la cual dice que se reconoce en ella y que refleja mucho la manera en la que él se siente entrenador: "Este juego es generoso con los que lo respetan" Denzel Washington, en la película Titanes, arenga a sus jugadores en el campo donde tuvo lugar la batalla de Gettisburg. Decía así: "Si no sabemos unirnos, ahora mismo en este terreno sagrado, también acabaremos destruidos"



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"Los partidos no se ganan por cojones, se ganan por cabeza" decía bien el entrenador interino demostrando, como líder, más cabeza que el entrenador titular. "Cabeza, corazón y cojones" le decía su abuelo a Carlos Alcaraz (n°1 mundial en tenis con 19 tacos) para encarar los partidos. Cojones, ya lo dije una vez, se escribe con la C de Confianza. Los partidos se ganan por cabeza, el corazón no funciona sin la cabeza, y los cojones no te dejan ver más allá de lo que refleja el marcador. Cojones, que es una mierda de palabra con ese sentido que se le da en estas circunstancias, hay que tenerlos para estudiar y entrenar a la vez y sacar buena nota en los dos, para llegar de entrenar a las 11 de la noche, ducharse, cenar y seguir estudiando o adelantar trabajo porque mañana es otro día y quieres volver a entrenar, para elegir entrenar en lugar de salir más con los amigos, para llevar 9 meses tomando una medicación que no te deja rendir físicamente y, a pesar de ello, dar todo lo que tienes en la cancha para al llegar a casa tener unas agujetas de morirte y rezar para que sea solo eso y la cosa no vaya a más, cojones hay que tenerlos para, a pesar de todo, ser capaz de gestionar las situaciones para no defraudar a tus compañeros porque hay una cosa que se llama compromiso y la llevas grabada a fuego en el ADN de jugón, cojones hacen falta para aguantar las broncas inmerecidas... para jugar, solo hacen falta ganas, pasión, y como dice Scariolo, respeto por el juego.

No hace mucho tiempo leía unas declaraciones de Steve Kerr, entrenador de los Warriors, en las que decía que a los entrenadores de categorías inferiores hay que dejarlos trabajar. Totalmente de acuerdo. Ni por asomo se me ocurriría meterme a discutir de aquello sobre lo que no tengo control ni los conocimientos suficientes, ni siquiera teniéndolos. Con una salvedad, hay que dejarlos trabajar mientras hagan correctamente el trabajo que se les ha encargado y para el cual han de estar preparados. Y con preparados no me refiero a los conocimientos necesarios sobre el deporte en sí, que es algo que no se discute, sino a la gestión humana, que por algo trabajamos con personas. Y este aspecto, al que no prestamos la atención que sin duda merece, me mata. 

Si por alguna razón, la que sea, se menoscaba la tan necesaria autoestima de los jugadores con humillaciones constantes llegando al extremo de insultar, habrá que decirles con educación, que no respeto porque para entonces lo habrán perdido completamente, que algo hay que cambiar. La autoridad no viene con el cargo, y desde luego uno no se hace merecedor de ella a base de chantajes y amenazas, sino de educación, respeto y cariño. Hay una escena de Titanes, donde las cosas se hacen tan mal, sin cabeza, que un jugador expresa su frustración con un: "yo no me apunté para esto"

Hace 12 meses escribía una entrada que finalizaba con un objetivo/propósito para el nuevo año. Como tantos otros buenos propósitos no se ha cumplido del todo durante el 2022. Decía lo siguiente:

"Un deseo para el nuevo año que está próximo a comenzar: por favor, enseñad a los chavales de las nuevas generaciones el deporte como a mí me lo enseñaron. Que bonito es aprender de otros que han aprendido antes, cuando esos otros están dispuestos a enseñar. Siempre que los chavales cumplan con el siguiente criterio de evaluación, participar activamente independientemente del nivel de destreza alcanzado, hay que luchar por ellos hasta que dejen de merecerlo. Criterio firme como una lápida, como una gruesa capa de cemento, que no se borre todo al pasar la página"

Las últimas palabras de mi deseo son obra de Fito. Suelo echar mano de sus canciones para darme a entender porque reflejan perfectamente el devenir de la vida que no es otra cosa que aquello que haces mientras el tiempo pasa. Y "porque nada acaba, solo vuelve a empezar" en 2023 seguiremos empujando para conseguir ser felices haciendo lo que nos gusta.

Como siempre, todo lo expresado aquí no es más que una opinión basada en la experiencia, pero es la mía, y hay aspectos en los que nadie va a ser capaz de hacerme cambiar porque solo hay una forma correcta de hacer las cosas. Esto lo suscribe alguien que no es entrenador de nada, tan solo un "personaje" que espera que haber metido las narices donde había que hacerlo, aunque no fuera su labor, haya servido para algo. Creo que lo correcto es defender aquello que es importante.

Y por cierto, que la entrada no os lleve a engaño porque se hable de baloncesto. El respeto es uno de los valores inherentes al deporte, a todos los deportes, forman parte de su naturaleza, y somos los que lo practicamos quienes decidimos libremente hacer gala de ellos o no. 


miércoles, 16 de noviembre de 2022

UNA HISTORIA DE ESPAÑA MÁS ( XCIII )

Una historia de España. Así comienza una serie de artículos, hasta 92, que Arturo Pérez Reverte publicó durante cuatro años en su sección, Patente de Corso, del suplemento XL Semanal. De hecho, se ha publicado un libro que recoge la serie entera. En ella, repasa la historia de España desde los orígenes hasta la Transición contando la verdad de lo ocurrido a su manera, es decir, diciendo lo que piensa pero pensándolo todo siempre. Y al contrario que Groucho Marx con aquel: "estos son mis principios, y si no le gustan, tengo otros" yo creo que Pérez Reverte es más de: "estos son mis principios, y no, no tengo otros" Coherencia, coherencia siempre con argumentos, o con fundamento, que diría Arguiñano. Quiero pensar que también con una pizca de flexibilidad si los argumentos del que tiene enfrente son convincentes, porque el diálogo debería ser un principio inquebrantable presente en el repertorio de principios de todos y cada uno de nosotros. 

Me gusta Pérez Reverte. Me gustan sus libros, su manera de escribir y que, pese a quién le pese, llame a las cosas por su nombre porque crea que eso es lo correcto, aunque políticamente no lo sea tanto. En eso se parece mucho a un triatleta o multideportista, reconvertido a periodista, que no deja indiferente a nadie en sus retransmisiones en Eurosport sobre ciclismo, atletismo, triatlón, biatlón... y cuya pasión queda patente en las apreciaciones que hace, la mayoría de las veces, en mi opinión, correctas. Antonio Alix escribía una columna en la desaparecida revista Finisher Triatlón que llevaba por título: "Con pelos en las piernas, sin pelos en la lengua" Cristalino. 

Tanto uno como otro, demostrado queda, son hombres de acción. No son de aquellos que van por el mundo sin enterarse de nada; tampoco son de los que se enteran pero no hacen nada, sino que son de los que se enteran, por experiencia personal e investigación en la materia, y toman cartas en el asunto. Yo quiero ser de estos últimos pero no me dejan, más bien no me dejo yo mismo por las consecuencias que puedan afectar a terceras personas. Sin embargo, no creo que nada pase por dar una opinión fundamentada, correcta y aportando soluciones, implicándose de alguna manera en el cambio que creo se necesita porque, si yo cambio, todo cambia, o al menos, intentarlo con la perspectiva que los que tienen la capacidad de actuar puedan tener del problema.

Debate no es lo mismo que diálogo. En el debate hay dos posturas enfrentadas donde cada una de las partes intenta imponer a la otra su manera de ver las cosas. Hay que ganar e imponerse porque mi manera es mejor que la tuya. En el diálogo sin embargo, hay un objetivo común al que se puede llegar de diferentes formas y se ponen sobre la mesa las distintas opciones, sus ventajas e inconvenientes, diseñando un plan de acción que aúne lo mejor de ambos caminos buscando el éxito.

El título de la entrada de hoy, por el que espero no me acusen de plagio sino de querer rendir un pequeñito homenaje al buen hacer de Pérez Reverte, me viene perfecto porque no es la primera vez que tocamos el tema, tampoco la número 93, pero seguro que no ha de ser la última. De hecho, últimamente nos da en casa más de un quebradero de cabeza.

Este sábado leía en el diario As un artículo sobre un integrante del cuerpo técnico del equipo de fútbol Fundación Málaga CF que disputa la Liga Genuine Santander. Esta liga, donde este chico presta sus servicios de manera desinteresada, es para jugadores con algún tipo de discapacidad. No me gusta el significado que se le da a la palabra en estos casos porque se refiere a que no cobra por sus servicios, como si el fin de todo fuera monetario. José Ángel Romero tiene muy claro cuál es la recompensa, las muestras de cariño de los jugadores con los que comparte su pasión por el fútbol y por el Málaga: "si me pagaran por esto no lo haría. Estas cosas tiene que salir del corazón"

Después de leer el artículo cambié mi estado del whatsapp: "el fútbol de la Liga Genuine Santander tiene sus propios valores. El principal, la solidaridad... hay chavales con menos discapacidad que juegan mejor. Nuestra tarea es intentar que ayuden a los que no pueden llegar a un pase o hacer gol, es en lo que más hincapié hacemos... esto se trata de seguir sumando siempre, y es lo que yo trato de hacer" Además de escribir esto, lanzaba una pregunta: ¿por qué no hacemos esto mismo en el deporte, digamos, "normal"? Es curioso que los que menos tienen o, los que más dificultades presentan, sean en ocasiones los que nos muestren el camino a seguir, aquella senda que posibilita que todos tengan la opción de cumplir sus sueños. David Casinos es un atleta paralímpico lanzador de peso y disco que dice que "todos los días sale el sol y si no lo hace ya me encargo yo de que salga" David Casinos es ciego, pero vaya si lo tiene claro. Mi hijo viene de "jugar" en un "equipo" de baloncesto donde solo jugaban 6 a los cuales se les permitía errar, y los demás jugadores estaban para que esos 6 pudiesen entrenar durante la semana y jugar el finde porque necesitas al menos 8 fichas. Y cuidadín con fallar eh, que al fondo del banquillo siempre hay sitio. Sí, es mi hijo y claro, quiero que juegue me dijo el entrenador cuando le pedí que tratara a todos de la misma manera para que crecieran como deportistas y como personas válidas y seguras de sí mismas, sacando el máximo partido del talento y habilidad de cada uno de ellos, aprovechando la actitud, corazón y voluntad que traían de serie porque amaban su deporte como nadie. Como dice Denzel Washington en una escena de "Titanes, hicieron historia": "tratándolos así los mutilas" 

En las jornadas de puertas abiertas para la cantera de un club que milita en Liga Endesa, me encontraba con esta coletilla final:


Bueno, puedo llegar a entenderlo porque se trata de baloncesto, pero me cuesta, muuucho!. Venga, que tontos no somos y sabemos lo que queréis decir. Tenemos un problema de altura que mutila a todos aquellos que no se sientan lo suficientemente "especiales". Y tenéis un problema de altura porque os estaréis perdiendo a muchos chavales que sin ser, "altos", sean especiales en fundamentos, actitud y pasión por el juego. Si es jornada de puertas abiertas, ¡abrirlas de par en par ca----!, y ya luego veremos. Estos últimos días se están disputando las famosas ventanas Fiba para la clasificación del próximo Mundial de baloncesto. Sergio Scariolo, entrenador de la selección, ha llamado a Ferrán Bassas con su escaso 1.80. Scariolo ha demostrado altura de miras conocedor del potencial de Bassas. ¿Y si la escasa altura de Bassas es la fortaleza y el carácter diferenciador que lo hace gran jugador?

Víctor Wembanyama es lo que en la NBA, donde será el número 1 del próximo draft seguro, llaman el gran unicornio, aquel jugador que todos los equipos quieren tener en sus filas. Algunos incluso están dispuestos, aunque no lo digan, a perder partidos para tener una mejor opción de elección en el draft. 2,21 y 2,31 de envergadura, 18 añitos, un junco de lo flaco que está; pero los juncos son flexibles, fuertes y resistentes, dominio excepcional de los fundamentos, del juego en todas sus vertientes... un crack. ¿Recordáis aquello de "Si quieres, puedes" de hace un par de entradas? Con Wembanyama tenemos una nueva versión, "si quieres, y te dejan, puedes" Ha demostrado en la cancha que puede, que quiere, y se ha ido por elección propia a un equipo más modesto donde le van a dejar seguir creciendo como jugador y exigirle lo justo y necesario para un chico de su edad y talento. Cuando comprenden las necesidades individuales dentro de un colectivo, se alimentan la ilusión y las ganas de devolver el esfuerzo que hacen por ti. No va a jugar competición europea, solo un partido por semana con pocos desplazamientos, lo que implica más días de entrenamiento que es lo que necesita. Ha dado un paso atrás para calzarse las botas de siete leguas y crecer firme como jugador. Va a hacer mejores a sus compañeros porque sabe que los necesita para crecer él también. Es una simbiosis perfecta porque todos ganan, Ubuntu! Y todo el mundo alaba su decisión entendiéndola como correcta aunque, a la hora de la verdad donde priman otros intereses, seguro que pocos estarían dispuestos a tomarla por él o de común acuerdo con él. En España tenemos el ejemplo de Juan Núñez que cumplidos los 18 años se ha ido a Alemania, ha dejado el Real Madrid donde no era seguro que fuera a tener minutos (menos con el fichaje del Chacho, las especulaciones de la vuelta de Campazzo y la recuperación de Alocén) y se ha enrolado tres años en un club donde le garantizan seguir evolucionando. Chapeau! chaval, la madurez no se demuestra solo en la cancha de juego, también en la cancha de la vida.

Víctor Wembanyama

Desgraciadamente, en la historia reciente de España o, en la que a mí, como padre de jugador de baloncesto me ha tocado vivir, lo importante es ganar el próximo domingo. Es una pena que en el deporte "normal", en el que muchos trabajan "desinteresadamente", los logros se midan por los partidos ganados en lugar de jugadores formados de los cuales el próximo entrenador que los prepare diga: "que maravilla de trabajo han hecho con este chico" La recompensa debería estar, como dice José Ángel Romero, en "las constantes muestras de cariño de los jugadores"  Pero no hay número capaz de medir el cariño. El cariño se siente, se palpa en el ambiente, en la complicidad de los entrenamientos, en preocuparse por los demás, en ser un equipo. Ubuntu!

Luka Doncic. Otro crack de la cantera del Madrid. Sale hasta en la sopa con jugadas impresionantes todos los días, todas las semanas... aburre ya de lo bueno que es. Pero tío, es que juegas tú solo. Casi 40 minutos de media en lo que va de temporada. Te lo juegas todo y más, algo tiene que salir de eso para salir en las mejores jugadas de la jornada una y otra vez. A Doncic lo entrena otro crack, uno de los mejores bases de la historia, Jason Kidd, integrante de la selección USA en los Juegos de Pekín donde ganaron el oro ante España en una final alucinante. Estados Unidos venía de perder en los juegos de Atenas 2004 contra Argentina y en los Mundiales del 2006 contra Grecia, a la que barrió España en la final en Japón. Humillante que le comieran las papas otros equipos en teoría inferiores. Esa fue la clave, los americanos entendieron que los otros eran un equipo y ellos tan solo una banda donde cada uno desafinaba, entendieron que tenían que cambiar y arremangarse, dejar el ego a un lado y ayudar allí donde el compañero no llegaba. Y ganaron. Jason, tienes un documental en Netflix, "El Equipo Redentor" en el que admites que cuando fuisteis todos a una los planes salieron bien. No has aprendido nada en 15 años tío, rodea a Luka de un equipo donde él sea la punta de la lanza que todos empujan en la misma dirección.

Luka Doncic y Jason Kidd

Bueno, no todo va a ser malo. De hecho, incluso de las malas experiencias, acabas sacando cosas positivas por lo que no es malo del todo. En la corta carrera deportiva de mi hijo, corta por lo que lleva no por lo que espero le quede todavía si es que le dejan, ha tenido la suerte de tropezarse con grandes entrenadores que le han mostrado el deporte como debe ser. Uno de ellos es Dan Petts que viene de un país, Inglaterra, con poca solera en esto del basket si nos atenemos a los resultados del fin de semana. Sin embargo, él ha entendido perfectamente cuál es el modo correcto de transmitir su pasión a los chavales y lo hace de maravilla, los chavales lo siguen y aceptan su modo de entrenar porque es el correcto. Y como a todos nos gusta que nos digan también lo bueno, así se lo transmitía un día que fui a visitar al hospital a Luis Forés, otro gran coach que sufrió un accidente de tráfico del cual se recupera bien. Como no podía ser de otro modo, después de un poco de charla hospitalaria y de algún bombón, Dan, Forés y yo sacamos la vena deportiva que es donde nos sentimos cómodos y, después de arreglar un poco el mundo, les dije que mi hijo había tenido la suerte de disfrutar de dos grandes entrenadores como ellos, por conocimientos y metodología humana. De hecho, a la pregunta de Dan de sí Matías seguía en el equipo, le contesté que no, que habían hecho las cosas muy mal y que el único modo de seguir era si al pasar a junior él iba a ser su entrenador. No puedo entender que en los equipos grandes, donde se supone hay materia prima de calidad y entrenadores versados en la tarea, no se hagan las cosas correctamente. Los patrocinadores deberían exigir más por sus aportaciones que el mero hecho de salir en la camiseta, y comprobar que los valores y objetivos por los cuales se unen al nombre de un determinado club, se cumplen más allá de los resultados deportivos. 
 
Os voy a poner dos ejemplos, chicas, de grandes entrenadoras sin ellas saberlo porque no se dedican al deporte, pero que atesoran todas las características que para mí tiene que reunir un buen entrenador. Gloria regenta una zapatería en Santiago, esquina de Doutor Teixeiro con Plaza de Galicia. Con nosotros tiene buena relación de hace tiempo y nada más entrar te saluda afectuosamente, nos ponemos un poco al día y luego ya viene el que necesitas, que estás buscando, tengo esto que no se ajusta pero te puede ir bien... no te sientes obligado a nada, no sientes la presión del tener que comprar que transmiten en otros lados, estás cómodo y disfrutas de la experiencia de comprarte unos zapatos. Si estás un rato en la zapatería y entran clientes, ves como la atención que les presta es exactamente la misma que contigo a pesar de que la relación entre nosotros sea diferente. Gloria sabe que a Matías le tira el basket y siempre nos pregunta cómo le va, y es que su hijo es entrenador de baloncesto en Inglaterra en el Leicester Riders desde hace unos cuantos años. Estoy seguro que parte de lo buen entrenador que sea es influencia de su madre porque, sin saberlo, el ejemplo de gestión humana lo tuvo en casa. Los conocimientos sobre la materia ya fueron solo cometido suyo y, por lo que veo, supo aprovecharlo, Go Riders!!!

Segundo ejemplo. Cuando pasamos por el Corte Inglés de Santiago nos gusta comprar en EDC y en Esprit. Pero no decimos vamos a EDC, decimos: ¿pasamos por donde Marta? Con Marta no hay fallo nunca, sabe lo que quieres incluso antes de tú saberlo porque te conoce, sabe que estilo prefieres, te invita a probar cosas que en principio no te pondrías, esa talla no te va, esto te va con esto otro, para salir eso y para informal esto, te saca la tienda entera si hace falta y, al igual que Gloria, sin compromiso de ningún tipo, tan solo el de que te marches satisfecho y convencido. Yo incluso voy solo de compras, no tengo más que decirle: Marta, ¿qué tienes para Ana que le pueda gustar? Eso se llama confianza. Una entrenadora del copón, vamos.

Dicen que se compite como se entrena pero, ¿cómo competir con ilusión si entrenas sin ella? Os dejo una canción de BB King, How blue can you get? porque me gusta mucho BB King, me gusta el Blues, y blue en inglés es, además de azul, triste. Y así andamos de momento; un poco tristes, perdidos, faltos de ilusión pero buscando siempre el norte, que brujulear no se nos da mal en casa. 


Scariolo, tengo un junco en casa de 1,80 escaso con unas ganas tremendas de que le dejen demostrar el corazón enorme que le late dentro. En las próximas ventanas pásate por Noia, que la fortaleza de carácter, si se cultiva bien, es lo que hace especiales a los grandes jugadores.

Invito a café en el Manducka si alguien sabe quién era apodado el Junco de Bérriz. Pista: no es jugador de baloncesto.


sábado, 5 de noviembre de 2022

PRINCIPIO DE INCERTIDUMBRE CUANDO SALES A RODAR EN BICICLETA

"Fantasmas" lleva por título una canción de Fito y Fitipaldis que comienza con: "no dejaba de escribir sin saber lo que escribía, cada noche que lo intento se me vuelve a hacer de día" Para nada pretendo ser un fantasma con esto de las letras en ese sentido que se le da a la palabra cuando uno se cree demasiado bueno en algo, porque tengo claro que no lo soy, pero también tengo claro que no hace falta ser demasiado bueno para simplemente hacer lo que te gusta, sino nunca llegarás a poder serlo. Dice Kilian Jornet que "no hay una razón para correr. Si te gusta, hazlo" La madurez se consigue con la experiencia, y la maestría o el dominio de una disciplina, con la práctica. Y cuanto más practicas más te diviertes haciéndolo, si bien no hasta el punto de hacérseme de día, pero sí hasta el momento en que la comida espera y se oye un explícito: "¡¡la comida está en la mesa!!" Ahí es cuando te das cuenta que, o lo dejas ya, o se te puede hacer de noche, jejeje. 


Como podéis ver sigo tirando de la experiencia personal y, huyendo de lo que dice Fito en su canción, intento apoyarme en lo que creo conocer cuando escribo para tratar de ser creíble. Aclaraciones hechas, vamos allá con una de experiencias y con otra de tirar por tierra buena parte de aquello que me enseñaron hace ya muchos años en mis estudios de Inef. En mi defensa he de decir que, parafraseando a Marion Cotillard en "Un buen año" cuando le susurra al oído a un joven Russell Crowe: "mis labios siempre encuentran placer en los lugares más insospechados", mis piernas y mi cabeza siempre encuentran placer encima de la bicicleta. Unas veces más que otras, pero felices, siempre. La felicidad no está en querer tener aquello que crees necesitar, sino en luchar por conservar y disfrutar de todo aquello que crees que no necesitas simplemente porque ya lo tienes. Los placeres de las pequeñas cosas del día a día te cargan las pilas acometer otro tipo de actividades menos reconfortantes.  

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Los principios del entrenamiento varían en función de la persona que los enumere, pero hay unos cuantos en los que todos estamos de acuerdo y en función a eso trabajamos: sobrecarga, progresión, especificidad, continuidad, supercompensación... 

Hay una anécdota que cuenta Toni Nadal que le sucedió con un padre en la academia de tenis en la que trabajaba. El padre de un alumno le dice, un pelín enfadado: "¿qué le enseñas a mi hijo que no aprende nada? Ante esto, Toni Nadal le contesta: "entre lo que yo le enseño a tu hijo y lo que él aprende hay una gran diferencia" dando a entender la falta de actitud y poco interés mostrado en la tarea. Bien, en mi caso y en lo que al deporte se refiere, creo que la actitud y el interés son los correctos, y la teoría de los principios del entrenamiento me la sé, pero los aplico a mi manera. 

Domingo de principios de verano. Salgo a desayunar con mi mujer, damos un paseo y hacemos unas compras. Hecho esto me pregunta qué quiero hacer y le contesto que no sé -que mal mentimos ¿verdad- como si tuviera ciertas dudas cuando ella sabe de sobra, porque me conoce bien, en lo que estoy pensando con el buen día que hace. Así que hasta el momento, de incertidumbre, nada. Yo por mentiroso, y ella, por la certeza de que estoy... mintiendo.

Agarro la bicicleta y me dispongo a disfrutar de un agradable rodaje de domingo para completar la semana y asimilar el entrenamiento de los días precedentes. Me gustaría dejar claro que yo no entreno, ya no, solo salgo a hacer deporte, a montar en bicicleta. Nada estructurado, vamos. Algún calentón de vez en cuando, más cuando que solo alguna vez, la verdad. Bueno, el caso es que a mi edad necesito calentar bien y luego ya... me caliento, jejeje. Con esto tenemos cumplido el principio de la Especificidad, porque al final uno no se puede contener y acaba siempre a full; unas veces en el llano, otras picando un pelín hacia arriba tirando de plato, otras con unas aceleraciones... Nos acabamos de cargar el principio de la Progresión a costa de abusar del de Sobrecarga, y además, cumplimos con el de la Variedad, que dicen que ahí es donde está el gusto. Buff! el de la Supercompensación cada vez es más difícil de alcanzar porque, al menos en mi caso y sabiéndome la teoría, sigo sin tener la paciencia necesaria para darle el tiempo necesario al cuerpo para poder recuperar, y tampoco recuperamos igual de bien que unoooosss cuantos años atrás, para que nos vamos a engañar. De "Tapering", técnica que consiste en reducir las cargas en los días previos a una competición importante para optimizar el rendimiento, vamos muy mal. Pero como ya no competimos tampoco importa, así que machacamos el cuerpo siempre y cuando este nos lo permita, porque aquello del "si quieres, puedes" no es para nada como te lo habían contado. Eso es para los más buenos de los buenos porque, si no puedes, por mucho que quieras, la llevas clara. Tenemos tres tipos de personas: las que dicen que quieren pero que no pueden... suena a excusa de las malas. Las que pueden pero, lamentablemente, la mayor parte de las veces no quieren. Y luego, tenemos a las que quieren de verdad, que parece que no pueden, pero que a fuerza de intentarlo y de ir haciendo camino con criterio y responsabilidad acaban conociendo sus límites. Y vosotros, ¿qué tipo de persona queréis ser?
Hay un dicho mejicano que podría perfectamente aplicarse en este caso: "si no está de tocarte, ni aunque te pongas delante. Y si está de tocarte, ni aunque te quites" Aquellos que habéis sido bendecidos con el don del talento y la habilidad en la tarea que sea, aprovechadlo bien, pero no olvidéis que los mayores talentos son la voluntad, la actitud y la motivación con la que se encaran los retos porque multiplican... uy! creo que esto era de otra entrada.

Venga, vamos con el principio que nos ocupa hoy, que no es un principio como tal pero lo vamos añadir. Cosecha propia. La Incertidumbre. Yo lo aplico así cuando las condiciones son óptimas. La Incertidumbre comienza, como no podía ser de otra manera, sin tu esperarlo, te pilla por sorpresa y ahí tienes que ser valiente y decidir deprisa.
Os decía que salí el domingo a hacer un rodaje fácil. Cielo despejado, solecito, calorcito sin apretar demasiado, nada de viento, día perfecto. Pero de repente, la luz baja. Ostras!!! Miras al cielo sin dejar de mirar la carretera y una nube un pelín negra te da que pensar -primer síntoma de incertidumbre-. Vale, cambiamos recorrido y buscamos el claro, allí donde las nubes no se acercan al suelo y probablemente no llueva. Los que montamos en bici tenemos un sexto sentido para la lluvia, pero no como los zahorís que buscan el agua, nosotros escapamos de ella, o al menos lo intentamos. Pero la nube, que está allá en lo alto y tiene un ángulo más amplio de visión te ha visto, llama a los refuerzos y comienzan a perseguirte. Las primeras gotas no tardan en caer y, lo que se preveía un día de rodaje fácil se transforma en una sesión de series o cambios de ritmo buscando el siguiente claro o, en caso de que las piernas digan basta y no pare de llover, la siguiente marquesina donde recuperar. Por lo tanto, no sabes si el fartlek o la serie va por tiempo o por distancia, decides sobre la marcha. Claro que siempre puedes mojarte y ya está, pero no es tan divertido.


Otro modo de manifestarse la incertidumbre y fastidiarte el día de rodaje son los perros. La incertidumbre, en este caso, varía en función del tamaño del perro, lo en forma que esté para perseguirte y, en última instancia, el miedo que tengas tú para enfrentarte a él. Hay una serie de aldeas por las que procuro no pasar cuando pedaleo en soledad; Aldarís, Lesende a veces, la subida por Runs hacia Iroite, la última vez por Vilachán fue terrible. Cuando pasas cerca de granjas y te salen varios perros, que más que perros son no sé, caballos ladradores, no hay umbral anaeróbico que valga ni potenciómetro que se precie capaz de medir la sensación de alivio que sientes cuando por fin se dan por vencidos. Es como ese método de entrenamiento de la fuerza de una repetición máxima pero trasladado a la bicicleta, fullgas a tope. Lo reconozco, soy un acojonado con los perros amenazantes de gran tamaño. Dicen que huelen el miedo, y debe ser así porque paso un mal rato de verdad. Sin embargo, cuando voy acompañado por José Ramón, Toxo o Pepe, mi nivel de miedo baja exponencialmente en relación a la actitud mostrada por los perros. Cabeza baja, meten el rabo entre las piernas y tiran para casita pensando: "cuidadín, que hoy viene con refuerzos y llevamos las de perder. Ya te pillaremos otro día"

Una tercera manera de trabajar la incertidumbre, y esto no lo he vivido en persona pero me lo han contado, es lo que Iván Raña llama "emboscadas". Si con la lluvia sabes que te mojas, y con los perros que muerden o pueden tirarte, con el Sargento Raña nunca sabes que puede pasar a pesar de que sabes, seguro, que algo tiene preparado. Es la mayor incertidumbre que puede haber. No sabes cuándo ni dónde, no sabes cómo, pero sabes por qué. Montar en bici tiene que ser divertido. 


Ya para terminar, en Inef me enseñaron bien y trato de aplicarlo con las actualizaciones pertinentes que la ciencia y la experiencia me aportan. Con los demás, siempre. Conmigo mismo, reconozco que con los años me he vuelto más anárquico, y como el reloj ya no me marca los ritmos, sino solamente la hora de volver a casa, lo principal, y esto sí que siempre ha sido así tanto con los demás como conmigo, es volver sano habiendo disfrutado y con ganas de más, que mañana es otro día.

De la incertidumbre que nos provocan los coches a los que montamos en bicicleta hablaremos otro día. Ese es un tema demasiado serio comparado con el tono desenfadado de la entrada de hoy.